La historia de Carolina Cerisola, la bailarina que creció en Ramos Mejía, triunfa en Hollywood y fue pareja de Owen Wilson

La Matanza. Historias de mi barrio
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2 de abril de 2023

Tiene 44 años y lleva dos décadas radicada en Estados Unidos, donde una identificación falsa le abrió las puertas del éxito Aunque se la conoce poco en Argentina, brilla y es muy elogiada en la meca del espectáculo. Ahora es empresaria.

Carolina Cerisola lleva más de 20 años viviendo en Estados Unidos. Allá lejos quedan sus primeros años de vida en Haedo y su infancia en Ramos Mejía, en el oeste del Conurbano, donde creció. Sin embargo, uno de los varios tatuajes que marcan su piel es claro: «Made in Argentina».

Ese, junto a una frase con la caligrafía de su papá que dice «Te adoro», demuestran que no olvida sus orígenes de una chica de barrio que se hizo desde abajo y lleva mucho tiempo codeándose con grandes estrellas de la música gracias a su talento: bailar.

Claro, lo que sucede es que cuesta asociar aquella Carolina con la que desde hace veinte años no para de triunfar en el país del norte, donde supo brillar en espectáculos de artistas muy famosos y conquistó a millones de personas en los estudios de televisión. Pero como toda historia tiene un principio, la de ella se remonta al club Estudiantil Porteño, donde practicaba gimnasia artística.

Creció en Ramos Mejía pero una identificación falsa fue su llave para triunfar en Estados Unidos: trabajó con Sting, Prince y Justin Timberlake
La bailarina de Ramos Mejía lleva más de veinte años viviendo en Estados Unidos.

«Me crié en Haedo hasta los diez. En 1990 mis papás se separaron y me mudé a Ramos. Era rebelde y cambiaba de colegio seguido. No hablaba mucho, era tímida. Un verano en Villa Gesell descubrí a ‘Las sabrosas zariguellas’ y eso lo cambió todo», contó. Por medio de una amiga que conoció allí, comenzó a bailar salsa y años después empezó a trabajar en un restaurante del barrio porteño de Recoleta donde se hacía un espectáculo de un bailarín cubano que luego la conectó con José Luis «El Puma» Rodríguez.

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Se volvió rápidamente bailarina del staff permanente del cantante venezolano y, antes de cumplir los 18 años, en una gira por Miami, se dio otra situación trascendental. Carolina conocía Estados Unidos porque sus abuelos maternos se habían mudado a Los Ángeles en la década de 1970 y todos los veranos ella iba a visitarlos. «Prefería ir a la costa con mis amigas», confesó, recordando que la aburría ir a aquel país. Sin embargo, cuando volvió por trabajo con el «Puma» Rodríguez, todo fue diferente.

«Mi mamá estaba de visita en lo de mis abuelos en Los Ángeles y me llamó para que fuera a visitarlos. Yo era menor de edad todavía y le pedí a mi tía que me llevara a bailar salsa. Ella sacó una identificación falsa para que me dejaran entrar, simulando que tenía 21. Ese día quedé impresionada con el nivel de los bailarines y con una propuesta. Vino un señor y me dijo: ‘Estamos filmando un video de Marc Anthony. ¿Podrías venir mañana?'», contó.

La joven volvió a Ramos Mejía para avisarle a su novio que se mudaba a Los Ángeles y luego de trabajar con Marc Antonhy las puertas se fueron abriendo: se fue a una gira por Europa con el mexicano Jonnhy Vázquez, apodado «El príncipe de la salsa», con quien ganó el mundial de baile hasta que se disolvió el dúo artístico en 2001.

Creció en Ramos Mejía pero una identificación falsa fue su llave para triunfar en Estados Unidos: trabajó con Sting, Prince y Justin Timberlake
La explosión artística de la bailarina de Ramos Mejía se dio con los shows en el bar y discoteca Forty Deuce.

Buscando trabajos nuevos, fue «Go-Go Dancer» (la chica que bailaba sobre un bafle) hasta que audicionó para el boliche Deep y conoció al actor Ivan Kane, creador del Forty Deuce, un concepto de bar y discoteca con temática burlesque. Esa fue la puerta para ingresar a ese mundo.

El burlesque es una disciplina artísticas que se asocia al teatro de variedades, influenciada por conceptos y estéticas del cabaret como el music hall y el vodevil. Así, empezó a hacer bailes que fusionaban el erotismo y el arte, con vestuarios de plumas, brillos, en escenarios con luces de distintas tonalidades.

De Ramos Mejía a la explosión artística en Estados Unidos

«Para 2001, cuando abre el Forty Deuce con un trío de jazz que viste de smoking y bailarinas exuberantes, el lugar explota de gente. Lo mío era más instintivo. Yo, de barrio, combinaba un poco lo que sabía de gimnasia artística y de salsa. Salía al escenario y tenía a metros a Brad Pitt, Mick Jagger, Cameron Diaz, Sting y Fiona Apple. Era natural», relató la bailarina.

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Su popularidad creció tanto que en 2003, fue presentada en el talkshow televisivo del famoso conductor Jimmy Kimmel. En esa época, también participó del videoclip de la canción «Señorita», donde ella seduce al cantante Justin Timberlake y una publicidad de la marca de ropa Guess, donde ella hacía un striptease y se calzaba un jean.

Creció en Ramos Mejía pero una identificación falsa fue su llave para triunfar en Estados Unidos: trabajó con Sting, Prince y Justin Timberlake
Carolina Cerisola participó del videoclip de Justin Timberlake, «Señorita», lanzado en 2003. En él, ella seduce al cantante.

El Forty Deuce no sólo la llevó a la TV, sino que también la condujo al escenario con Sting, el famosísimo músico británico. «Él estaba con las giras de Sacred Love y me llaman, en principio, para grabar un video que se iba a exhibir en las pantallas. Pero unos días antes del show su agente me dijo que era una buena idea bailar también en vivo. Lo acompañé en Los Ángeles, en el Madison, en Seattle, en Alemania. Un día su mujer me invitó al cumpleaños de él y empecé a conocer a su familia. Terminé como mejor amiga de su hija Kate, me fui de vacaciones con ellos a Italia y a Nueva York».

Cómo llegó a convertirse en empresaria

El éxito del Forty Deuce explotó con un reality televisivo que seguía a Carolina y todo el equipo día a día. Agotada, empezó a pensar que iba a ser de su vida. «Me decía ‘no quiero trabajar para alguien, todo se vuelve aburrido, físicamente es demasiado’. Dejaba el alma en el escenario. Pero me encontré entonces con Sascha Escandon, empleada de MTV, ex bailarina y estadounidense que había vivido en Argentina, y es mi actual socia», dijo. En 2008, con ella, fundó Floor Productions.

Durante los primeros meses de la compañía, hicieron un trabajo de investigación y terminaron preparando un show de improvisación con músicos y bailarines de todos los géneros para crear colaboraciones en el momento. Luego llevaron los shows al King King Club de Hollywood y sus servicios empezaron a ser cada vez más solicitados. En paralelo, Carolina creó Open Floor Society, una ONG «para fomentar el empoderamiento a través del movimiento, la danza y la música».

Creció en Ramos Mejía pero una identificación falsa fue su llave para triunfar en Estados Unidos: trabajó con Sting, Prince y Justin Timberlake
Carolina, junto al músico británico Sting durante uno de los shows que hizo con él.

«Siento que estuve en el lugar justo, en el momento indicado. O que tomé decisiones. ¿Qué me esperaba en la Argentina, qué podía hacer, mostrar la cola en la tele? Yo era amante de la gimnasia artística, competía, pero eso también implicaba dietas y sentirme que no era libre. Venía de escuchar rock, Charly García, y la salsa me abrió los ojos. Después, el burlesque me mostró un camino. Suele confundirse con el Striptease, pero no. Puede ser fino o chabacano. Yo elegí lo primero», reflexionó la oriunda de Ramos Mejía.

Sin embargo, aunque salió decenas de veces en la TV estadounidense y se habló de ella hasta en el New York Time, nunca promocionó su trayectoria en la Argentina y los grandes productores de nuestro país nunca se interesaron por sus productos. Bebedora regular de mate junto a su marido italiano y el hijo que tiene con él, ella intentó ofrecer sus proyectos artísticos en la tierra donde nació. «Intentamos ofrecer el show de burlesque al Faena, pero la oferta no prosperó», señaló.

El romance con Owen Wilson

Entre 2003 y 2005, Carolina mantuvo un noviazgo con el famoso actor estadounidense Owen Wilson. «Lo conocí en la calle, mientras caminaba y él estaba en un descanso de la filmación de la película Starsky y Hutch. Nos pusimos a hablar y me pidió mi número», reveló la bailarina, que hoy está casada con el productor musical italiano Saverio Principini.

Por aquellos años, la revista Cosmopolitan dio a conocer el romance: «Tras el intento de suicidio, nos complace saber que el encantador Owen Wilson está volviendo a encarrilar su vida». Y los paparazzi agregaban que «Carolina ayudó a poner de nuevo una sonrisa en el rostro del actor».

Sin deseos de dar demasiados detalles de esa relación, ella destacó que «siempre fui muy tímida a pesar de lo que hago y por entonces no podía comunicarme 100% porque no hablaba bien el inglés. Esa relación me ayudó a perfeccionar el idioma», sonríe. «Quedamos como amigos para toda la vida. Hablamos en los momentos difíciles».

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