Cuando Platense y Argentinos Juniors se volvieron un clásico: una historia que incluye a Diego Maradona
Uno nació en Núñez y se mudó a Vicente López; el otro es de La Paternal. Más allá de la impronta barrial, tienen desde hace casi cinco décadas una rivalidad que se reeditará este domingo.

El origen del clásico entre Platense y Argentinos Juniors.
Platense y Argentinos Juniors, rivales este domingo por la fecha 12 del Torneo Clausura, estuvieron mucho tiempo sin enfrentarse, al no coincidir en la misma categoría. En el Metropolitano de 1980, dominado por River y con actuaciones deficientes de los otros grandes, pelearon el segundo puesto, que al cabo quedó en poder del equipo donde brillaba Diego Armando Maradona.
En el siguiente certamen, el Nacional, un Argentinos ya clasificado a la instancia decisiva puso todo para ganarle a Platense y dejarlo fuera de la pelea por el título. Se habló entonces de una incentivación de River, beneficiado con la derrota de los de Saavedra. Desde entonces, escaló la pica entre ambos hasta transformarse en una de las más acentuadas rivalidades modernas.
¿Desde cuándo es un clásico Platense – Argentinos?
El Club Atlético Platense y la Asociación Atlética Argentinos Juniors estuvieron entre las 18 instituciones que pusieron en marcha el primer torneo de fútbol profesional en nuestro país, hace ya casi un siglo. Sin embargo, en 1931 los clásicos recién empezaban a moldearse y el que nos ocupa estaba muy lejos de tener esa dimensión.
Aquel año fundacional hubo sendas victorias visitantes: 2-0 para el Bicho en Núñez, en la demolida cancha de Manuela Pedraza y Crámer, y 1-0 para los Calamares en el estadio de Avenida San Martín y calle Punta Arenas, donde los de La Paternal fueron locales hasta su desalojo en 1937.

Esa fue también la temporada en que se implementó el sistema de ascensos y descensos. Argentinos no pudo evitar la pérdida de categoría, tras una muy mala campaña que incluyó 27 derrotas, tres empates, apenas cuatro festejos y un aluvión de goles en contra (111 en 34 fechas). Al Bicho le llevó casi dos décadas regresar a Primera. Lo hizo en 1955, luego de conquistar el campeonato de la B con un plantel donde sobresalían Héctor César Pederzoli y Ricardo Antonio Trigilli.
Justo en 1955 se produjo el descenso de Platense, uno de los siete que permanecían en el máximo nivel desde 1931. El Calamar quedó en las puertas del ascenso en 1957 y 1962. Recién pudo concretarlo en 1964, con el arquero Enrique Topini y el atacante Orlando Garro como figuras.
Los interzonales entre Platense y Argentinos
La AFA solía armar los Nacionales de fines de la década del 70 y principios de los 80 con cuatro grupos de ocho equipos cada uno, con partidos ida y vuelta. También había interzonales, clásicos en la mayoría de los casos. Platense y Argentinos fueron incluidos en ese renglón.
Los dos venían de cumplir buenas campañas en el Metropolitano y fueron animadores en el Nacional. Los de La Paternal aseguraron anticipadamente su clasificación al octogonal final, gracias a un inolvidable 5-3 a Boca (la tarde de cuatro goles de Diego Maradona al Loco Gatti en cancha de Vélez). Platense llegó con chances a la última fecha, en la cual le tocaba con… Argentinos.

Los de Saavedra sumaban 17 puntos (dos por triunfo). Instituto tenía la misma cantidad y River marchaba atrás con 15. Avanzaban a la siguiente instancia los dos primeros. La Gloria rescató un 2-2 en el Palacio Ducó ante San Lorenzo, suficiente para garantizarle el pase, mientras que los Millonarios superaron 4-2 en el Monumental a Cipolletti de Río Negro.
A Platense le alcanzaba un empate contra un Argentinos liberado de obligaciones. Sin embargo, el Bicho no ahorró esfuerzos y celebró con algarabía el éxito por 2-1. Como desde tiempos remotos, surgió el rumor de algo tan probable como difícil de probar: una incentivación. En este caso del lado de River, que se vio favorecido con la caída calamar y pasó por mejor diferencia de gol.
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Para el Marrón fue una frustración. Su gente bajó con bronca, maldiciendo, de los antiguos tablones de Boyacá. Ahí nació un rencor hacia Argentinos que paulatinamente fue creciendo, hasta alcanzar una magnitud que convirtió a este cruce en uno de los más esperados por ambas hinchadas.







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