Asombro en Escobar: un jabalí se paseó por un barrio, 48 horas después de la aparición de un puma
El animal fue fotografiado durante la madrugada cerca del Centro de Zoonosis. Las autoridades activaron un protocolo de captura y sospechan de un caso de «mascotismo» ilegal.

El jabalí fue visto en Belén de Escobar, cerca del Centro de Zoonosis municipal. Las autoridades se mantienen en alerta.
Si los vecinos de Escobar se levantaron el lunes sorprendidos con la noticia de la aparición de un puma en el barrio el Cazador, ahora no pueden salir de su asombro: apenas dos días después, otra bestia salvaje, esta vez un jabalí, fue fotografiado mientras se paseaba muy campante por Belén de Escobar.
Alrededor de las 4 de la mañana, un vecino que circulaba por las inmediaciones del Centro de Zoonosis local se topó con una figura inesperada: un jabalí adulto caminaba con total tranquilidad por la zona urbana. El vecino logró fotografiar al ejemplar y envió la imagen rápidamente a las autoridades.
A partir de esa notificación, se disparó un protocolo preventivo que involucra a la Dirección de Flora y Fauna de la Provincia, la Policía Rural bonaerense, Defensa Civil y el área de Zoonosis de la Municipalidad de Escobar.

Según confirmaron fuentes oficiales vinculadas al operativo, el procedimiento actual contempla el relevamiento minucioso del sector y, de ser necesario, tareas de captura del animal para garantizar la seguridad de la comunidad y del propio ejemplar.
Aunque tanto el puma como el jabalí generaron alarma, los especialistas marcan una diferencia técnica fundamental. Mientras que el puma es una especie autóctona que habita naturalmente en los bajos y zonas de monte de la región, el jabalí es una especie invasora. No pertenece a la fauna originaria de la provincia de Buenos Aires, lo que abre una hipótesis inquietante para los investigadores: el mascotismo.
«Crecen las sospechas de que podría tratarse de un animal que estaba en cautiverio», señalaron desde las áreas intervinientes. El mascotismo es una práctica ilegal que consiste en mantener animales silvestres como mascotas en viviendas particulares. Al tratarse de un animal que no debería estar allí por sus propios medios, la teoría de que alguien lo tenía «de mascota» y se le escapó -o lo liberó al no poder controlarlo- cobra mucha fuerza.
Las autoridades recordaron que el jabalí, más allá de su aspecto robusto, es considerado una especie con gran capacidad de daño. Puede provocar desajustes ambientales graves y, lo que más preocupa al vecino, representa un riesgo físico. Si bien generalmente intentan evitar el contacto con los humanos, los jabalíes pueden reaccionar de manera extremadamente agresiva si se sienten amenazados, encerrados o si hay crías cerca.
Por el momento, el operativo de rastrillaje continúa en las zonas aledañas al casco urbano de Escobar que limitan con el campo. Las autoridades locales solicitan a la población que, ante un nuevo avistamiento, no intenten acercarse, ni mucho menos capturarlo por cuenta propia.
“Lo sucedido con el puma es una situación distinta respecto del jabalí. El felino es un animal de la zona. Que vive tranquilamente por este corredor biológico y que cuando ve seres humanos huye”, explicó Cristian Pisaco, director de Zoonosis de la comuna, en declaraciones a La Nación.
Escobar: qué hacer si se aparece un jabalí o un puma
El avistamiento de estos dos ejempleres en Escobar no son hechos aislados, sino que forman parte de un fenómeno que se repite en distintos puntos del Gran Buenos Aires y el interior bonaerense. Pero, ¿por qué cada vez vemos más fauna silvestre en centros urbanos?
Hay varios factores según los especialistas:
- Fragmentación del hábitat: El avance de los desarrollos inmobiliarios y la expansión de la frontera urbana sobre zonas de humedales y montes nativos deja a los animales sin «corredores biológicos» seguros. Al quedar sus territorios fragmentados, deben cruzar zonas pobladas para ir de un punto a otro.
- Búsqueda de alimento y refugio: La degradación de sus ecosistemas naturales reduce sus presas habituales. Esto los empuja a buscar alimento fácil en zonas residenciales (como mascotas pequeñas o restos de basura) o simplemente a desorientarse en busca de nuevos refugios.
- Baja presión humana en horarios nocturnos: Durante la madrugada, el silencio y la falta de movimiento en barrios con mucha vegetación -como El Cazador- «engañan» al animal, que siente que puede transitar por allí sin peligro.
- El mascotismo: una práctica creciente, sobre todo en lugares como Escobar o sectores del Conurbano donde aún quedan grandes terrenos en los que sus propietarios mantienen cautivos a, los animales infringiendo la ley.

A pesar del temor lógico que genera la presencia de animales como estos, expertos en fauna silvestre son enfáticos: el puma generalmente evita el contacto con los seres humanos y su primer instinto es la huida, no el ataque. Sin embargo, el jabalí es un que un animal acorralado o asustado puede reaccionar de forma imprevisible y embestir a quienes considera una amenaza.
En todos los casos hay que tener e cuenta lo siguiente:
- No acercarse: evitar cualquier intento de persecución o captura.
- No darles la espalda: Mantener el contacto visual sin mirarlo fijamente a los ojos (que puede interpretarse como un reto).
- Hacer ruido: Gritar o aplaudir puede ayudar a que el animal se retire por sus propios medios.
- Llamar urgente a las autoridades: comunicarse con Defensa Civil al 103 o utilizá el programa Ojos y Oídos en Alerta al número de WhatsApp 11-2703-9985.







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