07 de Julio de 2022

La historia de Sebastián Báez: el hijo de un héroe de Malvinas bendecido por Del Potro que llegó a la gloria

San Martín. Deportes
·
2 de mayo de 2022

El joven de 21 años es uno de los principales talentos emergentes del tenis argentino y acaba de consagrarse campeón de su primer título ATP en Estoril. Su relación con Del Potro y el arduo trabajo detrás de su éxito.

Con 21 años y un vínculo de admiración y consejos con Juan Martín Del Potro, el tenista Sebastián Báez vive su primer gran momento de gloria en su corta carrera como tenista: acaba de consagrarse campeón de su primer título de Asociación del Tenis Profesional (ATP) en el Abierto de Estoril, en Portugal, tras vencer al estadounidense Frances Tiafoe en el último capítulo de una semana inolvidable.

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Oriundo de Billinghurst, en San Martín, el joven pasó a ocupar el puesto 40 del ranking mundial y es el talento emergente más importante que tiene el tenis nacional. Todo, fruto de un enorme esfuerzo para estar a la altura del máximo nivel: en 2020 ocupaba el puesto 398 y, por la pandemia del Covid-19, inició un arduo camino para trabajar el plano mental, ante la imposibilidad de entrenar por las restricciones.

La felicidad de Sebastián Báez al consagrarse en Estoril, el primer título de ATP de su carrera.

Mientras veía en redes sociales como sus colegas volvían a entrenar y competir en otras partes del mundo, el inició un camino de fortalecimiento clave y sin ensuciarse en el polvo de ladrillo. Bajo la tutela de su entrenador, Sebastián Gutiérrez, pasó horas incorporando una serie de «power points» con conceptos de juego, táctica, y fortaleciendo «la cabeza» para los desafíos que vendrían. Así fue como en 2021, en su ingreso al mundo profesional, ganó seis títulos del Challenger Tour y se metió en el Top 100 al cerrar el año en la posición 99 del mundo.

Antes del parate impuesto por la pandemia, su futuro era prometedor: en 2018 había sido finalista de Roland Garros Junior, había ganado la medalla dorada en el dobles (junto a Facundo Díaz Acosta) de los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires y se había dado el gusto de ser convocado como sparring en el ATP Finals. En Londres compartió entrenamientos con Novak Djokovik, Alexander Zverev y otras figuras.

Sebastián Báez también fue sparring de figuras como Novak Djokovic.

Este año, en la temporada donde buscaba revalidar sus intenciones y esfuerzo en éxitos: superó la qualy del abierto de Montecarlo, a los cuartos de final del Córdoba Open, debutó en Copa Davis con triunfo ante el checo Jiri Lehecka (94º), le ganó un set al griego Stefanos Tsitsipas (5º) en el Abierto de Australia y supo llegar a la final del ATP 250 de Santiago de Chile. 

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Esta última semana, en las tierras portuguesas de Estoril, le ganó a Joao Sousa (83º), a Marin Cilic (23º), a Richard Gasquet (80º) y a Albert Ramos (31º) en su camino a la final. Después de cada éxito, en la tradicional firma de la cámara, escribía «¿Why not me?» (¿por qué yo no?), y luego del triunfo ante Tiafoe que le dio el trofeo, escribió «Yes, it’s me» (si, soy yo).

Su historia y su vínculo con Juan Martín Del Potro

Sebastián Báez se enamoró del tenis a los dos años, cuando tomó por primera vez una raqueta en el club Sportivo Villa Ballester. Lo llevaban a entrenar su mamá Elena y su papá José Luis (héroe de Malvinas) y, a medida que crecía y se desarrollaba, sin bien su talento iba explotando y superando etapas, nunca hubo dudas de su potencial más allá de su estatura: 1,70 metros.

Báez junto a Del Potro, con quien compartió entrenamientos en el verano. «Me da buenos consejos», dijo por esos días.

De hecho, cuando fue sparring del ATP Finals en Londres y compartió entrenamientos con Novak Djokovic, Alexander Zverev y otras figuras, el entrenador del alemán y una gloria tenística, Ivan Lendl, lo elogió al compararlo con Diego Schwartzman.

Otro que le dio su bendición es Juan Martín Del Potro, un referente para la generación de tenistas como Sebastián. En el verano, compartieron entrenamientos mientras el tandilense se preparaba para el ATP de Buenos Aires, el certamen que le puso fin a su carrera. El nexo era su entrenador, Gutiérrez, quien supo integrar el cuerpo técnico de Daniel Orsanic en el equipo de Copa Davis que, con Delpo, ganó la edición 2016.

El joven oriundo de Billinghurst con su entrenador y el tan ansiado trofeo.

Durante las prácticas del verano, el joven tenista escribía en su cuenta de Instagram: «Hoy fue un día inolvidable. Fueron semanas difíciles después del positivo de Covid en Hamburgo, y días como este me hacen tener muchas mas fuerzas para encarar lo que viene! Gracias @delpotrojuan. Sos un referente para mí, deseo de corazón que vuelvas como te mereces y logres lo que te propongas». Y había revelado que el tandilense «me da buenos consejos», algo que no sólo valoró sino que capitalizó para estar viviendo hoy, el mejor momento de su vida tenística.

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