07 de Julio de 2022

San Telmo: la escala menos conocida del Loco Corbatta, el mejor wing de todos los tiempos

Avellaneda. Deportes
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7 de agosto de 2021

Ídolo en Racing y campeón con Boca, Corbatta tuvo en su brillante carrera como futbolista un paso por la Isla Maciel: en 1970 se vistió de Candombero, disputó el torneo de la B con el club e hizo una fecunda sociedad con Carlos Pandolfi.

Ídolo de Racing con calle incluida, de paso fugaz por Boca e integrante de los Carasucias, el Loco Corbatta fue uno de los grandes de la historia del fútbol argentino. Luego de cuatro temporadas en Colombia, con 34 años recién cumplidos, sorprendió a todos y se sumó a San Telmo, donde jugó apenas un torneo pero quedó para siempre en el recuerdo.

Oreste Osmar Corbatta Fernández nació el 11 de marzo de 1936 en Daireaux, un partido del interior de la Provincia de Buenos Aires, que todavía se llamaba Caseros. Se crió en el seno de una familia humilde que trabajaba en el campo, hasta que falleció su padre y, entonces, su madre decidió mudarse a La Plata con el pequeño Oreste y sus ocho hermanos.

De Avellaneda a Lima, la gloria del Loco Corbatta

De chico, Corbatta comenzó a jugar en Estudiantes de La Plata. Sufrió un esguince de tobillo, en tiempos de lesiones cuya recuperación demandaba más tiempo, y quedó libre. Tuvo un paso por Deportivo Juverlandia, de Chascomús, hasta que un ojeador de Racing se lo llevó para el equipo de Avellaneda. Allí disputó 195 partidos, marcó 79 goles y ganó los campeonatos de 1958 y 1961.

Un año antes de su primer título integró el histórico equipo nacional denominado Los Carasucias de Lima, que arrasó en el Sudamericano de 1957 desarrollado en la capital peruana. Corbatta, Humberto Dionisio Maschio, Antonio Valentín Angelillo, Enrique Omar Sívori y Osvaldo Héctor Cruz formaron la línea delantera, una de las más recordadas del fútbol argentino.

Con la Selección también se coronó en el Sudamericano de Argentina (1959). Previamente, con tres goles en tres partidos, fue uno de los pocos que se salvaron del Desastre de Suecia, aquella catastrófica eliminación en el Mundial de 1958.

Boca, Colombia y un regreso inesperado

Tras siete años en Racing, fue Boca quien invirtió fuerte para llevarse al Garrincha argentino. En el Xeneize jugó poco, pero conquistó dos títulos (el bicampeonato 1964-65). Luego de eso emigró hacia Colombia, para jugar en el Deportivo Independiente Medellín.

Fueron cuatro temporadas, en las que anotó 34 goles en 149 partidos. Queda en el recuerdo la vez que hizo cinco tantos en un 8-3 y la noche de Copa Libertadores en la que, casualidades de la vida, tuvo que enfrentar a Racing y, pese a su oficio en la materia, le atajaron un penal. La mala para él fue que allí se acentuó su adicción al alcohol, luego de que lo abandonara su segunda mujer. En 1970 volvió a la Argentina y jugó en San Telmo.

San Telmo y las últimas funciones del Loco Corbatta

Pegada al Riachuelo, la Isla Maciel es un barrio de Dock Sud donde se ubica el estadio Doctor Osvaldo Baletto, la casa de San Telmo. A pesar de sus problemas personales, a Corbatta todavía le sobraba talento y ganas de jugar a la pelota. Llegó al Candombero gracias a una gestión de José Barbich, padre de la parroquia San Rafael de Villa Devoto.

San Telmo venía de un 1969 muy competitivo, con un ascenso frustrado sobre el final. El golpe de la contratación de Corbatta le dio un gran envión, pero nuevamente no le alcanzó. El Candombero terminó en el sexto puesto luego de dos rondas (30 partidos) y se clasificó a la zona campeonato. Sin embargo, allí no cumplió una buena performance y quedó lejos de luchar por un lugar en Primera.

Corbatta, una leyenda del fútbol argentino, masajeado en el vestuario de San Telmo.

Resultados al margen, el paso de Corbatta fue histórico para los hinchas y quedó en la memoria porque pudieron ver destellos de su calidad. El día de su debut ante All Boys, bastaron 12 minutos para que le cometieran un penal y él mismo lo transformara en gol. Especialista en toda su carrera, por esa misma vía convirtió siete de sus 10 goles en el Candombero, donde formó una gran dupla con Carlos Pandolfi: junto a quien luego sería el padre del Rifle y dirigente de Futbolistas Argentinos Agremiados marcaron 22 de los 47 goles de San Telmo en la temporada.

Un gol de penal, una de las grandes destrezas del Loco Corbatta.

A pesar de su edad, Corbatta se perdió apenas cuatro de los 37 encuentros del campeonato. El 6 de diciembre de 1970, ya sin chances de ascender, San Telmo fue derrotado por Ferro en cancha de San Lorenzo, en lo que significó el último partido del Loco en la gran escena del fútbol argentino.

Su paso por el interior y un final tempranero

Antes de su retiro, jugó para Atlético Cipolletti, Italia Unidos y Tiro Federal. Puso fin a su carrera en un club de Benito Juárez y luego perdió lo poco que le quedaba. Cuando no pudo más en su lucha desigual contra la bebida, que lo dejó en la pobreza absoluta, fue a pedir ayuda a Racing. Terminó durmiendo en uno de los vestuarios del Cilindro de Avellaneda, hasta que falleció a los 55 años.

El mejor wing derecho del fútbol nacional tiene su calle en Avellaneda, conocida como Pasaje Corbatta, pegada al Estadio Juan Domingo Perón y a unas 40 cuadras de San Telmo, el último club importante donde deleitó con sus gambetas.

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