19 de Mayo de 2022

No lo soñé: el Indio Solari llegó a Ramos Mejía de la mano de un vecino que llenó de arte al barrio

La Matanza. Historias de mi barrio
·
13 de julio de 2021

Sergio Leguizamón, un artista de la zona que ya realizó y donó 13 esculturas a la Plaza Etcheverry, hizo una obra en homenaje al líder de Los Redondos que generó que llegue gente de otras zonas a verla y a sacarse fotos.

El Indio Solari en tamaño natural. El Quijote de la Mancha. Un elefante, un toro o una jirafa. Sergio Leguizamón se inspira y transforma en arte lo que sus vecinos de Ramos Mejía, partido de La Matanza, deciden descartar. Pero el círculo se completa cuando esas esculturas en hierro quedan para el disfrute de propios y extraños en la Plaza Etcheverry, ubicada en Don Bosco y Nicaragua.

«Lo hago por amor al arte y al barrio. Me crié y viví toda mi vida en la zona y sabiendo que estaba disponible el espacio, comencé a hacer de a poco las esculturas con la idea de armar en algún momento un paseo de arte. Por ahora hay 13 obras mías y también distintos murales de gente que fui llamando y se sumó», le contó a Zonales el vecino de 40 años que vive junto a Melina, su mujer, y a la pequeña Frida, la hija de ambos.

El elefante realizado por Sergio Leguizamón que se exhibe en la Plaza Etcheverry.

La pasión por las esculturas comenzó hace 10 años, cuando Sergio trabajaba manejando una grúa en la municipalidad de Morón. «En los distintos viajes que hacía me fui dando cuenta que había mucha chatarra que se descartaba. Eso me hizo pensar en la posibilidad que se podía hacer algo creativo con todo lo que otros tiraban. Y así empecé como autodidacta. La primero escultura que hice fue la de un murguero y no paré más», relató el artista.

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Aunque no tiene un tiempo específico para terminar un trabajo, cada uno de ellos puede llevarle de un mes hasta dos años, dependiendo la dimensión y el lugar en donde lo realiza. Por ejemplo, los que coloca en el espacio público de su barrio los va construyendo en el mismo sitio donde quedarán exhibidos porque suelen ser en tamaño real y, sin son más pequeños, los hace en el taller que se armó en su casa.

El Quijote, de La Mancha a Ramos Mejía.

«Algunas veces arranco por abajo y otras por la cabeza u otras partes del cuerpo, va variando. Voy soldando pieza por pieza, no las corto, sino que las voy poniendo arriba para darle forma a las figuras. Puedo usar rulemanes, bicicletas viejas, motos viejas, chapas, metal… Todo lo que sea hierro me sirve», explicó el vecino de Ramos Mejía.

El Indio Solari llegó a Ramos Mejía

Su obra más reciente, una escultura del Indio Solari, es a la vez la que más sorpresa le generó una vez finalizada porque unos días después de su instalación, hecho que ocurrió hace unas semanas, comenzó a correr el boca en boca entre los fans del ex cantante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y uno a uno se fueron acercando hasta Ramos Mejía para ver de cerca el homenaje al músico.

«No me imaginaba que iba a pasar lo que está ocurriendo. Viene gente de todos lados a verla. Se paran al lado y se sacan fotos. Es una locura la reacción que se generó», contó quien suele hacer sus obras escuchando ópera sobre la escultura que se volvió la gran estrella de la Plaza Etcheverry.

La escultura del Indio Solari realizada en Ramos Mejía mide 1,75 metro, la misma altura del cantante.

A la hora de explicar los secretos de su creación, Leguizamón le confió a Zonales su particular método: «Estuve mirándolo dos semanas y después me quedó su imagen en la cabeza, no necesité ver más fotos suyas. Tardé más de un mes en realizarla y la hice a pedido de la gente de ‘Una obra redonda’, una agrupación de Zona Oeste que reúne a fans de Los Redondos. La cabeza del Indio, por ejemplo, tiene más de 200 piezas».

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Según contó, sus próximas creaciones también estarán encaminados por el lado de la música, ya que tiene pensado homenajear a Charly García y a Luis Alberto Spinetta, entre otros artistas nacionales. «Para mí es un honor ver cómo el barrio se ocupa de proteger las obras. Acá hay muchos jóvenes que no sólo las disfrutan, sino que las cuidan y cada vez que alguien intenta subirse a alguna de ellas, les piden que se bajen o directamente llaman a la Policía para que los saque».

Además de las esculturas que el vecino donó a la plaza de Ramos Mejía, hay otros trabajos de Leguizamón expuestos en Río Negro, La Pampa y San Luis, entre otras provincias argentinas.

Otras de las esculturas realizadas por el vecino de Ramos Mejía para la gente de su barrio.
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