Milagro en Villa Fiorito: un nene de cinco años fue arrastrado de su tobillo por un colectivo más de 100 metros
El pequeño quedó atrapado en la puerta trasera de una unidad de la línea 283 cuando descendía con su abuela. Sufrió quemaduras y politraumatismos graves. La familia denuncia al conductor.

El nene de cinco años en el momento que fue arrastrado por el colectivo de la línea 283, en la intersección de Plumerillo y Canadá, en Villa Fiorito.
Lo que debía ser un regreso habitual a casa se transformó en una pesadilla de asfalto y gritos. El pasado viernes 10 de abril, minutos antes de las 17, la intersección de las calles Plumerillo y Canadá, en el corazón de Villa Fiorito, en Lomas de Zamora, fue testigo de un episodio desesperante. Un niño de cinco años, identificado por sus iniciales G.C., fue arrastrado durante aproximadamente cien metros por el interno 8323 (ramal B3) de la línea 283.
El accidente se desencadenó cuando el menor bajaba del transporte junto a su abuela materna, María. Según la denuncia radicada por Rocío, madre del niño, en la comisaría 5° de Villa Fiorito, la mujer descendió primero y, mientras el pequeño aún se encontraba en el escalón central de la unidad, el colectivero cerró la puerta e inició la marcha. La pierna del nene quedó aprisionada, dejando el resto de su cuerpo suspendido hacia el exterior.
Villa Fiorito: el colectivo frenó por los gritos de una mujer
La vida del pequeño dependió de la reacción de una tercera persona. De acuerdo a lo declarado por la madre en el canal América, una joven que esperaba el colectivo en la parada siguiente advirtió la situación, comenzó a gritar y logró que el conductor detuviera la marcha. «Si no llegaba a estar esa chica, el colectivo no paraba«, afirmó Rocío, visiblemente afectada por la desprotección que sufrió su hijo.
Tras el incidente, la actitud del trabajador del volante sumó más indignación a la familia. Lejos de asistir a las víctimas o acompañarlas al centro asistencial, el chofer continuó su recorrido habitual. Solo se presentó más tarde en la Unidad de Pronta Atención (UPA) para dar su versión de los hechos.

«Me enteré de que después dijo que solo lo había agarrado de la mano y que la culpa fue de mi mamá porque bajó mal», indicó la madre del menor, rechazando de plano la justificación oficial de la empresa.
En el centro de salud, los médicos constataron un cuadro de politraumatismos, quemaduras por el roce con el pavimento y lesiones diversas en el cuerpo y las manos. El punto más crítico fue el tobillo izquierdo, donde la puerta ejerció una presión extrema mientras el niño era arrastrado.
«Ahora está bien, está con golpes y quemaduras. Lo que tiene son lesiones en el cuerpo y en las manos. Tiene un hematoma grande en el tobillo, donde fue agarrado por la puerta con todo el cuerpo afuera. Quedó agarrado al colectivo solo del tobillo… Está dolorido», relató Rocío sobre el estado actual de su hijo, quien afortunadamente ya se encuentra fuera de peligro en su hogar.
Sin embargo, el daño no fue solo físico para el niño. Su abuela, María, también resultó herida con golpes en el cuerpo y, producto del estrés postraumático y la angustia vivida, sufrió una parálisis facial parcial y mantiene niveles de presión arterial elevados desde el viernes.
El caso ha quedado bajo la órbita de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N° 10 de Lomas de Zamora, donde se inició una investigación caratulada como lesiones culposas.

La fiscalía analizará las cámaras de seguridad de la zona y tomará testimonio a los testigos para determinar el grado de responsabilidad del chofer en esta maniobra que, por centímetros, no terminó en una tragedia irreparable para la comunidad de Fiorito.
El conductor del interno 8323 habría sido apartado de su puesto de manera provisoria, según fuentes gremiales. Y la empresa informara lo observado en las cámaras de seguridad internas de la unidad para determinar si hubo un fallo técnico en el sensor de las puertas o si se trató estrictamente de una negligencia humana.
A través de grupos de WhatsApp vecinales y redes sociales se está gestando un movimiento para exigir mayor seguridad en la intersección de Plumerillo y Canadá. Y existe una convocatoria preliminar para este viernes 17 de abril por la tarde en la esquina donde ocurrió el hecho. Los vecinos buscan que el municipio instale reductores de velocidad y mejore la iluminación de las paradas.







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