21 de Mayo de 2022

Cómo actuaban los policías que usaban una comisaría de Ciudad Evita para hacer secuestros

La Matanza. Policiales
·
28 de diciembre de 2021

El último de los integrantes de la banda cayó la semana pasada en Rafael Castillo, más de un año después de que atraparan a seis efectivos y a un civil por los mismos hechos ocurridos en 2020. El caso está cerca de llegar al juicio oral.

La caída de quien se cree era el último integrante libre de la banda de policías que fue detenida por organizar secuestros extorsivos a presuntos delincuentes y utilizar como sede de su hecho delictivo el destacamento policial José Ingenieros de Ciudad Evita, partido de La Matanza, brindó nueva información sobre el accionar del grupo.

Se trata del teniente Daniel Alfredo Inverardi, ya desafectado de la Policía de la provincia de Buenos Aires, quien estuvo prófugo más de un año y fue atrapado el martes 21 de diciembre en su casa de José Bernaldes Polledo al 2700, Rafael Castillo.

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Según trascendió, había logrado escapar al operativo de la Federal que en noviembre de 2020 había encontrado a sus cómplices y en los últimos tiempos casi que no salía a la calle . En su vivienda tenía un revólver, municiones, chalecos refractarios, gorras de la Policía de la Provincia, celulares y demás elementos de interés para la causa que fueron secuestrados en el operativo.

Tras una serie de tareas de inteligencia y análisis de comunicaciones, los investigadores tenían el dato de que Inverardi había regresado a su hogar. El teniente se transformó así en el séptimo imputado en esta causa en la que ya otros cinco policías que trabajaban como él en el destacamento policial José Ingenieros de Ciudad Evita, partido de La Matanza, y un civil se encuentran detenidos y ya elevados para juicio oral.

El último de los policías de Ciudad Evita en caer detenido por los secuestros.

La causa que se lleva adelante está a cargo de fiscal federal 2 de Morón, Mariela Labozzetta, el fiscal a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Secuestros Extorsivos (Ufese), Santiago Marquevich, y el juez federal 2 de Morón, Jorge Ernesto Rodríguez.

Esos otros acusados fueron identificados como el subcomisario Héctor Ricardo García, el subteniente Matías Ezequiel Castillo, el oficial subayudante Alan Juan José Vallejos, la sargento María Teresa Schinocca y la oficial Samantha Anahí Linares. Mientras que el único imputado civil es Ramón Eduardo “Tati” Medina.

Cómo fueron los secuestros por los que acusan a los policías de Ciudad Evita

El primer secuestro en el que estaría involucrada la banda tuvo lugar el 28 de septiembre de 2020 por la noche. Ese lunes, cerca de las 21.30, un grupo de cuatro jóvenes de Ciudad Oculta, del barrio porteño de Villa Lugano, habían llegado a bordo de una Ford EcoSport negra a la puerta del Hospital Ballestrini de La Matanza.

Habían sido convocados por un hombre al que sólo conocían como “Pelado”, quien días antes les había ofrecido un “trabajo” para el grupo: un robo. Según consta en la investigación, mientras esperaban en el lugar, fueron chocados por una Ford Ranger con los colores e insignias de la Policía de la provincia de Buenos Aires y otro auto blanco del cual bajaron varios policías uniformados que, a punta de pistola, los redujeron y los ataron con precintos.

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Pero lo que hubiera sido un operativo policial como cualquier otro, mutó rápidamente en un hecho delictivo. Una vez en la comisaría de Ciudad Evita, los entrevistó un hombre al que todos llamaban “jefe” que los amenazó con “armarles una causa” y dejarlos detenidos si no reunían 300 mil pesos en efectivo en cuestión de una hora.

Mientras los jóvenes contactaban con sus celulares a familiares y amigos, según su denuncia, fueron maltratados y golpeados en la dependencia hasta que pudieron confirmar que habían reunido entre todos la suma del rescate. La entrega se llevó a cabo en el mismo hospital donde comenzó la secuencia, tras lo cual les permitieron retirarse por sus propios medios de la seccional.

Al teniente Daniel Alfredo Inverardi lo atraparon en su casa de Rafael Castillo.

El segundo caso ocurrió en la madrugada del 14 de octubre del mismo año y con una mecánica similar. Esa noche, cuatro jóvenes oriundos del barrio porteño de Barracas esperaban a bordo de un Volkswagen Gol azul en un punto de la localidad de Ciudad Evita para realizar un “trabajo” al que habían sido convocados.

En ese punto les ocurrió lo mismo que a las víctimas anteriores. Una camioneta Ford Ranger de la Bonaerense los interceptó, junto a otros dos autos. Varios hombres de civil armados los amenazaron y, tras una breve persecución, los detuvieron y llevaron a la comisaría, donde los encerraron en una oficina, los golpearon y los amenazaron con el armado de una causa si no reunían una determinada suma de dinero en dólares.

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El hermano de uno de los jóvenes fue hasta el lugar indicado con el dinero, en el barrio de Constitución, pero no efectuó el pago porque los secuestradores no iban con las víctimas como habían acordado. Los policías-secuestradores los liberaron igual, pero primero les robaron sus pertenencias, los obligaron a firmar una serie de documentos que no les permitieron leer y les secuestraron su auto.

Con las denuncias por separado de ambos grupos comenzó una investigación que ya tiene a los primeros detenidos en pleno proceso de ser llevados a un juicio oral.

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