07 de Julio de 2022

Los Espartanos, el equipo de rugby que nació en una cárcel de San Martín y ya es internacional

San Martín. Deportes
·
23 de abril de 2022

Es un proyecto deportivo pero sobre todo de inclusión social que tiene grandes resultados, con un bajísimo nivel de reincidencia en el delito de quienes lo integran. Eduardo Oderigo, su fundador, es abogado y fue jugador del SIC.

Las cárceles pueden ser un lugar de redención: así lo cree el abogado Eduardo Oderigo. Y actúa en consecuencia. Él confía en una herramienta con la que quizá muchos no contaban: el deporte, más precisamente el rugby. Así lo vio desde San Martín para luego proyectarlo al mundo.

Coco Oderigo es el fundador de Los Espartanos, un proyecto que contempla la formación de un equipo de presos para jugar con la ovalada y, de esa forma, colaborar con su reinserción en la sociedad. El plan, que ya recibió premios y reconocimientos, tiene sus primeros resultados positivos.

Una infancia a puro rugby

La pasión de Eduardo Oderigo por la guinda viene desde sus primeros pasos. Nació en 1970 en la ciudad de Buenos Aires, pero a los 8 años su familia se mudó a Martínez, un área donde comenzó a conocer el rugby. Al año siguiente de haberse trasladado a la Zona Norte del GBA, entró en uno de los clubes más tradicionales en la historia del deporte argentino: el San Isidro Club, popularmente conocido como el SIC.

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En la Zanja pasó una vida: fueron 26 años en total entre categorías menores, Intermedia y Primera. Se retiró en 2005, cuando de a poco ya comenzaba a florecer su otra pasión: la abogacía, aquella que mamó también desde chico por herencia familiar, tanto de su padre como de su abuelo paterno.

El proyecto de Los Espartanos desde San Martín

En 2009, al cabo de un largo recorrido por juzgados y tribunales, Coco Oderigo realizó una visita que cambiaría su visión sobre las cosas: un amigo lo llevó a recorrer, con fines profesionales, la Unidad Penitenciaria Número 48 en San Martín.

Oderigo en un entrenamiento en el Penal 48 de San Martín.

Conmovido por la situación de los presos y por las escasas alternativas de reinserción que se les ofrecían, Oderigo decidió poner manos a la obra y diseñó un proyecto para crear un equipo de rugby que les permitiera entrenarse, despejarse del agobio que provocan los encierros prolongados y absorber valores para la vida después de las rejas.

El equipo inicial de Los Espartanos fue con los presos del Penal 48, pero en la actualidad ya ha ido mucho más allá de San Martín: tiene presencia en 68 unidades penitenciarias y no solamente en Argentina, ya que además de estar presente en otras 21 provincias del territorio nacional también se expandió a seis países más.

Eduardo Oderigo es abogado y jugó al rugby en el San Isidro Club.

«El deporte te da infinidad de valores que podés aplicar en tu vida: el respeto, la confianza, el espíritu de equipo, la resiliencia… A través del deporte, en este caso del rugby, uno va aprendiendo a controlar y controlarse, a pensar en el otro y a necesitarlo. Es una herramienta enorme para lograr grandes personas», explica hoy en día Coco a quien guste escuchar sobre su audaz iniciativa.

Los premios de Oderigo

La movida de Los Espartanos llegó a oídos de mucha gente que decidió premiar a Oderigo y sus muchachos. La Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), el Ministerio de Justicia de la provincia de Buenos Aires y otros organismos tanto oficiales como privados han entregado reconocimientos y donativos para contribuir al proyecto.

En 2015 disfrutaron del mayor gesto de aprobación desde su creación: el Papa Francisco los recibió durante una audiencia especial en Roma. «En el rugby lo que pasa es eso: juegan, se caen, pero si se quedan en el suelo perdieron como en la guerra. En vez, si se levantan enseguida, siguen jugando y pueden llegar al triunfo», fue el mensaje de Jorge Mario Bergoglio, luego de reunirse y fotografiarse con ellos.

El plan de Los Espartanos se replica en varias provincias y en seis países.

Pero sin dudas, más allá de los premios y de las distinciones, la mayor satisfacción para Oderigo es ver los resultados que Los Espartanos han conseguido para aquellos que se suman desde las cárceles.

Según un relevamiento, mientras que el 65% de los presos lamentablemente suele reincidir en el delito, una vez que deja los establecimientos penitenciarios, apenas lo hace el 5% de aquellos que pasaron por el equipo de rugby. La tasa disminuye drásticamente y Coco se lo adjudica a la enseñanza del deporte.

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«Es impactante ver todo lo que se logra en un lugar donde pareciera que no hay tierra fértil, pero sin embargo salen unos frutos impresionantes», es el discurso esperanzador de Oderigo.

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