Hito tecnológico en Haedo: la UTN lanzó su primer satélite al espacio en un cohete de SpaceX
La Facultad Regional Haedo puso en órbita por primera vez un desarrollo propio. El pequeño Pocket Cube buscará medir radiación gamma y estudiar cómo se degradan los componentes electrónicos en el espacio.

El lanzamiento del satélite se llevará a cabo el próximo año.
De Haedo al espacio. La Facultad Regional Haedo de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) alcanzó un hito científico y tecnológico al lanzar su primer satélite, desarrollado con participación de docentes, investigadores y estudiantes de la casa de estudios. El dispositivo viajó a bordo de un Falcon 9 de SpaceX, la compañía aeroespacial fundada por Elon Musk, como parte de la misión Transporter 18.
El lanzamiento se realizó el 1° de octubre desde Vandenberg, California, y fue seguido con expectativa desde el Aula Magna de la UTN de Haedo, donde integrantes del proyecto observaron en directo la cuenta regresiva y el despegue. Los aplausos llegaron cuando el cohete comenzó a ganar altura y velocidad, en una jornada que quedó marcada como histórica para la institución del oeste del Conurbano.
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El protagonista es el Pocket Cube UTN FRH–DIY 1, un diminuto satélite cúbico de apenas cinco centímetros, con un peso que no supera los 200 gramos. Pese a esas dimensiones, tiene por delante una misión científica concreta y una vida útil estimada de dos a tres años.
Para qué servirá el primer satélite desarrollado por la UTN de Haedo
El Pocket Cube fue creado por el Grupo de Simulación y Cálculos Electromagnéticos (SyCE) de la Facultad Regional Haedo, que trabajó junto con otras instituciones y con la empresa argentina DIY Satélite. El equipo de la UTN estuvo a cargo de la electrónica interna del control del dispositivo y de los sensores destinados a detectar radiación gamma.
Uno de los principales objetivos será obtener información sobre esa radiación, relacionada con aplicaciones de meteorología espacial, y estudiar de qué manera se degradan los componentes satelitales durante su permanencia en órbitas terrestres. Los datos obtenidos podrán ser compartidos con especialistas internacionales y utilizados en futuras investigaciones.

El grupo está dirigido por el ingeniero Cristian Arrieta y reúne a docentes, investigadores y estudiantes dedicados a desarrollos en electrónica y comunicaciones. Para construir el satélite también se utilizaron tecnologías COTS, una modalidad que aprovecha componentes comerciales de uso común adaptados a proyectos espaciales.
Arrieta explicó que el satélite viajó dentro de un vehículo de transferencia orbital que transportaba distintas cargas de la misión. Una vez liberadas por el Falcon 9, comienza otra etapa fundamental: comprobar el correcto despliegue del pequeño dispositivo y conseguir establecer comunicación desde tierra.
Del aula de Haedo a una misión internacional de SpaceX
El momento fue seguido en vivo desde la sede universitaria. Según describieron quienes participaron de la jornada, hubo nervios, expectativa y finalmente festejos cuando el Falcon 9 completó las primeras etapas del lanzamiento. En pocos minutos, el vehículo alcanzó una velocidad de alrededor de 6.400 kilómetros por hora, mientras transportaba al satélite argentino junto con las demás cargas de la misión.
Una vez realizada la liberación, el trabajo para la UTN no terminó. El equipo debe verificar que el Pocket Cube se encuentre correctamente ubicado y lograr el primer enlace de comunicaciones, además de cumplir los protocolos internacionales vinculados al seguimiento de objetos en órbita y la prevención de posibles colisiones.
El decano de la Facultad Regional Haedo, Carlos Salvador, destacó que se trata de un logro que excede a la propia sede. “Este es un hito no solo para nuestra Regional Haedo, sino para toda la UTN”, señaló, y remarcó que el proyecto refleja la capacidad de la comunidad universitaria para generar conocimiento: «Demuestra la capacidad de generar conocimiento y tecnología con impacto en áreas estratégicas», completó.
Para la UTN, es el primer paso en órbita de un desarrollo propio y, al mismo tiempo, una nueva puerta para estudiantes e investigadores que trabajan desde el Conurbano en tecnología espacial.






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