Jugó con Messi y llegó a Almirante Brown por un sueño: Gustavo Cabral, el fanático de las 70 camisetas del Mirasol
A los 40 años, el defensor surgido de Racing Club decidió cerrar su carrera en la Fragata de Isidro Casanova. Será una de las figuras de la Primera Nacional. Su recorrido y la increíble colección que atesora.

Gustavo Cabral en un partido de pretemporada con Almirante Brown, en la cancha de Temperley.
Corresponde creerle a Gustavo Cabral cuando afirma que cumplirá un sueño al jugar esta temporada para Almirante Brown, el club donde pasó momentos inolvidables de su infancia, el lugar donde se imaginó futbolista, la cancha donde alentaba como un hincha más, la camiseta que ya de grande se puso a coleccionar y le permite hoy tener casi un museo.
Con 40 años cumplidos el 14 de octubre y un meritorio recorrido profesional de más de dos décadas, que incluye casi una completa en la más brillante liga española de la historia, Cabral había anticipado que le gustaría retirarse en Isidro Casanova, el humilde barrio donde empezó a jugar a la pelota. “Me crié en la Ciudad Deportiva”, recuerda. Desde febrero concretará ese deseo de pibe, ya hecho un hombre con mucho mundo transitado.
Cabral, un defensor de equipos importantes
Gustavo Daniel Cabral debutó en la Primera de Racing Club el viernes 12 de diciembre de 2003. Por la fecha de cierre del Apertura, la Academia perdió 2-1 en Avellaneda contra Olimpo. El actual presidente Diego Milito convirtió el gol de los locales, mediante un penal, mientras que Javier Mazzoni (un ex Independiente) y Leonardo Más marcaron para los bahienses.
No fue aquel un buen torneo para Racing. Cosechó 22 puntos y quedó muy lejos de Boca, campeón con 39. A Cabral le sirvió como carta de presentación para comenzar a sumar minutos entre los grandes. Esa experiencia temprana fue clave para su citación al Mundial juvenil de 2005, en Países Bajos, primer título ganado por Lionel Messi con Argentina.

En la final del campeonato, con dos penales convertidos por Leo, nuestra Selección venció 2-1 a Nigeria y alzó la Copa. Ezequiel Garay y Gabriel Paletta integraron la zaga central. Oscar Ustari, Pablo Zabaleta y Fernando Gago eran algunas de las otras figuras de aquel campeón.
A principio de 2008, con 22 años que parecían más, Gustavo Cabral fue uno de los fichajes solicitados por Diego Simeone, en el arranque de su breve gestión al frente de River. Aunque hubo una traumática eliminación en la Copa Libertadores, a manos de San Lorenzo, el Millonario se dio el gusto de festejar a nivel local con la obtención del Clausura.
El salto de Gustavo Cabral al exterior
Aquellos fueron tiempos difíciles en River, deportiva, social e institucionalmente. Cuando surgió una oportunidad, Cabral emigró al fútbol mexicano (Tecos de Jalisco). Tuvo un fugaz regreso al país, contratado por Arsenal de Sarandí, y en 2011 inició la etapa más destacada de su carrera en España. Arrancó en Levante y se consolidó en Real Celta de Vigo, donde sumó más de 200 encuentros y conquistó el afecto de la afición.

En 2020 retornó a México y fue un baluarte de Pachuca, indiscutido hasta el Mundial de Clubes que se disputó entre junio y julio pasados en Estados Unidos. A fin de 2025, convencido de que físicamente estaba bien (“por suerte, nunca sufrí lesiones graves”) y con la posibilidad de materializar un pendiente, aceptó la oferta de Almirante Brown para jugar en la Primera Nacional.
Sin ocultar su entusiasmo por esta nueva etapa, fue cauto luego de poner la firma en el contrato: “Tenemos que apuntar a competir. Lo primordial es hacer una buena pretemporada. Después, el sueño de todo hincha de Almirante es llegar a Primera”.

En alguno de los varios reportajes donde expresó su fanatismo por La Fragata de Isidro Casanova, Cabral reveló que atesora más de 70 casacas de Almirante Brown. Sus favoritas son las de los 90, aunque guarda con mucho cariño una de la década del 60 con fondo amarillo y bolsillo negro.
Hasta ahora llenaba el ropero con modelos usados por grandes defensores del club, como Héctor Canio, Héctor César Ávalos, Raúl Domingo Franchocci, Eduardo Raúl Martini (el que más veces vistió la aurinegra) o Carlos Zavaleta. Muy pronto podrá guardar camisetas que lleven estampado su nombre.







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