“Gano entre 5 y 6 millones de pesos por mes”: el grafitero viral de Haedo que logró vivir de su pasión
Emiliano Franco es furor en las redes sociales, con casi 55 mil seguidores, y no para de trabajar. Pero llegar a este presente le significó hacer muchos sacrificios y luchar contra la oposición de su familia.

Emiliano pinta desde 2010 y lo hace siempre con aerosol.
Emiliano Franco, el grafitero de Haedo que tiene casi 55 mil seguidores en Instagram, no tiene problemas en contar que gana “entre cinco y seis millones de pesos por mes”. Pero llegar a este presente en el que logró vivir cómodamente de su profesión no fue fácil, y debió hacer muchos sacrificios y luchar contra la oposición de su familia.
Su relación con esta profesión a la que se dedica desde 2010 comenzó en la niñez: “Desde muy chico, desde los ocho o nueve años, empecé a dibujar. Y desde los doce arranqué con el graffiti con aerosol y de ahí nunca me desprendí de la herramienta”.

Así, el lápiz, que fue su primer gran instrumento de canalización emocional, fue reemplazado por el aerosol. Y la calle se convirtió pronto en su taller de expresión.
La decisión clave del grafitero de Haedo
Hoy, su firma EVR Grafitti es muy popular en las redes sociales, algo que seguramente nadie en su casa pudo imaginar: “Al principio mi familia no estaba de acuerdo porque era salir a la noche a pintar con aerosol y el fantasma del vandalismo. Y fue todo una pelea”.

Para él, como contó en diálogo con Infobae, el grafiti fue mucho más que un acto de rebeldía: “Era una escapatoria también, calculo que para expresarme y fue como un proceso bastante sanador”.
A sus 40 años, tiene muy presente el momento en el que el grafiti se convirtió en su trabajo definitivo, luego de haber sido empleado de distintos locales comerciales. “Sin muchas herramientas ni conocimiento, decidí salir local por local a vender mis habilidades”, contó. Tenía 27 años, y esa determinación fue decisiva: “Ahora gano aproximadamente cinco o seis millones de pesos por mes, y trabajo cinco días a la semana, casi ocho o nueve horas al día”.
Como un resúmen de lo que fue su propia lucha, explicó que le gusta diferenciar “lo que es un artista de lo que es un grafitero. El artista en sí ya nace siendo aplaudido y alentado por su familia. Y el grafitero no, el grafitero viene peleándola desde que arranca”.
Y en cuanto al proceso de creación que atraviesan sus pinturas, dijo que “lo primero que hago es empezar a trazar. A veces lo hago a mano alzada, con cuadrícula, o a veces marco con un proyector de películas”.
Los desafíos cotidianos que enfrenta
Para Emiliano, el mayor motor de su trabajo es el disfrute puro que encuentra en el acto de pintar: “Es lo que más me gusta de mi trabajo. Yo disfruto mucho pintar”, aseguró, dejando en claro que la recompensa va más allá de lo económico.

Y más allá de que sea su pasión, advirtió que hay muchas dificultades que se deben enfrentar, por tener que trabajar en grandes superficies y bajo presión: “El mayor desafío es cuando tenés espacios que son muy grandes y te tenés que enfrentar al clima o al tiempo. Por ahí estás alquilando una grúa que es súper cara y tenés que hacer un trabajo de 15 metros de altura en un día, porque la grúa se te va al final del día”.
También, lógicamente, hay días en los que no está muy motivado. “Es como en todo trabajo. Pero ahí es cuando me mentalizo en que soy un afortunado por vivir de esto”, afirmó.
Por último, agradeció el hecho de que de a poco se vayan perdiendo los prejuicios sociales hacia los grafiteros: “Antes, cuando te veían con un aerosol en la calle te querían sacar. Ahora paran, te preguntan qué estás haciendo… hay más flexibilidad para pintar en la calle. También porque las obras fueron mejorando con el tiempo, no es que pintás cualquier cosa”.
Su estilo es tan variado como impactante. Y quien quiera conocer más de su arte puede ver su perfil en Instagram, donde sube los distintos trabajos que realiza y desde donde también se puede cotizar de manera online el precio de un mural.







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