27 de Enero de 2022

De Messi a Tinelli, la movida de una vecina de Monte Grande que ayuda a personas con cáncer

Débora Bosco creó una fundación que se ocupa de conseguir medicamentos oncológicos, haciendo de nexo entre quien tiene el problema y quien puede encontrar la solución. Varios famosos ya se sumaron a sus campañas.

Más allá de su buena mano, a Débora Bosco, una vecina de Monte Grande que se gana la vida amasando pizzas y tartas en un local, todos la conocen por su gran corazón. Y no es para menos, esa pasión por hacer cosas por el otro la llevó hace dos años a poner en marcha una movida que este 2021 se terminó formalizando en la Fundación Solidaridad Cáncer Argentina, entidad a través de la cual se ocupa de unir puntas para ayudar a pacientes oncológicos.

Y entre esas aristas entre desconocidos e ilustres aparecen nombres comos los de Lionel Messi y varios de los jugadores de la Selección campeona en la Copa América, Marcelo Tinelli, Lourdes Sánchez o Coco Silly, entre otros famosos que su sumaron a distintas iniciativas solidarias que la vecina de Monte Grande organizó en las redes sociales.

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«Hace varios años que venía haciendo distintas actividades solidarias, como asistir a abuelos o a gente que se le había prendido fuego la casa, por ejemplo. Pero con la pandemia comencé a recibir muchos casos oncológicos, entonces me enfoqué en eso y así comenzó todo esto. Soy ‘oficial’ hace muy poco, el tema documentación sale un dinero importante y no contaba con eso hasta que la AFA me dio una mano regalándome remeras firmadas por los futbolistas que pude rifar», contó a Zonales.

Más allá de ganar batallas ajenas a diario, sí que sabe de luchas propias la mujer que hoy tiene 40 años y es mamá de tres chicos, uno de 15 años y los mellizos de 12. Cuando ella tenía 3 años, su mamá empezó a sentirse mal en la casa en la que ambas vivían en el centro de Monte Grande, se desvaneció y falleció, dejando a la pequeña Débora encerrada una semana hasta que sus vecinos notaron que algo raro pasaba y dieron aviso a la Policía.

Las camisetas firmadas por los jugadores de la Selección que juntó la vecina de Monte Grande.

«Toda la vida creí que había muerto por un aneurisma cerebral, que es lo que me habían contado, pero cuando empecé a investigar hace unos meses conseguí la partida de defunción y me enteré que tenía cáncer en los riñones. Me dije ‘guau’, cómo me fui a enfocar tanto en esto sin saberlo, es como que estaba destinada a esto», confió.

La infancia difícil de Débora comenzó con ese hecho y, al no tener trato con su padre, se completó con una estadía hasta su mayoría de edad en distintos hogares. «La idea no es dar lástima, gracias a Dios pude superar todo y seguir adelante, creando una familia y pudiendo darle una mano a quienes lo necesitan. Con algo simple le podés cambiar la vida a una persona, es así. Con un granito de arena se puede hacer mucho».

Débora Bosco vive en Monte Grande y es mamá de tres hijos.

El día a día de la vecina de Monte Grande

A la hora de explicar cómo es su tarea diaria en la fundación que creó, Bosco detalló: «Esto es a pulmón, no recibo ayuda más allá de la gente que dona medicación que no utiliza por cambiar el tratamiento o porque ha perdido un familiar. Tengo diferentes colaboradores en diferentes puntos, amigos solidarios que me ayudan y me dan una mano porque todo sale de mi bolsillo. A veces te donan una medicación, por ejemplo, en Bolívar y hay que ir a retirarla, entonces se van organizando distintos puentes para que el remedio llegue a destino».

La vecina de Monte Grande expresó también que suele recibir alrededor de cinco llamados o mensajes por día de gente que tiene un problema relacionado con pacientes oncológicos y define su rol como el de un nexo entre la persona que tiene un inconveniente y aquel que puede brindar una solución.

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«Me ocupo de cada caso, evalúo todo, chequeo la información correspondiente y trato de resolverlo. Todos esas medicaciones que doy son las que me ha donado la gente. Es de boca en boca. Gracias a Dios la campaña se ha hecho muy grande, la gente me conoce y me dona los remedios que no utiliza», explicó Bosco.

Entre la gente que se contacta con Débora hay personas de distintos barrios y clases sociales: «Hoy en día el que tiene la mejor obra social no le están entregando en tiempo y forma y el cáncer no espera. Hay familias que no pueden aguardar 60 días a que les den la medicación, entonces nos piden a nosotros y cuando la obra social les reintegra los remedios, los ponen en circulación nuevamente. Tengo casos de todo tipo».

Todos los días, la vecina de Monte Grande sube a sus redes los remedios que reparte.

«Acá uno no se fija en eso. Obviamente ayudamos igual a todos. Asesoro a las familias también porque muchas veces los médicos te entregan la receta y la gente no sabe qué trámites tiene que hacer y cómo reclamar. Hablo con cada caso y les indico. Cada caso que ingresa se le pide toda la documentación correspondiente, no se entrega ni una aspirina si no tiene la receta. Se le pide y se evalúa todo. No hay donación sin documentación», comentó.

Para el cierre, fue Débora la que realizó un pedido: «Lo que estamos necesitando es un espacio físico, una sede. Actualmente trabajo desde mi casa o desde la calle. La idea sería poder contar con un sitio para recibir a los pacientes. Pero con mi sueldo amasando tartas y pizzas no me da para un alquiler, sigo en la espera de que en algún momento podamos recibir ayuda para contar con una lugar propio para la fundación».

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