17 de Octubre de 2021

El conmovedor pedido de ayuda de un nene de 11 años luego del incendio de su casa en Boulogne

San Isidro. Sociedad
·
15 de septiembre de 2021

Juan Ignacio contó lo que le pasó a su familia por medio de un video subido a TikTok. “No tienen que jugar con fuego, porque a mí hace unos días se me quemó la casa. Me quedé sin nada”, expresó. Y rogó: “Quiero que mi mamá tenga la casa hecha”.

En menos de un minuto, Juan Ignacio, un nene de solo 11 años, resumió lo que sufrió hace un mes junto a su familia en Boulogne y conmovió a todos. “Quiero dejar una enseñanza: no tienen que jugar con fuego, porque a mí hace unos días se me quemó la casa, todo. No tengo habitación, no tengo tele y no tengo juguetes. No tengo nada. Se me quemó todo. No tengo cama. Me quedé sin nada”, contó en un video que subió a su cuenta Tiktok, donde solo tiene cuatro seguidores. Sin embargo, la historia se viralizó rápidamente.

Juani, como le dice su familia, se filmó en el galpón donde ahora vive con su hermanito Santino (3) y sus padres. Allí mostró algunas de las donaciones que ya recibieron y también hizo un pedido muy especial pensando en el Día de la Madre del próximo 17 de octubre: “Si tienen materiales (arena, cemento, ladrillos) tráiganlo, por favor. Para el Día de la Madre quiero a mi mamá con toda la casa hecha”.

Su padre, Juan Manuel Trejo (36), dijo que “no se da cuenta de lo que hizo, de lo que significa y menos de las repercusiones de su video. Lo vi que se estaba grabando, pero siempre lo hace y casi nunca lo sube a las redes. Pero esta vez sí lo hizo y nos enteramos porque una amiga de mi mujer nos lo contó”. Y, en diálogo con Infobae, admitió que “no imaginaba que se haría viral”.

Así fue el incendio en Boulogne

El triste hecho ocurrió cerca del mediodía del 9 de agosto. Luciana, la madre de Juani, detuvo un instante su teletrabajo para una empresa de alarmas donde coordina las visitas técnicas y comenzó a cocinar, mientras Santino jugaba en el living. Mientras tanto, Juan Manuel había ido a buscar a Juani a la escuela.

Rápidamente todo se volvió una pesadilla: Santino se recostó en un sillón de cuerina que, al ser muy liviano, se corrió contra la estufa que estaba encendida, se calentó y en pocos segundos se prendió fuego. Las llamas, de inmediato, alcanzaron el cielorraso de machimbre.

La familia perdió absolutamente todo lo material en el incendio.

“Cuando se dio vuelta, vio que había una llamarada y el nene parado frente al fuego. Tiró agua, que fue lo primero que pensó en hacer, pero eso reavivó las llamas porque el sillón también tenía gomaespuma. ¡Me llamó llorando diciendo que la casa ardía! Le pedí que dejara todo y saliera con el nene hacia el fondo de la casa, que no intentara apagar nada porque podía ser peor”, contó Juan Manuel.

Además, agregó que “yo estaba en el colectivo, a cinco cuadras de la escuela de Martínez donde dejé a Juani, y el recorrido hasta mi casa en Boulogne era de 40 minutos. Al cortar llamé al 911 para pedir ayuda. Estaba desesperado, no sabía qué hacer y bajé. Solo atiné a parar un patrullero que pasaba, les conté que mi casa se incendiaba y que no sabía si mi mujer y mi hijo habían logrado salir. Temí por sus vidas”.

Clausuraron un cuartel de bomberos trucho que funcionaba desde 2015 en Barracas

Cuando ya estuvo a 10 cuadras de la casa que fue de sus abuelos, empezó a ver una nube de humo negro que lo asustó aún más. Al llegar se encontró con el camión de bomberos y unos hombres entrando y saliendo. “Luciana estaba más tranquila. Se salvaron porque pudo irse hasta el fondo del terreno y los bomberos la sacaron con el nene por la casa lateral de un vecino”, contó.

Juan Manuel aseguró que “materialmente perdimos absolutamente todo. Solo quedaron unos libros que yo tenía guardados en un mueble, de la época de cuando estudiaba filosofía e historia, y los certificados de vacunación contra el Covid-19 y las libretas de vacunación de los nenes. De lo demás no pudimos rescatar nada”.

El padre del nene pide trabajo

Con el paso de los días, cuenta Juan Manuel, “Luciana comenzó a recordar las cosas angustiantes que vivió. Quedó shockeada y con estrés postraumático. A veces comienza hablar de otro tema, recuerda algo y se larga a llorar con mucha angustia. Hace unos días, por ejemplo, me contó que se le vino a la cabeza el ruido de los vidrios de las ventanas estallando por el fuego, el ruido del fuego en la madera ardiendo, cómo todas las cosas adentro de la casa se rompían y estallaban mientras el fuego devoraba todo. Yo no viví eso y escucharla me angustia mucho. Solo la puedo consolar al recordarle que ella pudo salir con el nene y que, pese a todo, los cuatro estamos bien. Perdimos todos, sí, pero ellos están. No quiero imaginar qué hubiera pasado si intentaba apagar el fuego”.

Juan Ignacio junto a su familia, antes del triste hecho que debieron sufrir.

Desde que ocurrió el incendio, todos los vecinos de Boulogne acercaron donaciones para colaborar con la familia. El padre de Juani agradece eso y solo pide poder volver a trabajar: “Hasta 15 días antes del incendio yo trabajaba en un mercado, pero como entré por una agencia con contrato temporario estuve solo tres meses. Allí hacen contratos con esa modalidad, de tres o seis meses, y no lo renuevan. Se manejan así. Y con la pandemia los mercados no contrataron más personal”.

Con experiencia en el rubro del comercio, avisó que igual se anima a realizar cualquier actividad. Y dejó un mail de contacto por si alguien puede ofrecerle una posibilidad: juanmatrejo50@gmail.com.

En cuanto a la situación habitacional, el padre de la familia dijo que la casa está en peligro de derrumbe y que ya hizo el pedido de emergencia habitacional en la municipalidad de San Isidro. Con lo que les fue llegando, armaron un espacio en un galponcito de 7,5 metros cuadrados que estaba en el fondo del terreno. Pudieron habilitar la luz allí y, a pesar de las condiciones en que quedó, por ahora usan el baño de la casa que incendiada.

El mayor deseo, ahora, es poder reconstruir la casa desde cero. “Ya tenemos un proyecto que nos hizo la Fundación Vivienda Digna y que fue diseñada por una arquitecta ad honorem, que se ocupan de este tipo de situaciones”, explicó Juan Manuel. Y volvió a destacar la iniciativa de su hijo: “Le salió desde su total inocencia, por sus ganas de ayudarnos y, sobre todo, de ver bien a la mamá, porque la vio llorar cuando pasó todo”.

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