Ángeles del asfalto: los trabajadores de la Panamericana que rescatan animales en plena autopista
Bajo el nombre de «Rescataditos del Sol», un grupo de empleados de los peajes se organizó para salvar a los perros y gatos que deambulan por las trazas y banquinas. Ya llevan cerca de 200 rescates y cubren los gastos veterinarios.

Rescataditos del sol: un grupo de empleados de AUSOL que rescata animales perdidos en la autopista Panamericana.
Quienes transitan a diario por la autopista Panamericana saben que el ritmo del corredor norte del Gran Buenos Aires no da respiro. Entre el caudal de autos y los camiones a gran velocidad, la aparición de una mascota suelta suele transformarse en una combinación dramática que pone en riesgo tanto la vida del animal como la seguridad vial de los conductores. Testigos directos de esta cruda realidad, un grupo de empleados de la empresa Autopistas del Sol decidió dejar de mirar para otro lado y poner manos a la obra.
Hace tres años nació «Rescataditos del Sol», una iniciativa solidaria que comenzó a funcionar de forma autodidacta e informal. Es importante aclarar que se trata de una movida impulsada por los propios trabajadores por fuera de sus responsabilidades laborales, por lo que la firma comercial AUSOL no se encuentra involucrada institucionalmente en las actividades.
Desde su fundación a la fecha, esta red humana ya intervino en el rescate de aproximadamente 200 animales que se encontraban perdidos, asustados o heridos en las trazas, las banquinas o el parquizado central de la autovía. Gracias a su esfuerzo, muchas de estas mascotas pudieron reencontrarse con sus familias originales, mientras que otras tantas consiguieron un nuevo hogar mediante la adopción responsable.
Rescataditos del Sol, los héroes de la Panamericana
La impulsora de esta gran red de contención es Victoria, quien en diálogo con Pilar a Diario relató cómo fueron los inicios de la organización: «Siempre hice rescates de animales y hace 10 años empecé a trabajar en Autopistas del Sol y a ver estas situaciones casi todos los días y que nadie hacía nada».
Con el correr del tiempo, el boca en boca hizo lo suyo y la cruzada «comenzó a tomar dimensión y se fueron sumando compañeros del peaje». Hoy en día, el equipo de «Rescataditos del Sol» está consolidado por 10 miembros estables, todos ellos empleados que cumplen funciones en distintos ramales de la Panamericana.

El engranaje de funcionamiento es puramente colaborativo. Según explicó la referente, cuentan con un grupo de WhatsApp interno a través del cual se comunican en tiempo real y se van alertando mutuamente si se detecta la presencia de un perro o un gato en situación de peligro.
Muchas veces, la primera señal de alarma proviene de los propios automovilistas, quienes aprovechan el momento de pasar por una cabina de peaje para advertirle al cajero sobre un animal suelto en los kilómetros anteriores.
En otras ocasiones, el aviso ingresa formalmente por la vía pública mediante un llamado a la línea de emergencias 140. «Ante estos casos, AUSOL tiene que mandar un móvil por seguridad vial, porque además pueden ocasionar accidentes, pero no necesariamente llegan a nosotros esos perros; a veces los rescata la gente que los vio y a veces el móvil de Autopistas del Sol los pone a resguardo, pero no llegan a nosotros», detalló Victoria respecto a los límites logísticos que afrontan cotidianamente.ructura propia
Debido a la imposibilidad física y económica de abarcar la totalidad de las alertas que surgen en una de las autopistas más transitadas del país, el grupo no cuenta con un teléfono de atención propio. «Somos trabajadores del peaje organizados con nuestras limitaciones y con las herramientas que tenemos», remarcó la referente de la agrupación. Además, el proyecto choca contra una barrera estructural compleja: «No tenemos refugio para los perros rescatados, los vamos teniendo en nuestras casas hasta que aparece la familia o los damos en adopción».
La situación se vuelve especialmente difícil al considerar el estado de salud en el que ingresan los rescatados. Al ser retirados de zonas de alta velocidad, en su gran mayoría se trata de animales heridos, con traumatismos severos que requieren atención veterinaria urgente y, en múltiples casos, costosas intervenciones quirúrgicas.

Todos los medicamentos, cirugías y el alimento balanceado son solventados por los propios miembros del grupo a través de colectas y de sus propios sueldos. Al volverse una tarea cuesta arriba por los altos costos de la medicina veterinaria actual, los integrantes señalan que «sería muy útil contar con atención veterinaria y también algún lugar físico para poder recibirlos, un lugar de tránsito para poder seguir rescatando».
Para sostener esta enorme tarea comunitaria en la zona norte, toda ayuda es bienvenida. Quienes deseen colaborar, donar insumos o postularse como hogares de tránsito pueden ponerse en contacto directo a través de la página oficial de Instagram ingresando a este link.
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Por otro lado, las autoridades y el grupo recuerdan el protocolo básico ante la aparición de perros perdidos en el acceso norte: si observa a un animal en la autopista Panamericana o en sus banquinas, la vía más rápida es comunicarse inmediatamente al número telefónico 140. Asimismo, se puede dar aviso de manera presencial y verbal a cualquiera de los empleados de las cabinas de peaje para que activen los móviles de asistencia vial.







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