06 de Julio de 2022

De González Catán a la cancha de Boca: Joaquín Sabina la hizo canción y ella escribió sobre ese amor

La Matanza. Historias de mi barrio
·
3 de abril de 2022

Paula Seminara tuvo un romance con el músico español que el cantautor inmortalizó en su clásico «Dieguitos y Mafaldas». Esta semana, la mujer presentó un libro en el que cuenta cómo fue para ella vivir esa historia que trascendió fronteras.

«De González Catán en colectivo a la cancha de Boca. Por laguna va soñando hoy ganamos el partido.
La niña de los ojos de la Luna. Los muchachos de la 12 más violentos cuando la junan en la Bombonera
le piden a la virgen de los vientos que le levante a Paula la pollera…».

«Dieguitos y Mafaldas» es una de las canciones más reconocidas de la carrera de Joaquín Sabina. Editada en 1999 dentro del disco «19 días y 500 noches», es un repaso a la manera del cantautor español de cómo vivió su amor con Paula Seminara, una vecina de González Catán fanática del Xeneize.

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Más de dos décadas después, fue la mujer, hoy de 45 años, quien devolvió gentilezas y escribió un libro en el que, entre otras cuestiones, expresa su versión de la historia compartida con el músico de 73 años nacido en Úbeda. El texto, llamado «De González Catán en colectivo», fue presentado esta semana por quien actualmente es contadora y coach, tiene dos hijos y conserva su fanatismo por el equipo dirigido por Sebastián Battaglia.

«El título trata del viaje y la historia de Paula, que es el personaje y soy yo. Encierra eso. De González Catán, ¿a dónde? Es como que cerraba la historia porque es el viaje de mi vida. Recuerdo las experiencias vividas hace un tiempo atrás y, también, lo que se vio en la canción. Es una novela autobiográfica», explicó la autora en una nota publicada por Clarín.

La chica de González Catán creció, pero sigue conservando su amor por Boca.

Cómo fue que Paula conoció a Joaquín Sabina

La historia de amor entre el músico consagrado y la fan del Conurbano comenzó en 1998, cuando la Paula de 19 años tenía pensado ir a ver un recital de Joaquín Sabina en Capital Federal con su novio. Justo antes del espectáculo, la pareja se separó y la joven decidió ir igual al show, pero acompañada de una amiga.

En aquel momento, el cantante español estaba en plena grabación de «Enemigos Íntimos”, el disco que lo unió con Fito Páez, en Argentina. Encantada con la presentación, la chica se dirigió al hotel donde se alojaba el artista para pedirle una autógrafo, pero al no encontrarlo, le dejó una carta en la que le contaba su deseo de conocerlo.

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Conmovido por el texto, Joaquín Sabina decidió invitarla a otro recital. Tras el show, fueron a cenar y esa noche nació el amor que llevó al europeo a conocer González Catán y a ser, por un rato, uno más en plena popular de la Bombonera.

«Fue una relación corta, pero intensa. Él fue parte de mi vida, pero la novela no se basa en esa relación. Tengo una vida y un camino independientemente de esa historia. Eso me llevó también un poco a hacer el libro: despegarme un poco de ser la ex de», consideró Seminara.

Joaquín Sabina, Paula Seminara y Boca.

Luego, la flamante autora completó su idea: «¿Siempre la mujer tiene que estar detrás del hombre? Es un poco también el planteo del libro. No reniego de mi relación, no es que no me dio nada. Me dio y aprendí muchísimo. Fue fundamental en mi vida, pero terminó».

Respecto al contenido del libro, la ex vecina de González Catán que incluyó en su obra distintas cartas inéditas que se enviaron con el músico durante la relación detalló: «Paula es un personaje que existe y es real. Se muestra siendo vulnerable, sin esconder cosas y auténtica con mi modo, arriesgándome. Lo hice con mucho compromiso, respeto y amor. Me brindé al 100%».

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La incógnita final que develó la fanática del Xeneize es si continúa manteniendo la costumbre relacionada con su equipo que se volvió canción: «La cancha es mi lugar en el mundo y sigo yendo, pero ya no en colectivo. Guardo los mejores recuerdos porque eran dos horas de viaje y todo lo que sucedía a medida que se subían los hinchas era increíble. Pude transmitirle la pasión por Boca a mis hijos y es maravilloso».

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