Lunes 26 de Julio del 2021

Ernesto Sabato en Santos Lugares: un legado abierto y bajo el cuidado de sus nietos

Tres de Febrero. Sociedad
·
23 de junio de 2021

La casa donde vivió más de seis décadas el escritor que mañana hubiera cumplido 110 años guarda distintos recuerdos que la gente puede vivenciar a partir de visitas guiadas que son coordinadas por los herederos del novelista.

La sencilla casa ubicada en lo que alguna vez fue la calle Saverio Langeri 3135 y hoy, como un homenaje al vecino más ilustre de Santos Lugares se llama Ernesto Sabato, guarda miles de historias protagonizadas por uno de los escritores más importantes de la literatura Latinoamericana. Pero, a diferencia de otros artistas que dejaron una huella difícil de rastrear, allí el legado del novelista no sólo está abierto al público, sino que cuenta con dos de los nietos de quien mañana hubiera cumplido 110 años como guías.

Entre miles de libros con anotaciones, la máquina de escribir con la que Ernesto Sabato cimentó sus creaciones y miles de recuerdos en primera persona, Guido y Luciana, cuidan la casa de Santos Lugares en la que su abuelo vivió durante más de seis décadas y reciben al público para compartir, en el marco de visitas guiadas, las anécdotas y el perfil más familiar del escritor.

La calle Saverio Langeri, donde está la casa, pasó a llamarse Ernesto Sabato.

Al cumplirse este 24 de junio 110 años del nacimiento del autor de «El túnel» y «Sobre héroes y tumbas» en Rojas, provincia de Buenos Aires, y siete desde que su hogar reabrió como museo tiempo después de su muerte, ocurrida el 30 de abril de 2011, la vivienda se convirtió en resguardo de su obra y trayectoria.

Ernesto Sabato vivió allí junto Matilde Richter, la mujer que lo acompañó desde los 17 años. Se instalaron en los años ’40 buscando un hogar donde él pudiera dedicar tiempo completo a la escritura y dejar su trabajo como docente e investigador de física.

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Tal como se lo había propuesto, en esa casa escribió casi toda su obra. Y en ese hogar se criaron sus hijos Mario y Jorge y jugaron sus seis nietos. La vivienda también recibió la visita del brasileño Jorge Amado, del pintor Antonio Berni, del pensador Arturo Jauretche y hasta del rey Juan Carlos de España, un declarado admirador de sus libros. Allí el escritor que vivió hasta los 99 años y atravesó su enfermedad hasta el último de sus días.

Ernesto Sabato y una casa con historias

La propiedad de Santos Lugares fue construida en 1927 por el cineasta Fernando Valle y en 1945, cuando se instaló la familia Sabato, el dueño original conservó para sí durante algunos años el sótano. «Cuando terminé el colegio, me anoté en arquitectura. En mi casa, como yo era la mayor de cuatro, no había mucho lugar para desplegar maquetas ni para quedarse estudiando de madrugada. Entonces me mudé a lo de mi abuelo. Ahí sí me sentía muy cómoda», contó Luciana Sabato, la nieta mayor del escritor, a Télam.

Fue durante aquellos años que, por primera vez, ella se enteró de la voluntad del «Tata», como llamaban al escritor. «Él me dejaba cartas, le gustaba dejar todo por escrito. Desde la lista del súper a las cosas importantes. En una de esas cartas, me contó que quería que, tras su muerte, la casa se convirtiera en un museo para la comunidad», relató.

Ernesto Sabato vivió en Santos Lugares más de seis décadas.

En 2014, gracias al proyecto de Mario Sabato, cineasta ya retirado, y tras una refacción a cargo de Luciana que resultó muy importante porque parte de la casa estaba a punto de derrumbarse, se abrió al público. Lejos de ser un mausoleo, es un espacio vivo que propone un encuentro casi íntimo con el escritor: allí están su biblioteca, los espacios en los que escribía, los sillones o el jardín con árboles añosos por el que caminaba.

Un documental de Mario en el que se pueden ver imágenes cotidianas del escritor habitando la casa sirve para recibir al visitante en cada ambiente. Pero son los nietos, con distintas improntas, los encargados de guiar por los distintos espacios. Luciana trabaja como docente en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y en el Centro Universitario de Vicente López, pero los sábados, se convierte en la guía de museo de quienes llegan para conocer algo de la vida íntima del intelectual.

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«Con los años, siento el peso y las obligaciones que implica mantener el museo. Pero el cariño que la gente tiene hacia mi abuelo y a su obra dan fuerza para seguir», explicó sobre las visitas de los sábados, que se realizan a las 15 y a las 16:30. «En cada espacio de la casa hay un relato de tinte familiar. Cambié varias veces el guión de acuerdo a mi humor o a la recepción que fui teniendo, pero trato de conservar esa línea», agregó.

La segunda visita está a cargo de Guido, su hermano. Él es músico, toca la guitarra y canta tango, jazz y bossa nova, y también se ocupa de programar actividades artísticas. «Nos visitaron desde Adriana Varela hasta Catupecu Machu. Ahora con la pandemia es complicado organizar grandes eventos, pero volverá a ser pronto un lugar de reunión», aseguró.

Ernesto Sabato con Guido, su nieto, en la casa de Santos Lugares.

Las visitas de Guido, a diferencia de las de su hermana, giran alrededor de la biografía del escritor iluminada por cuestiones históricas. «Ernesto Sabato vivió casi todo el siglo XX. Su vida, de alguna forma, da cuenta de una época y me interesa hablar de su vida, de la ciencia, de su rol en la Conadep a la luz de lo que sucedía en cada momento», detalló.

Como su hermana, también él vivió unos años junto al escritor, aunque el vínculo que tenían era distinto: «Siempre me pareció que nosotros teníamos personalidades parecidas y eso, en algún punto, nos hacía chocar. Nuestra relación era más intelectual, de la cabeza. Mientras que con Luciana creo que tenía algo más afectivo».

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En cada recorrido, Guido apuesta a «reivindicar la figura de un tipo que fue un librepensador y que siempre apostó a ser activo y a dejar una marca de excelencia». En cuanto a su obra, destaca la trilogía de novelas «El túnel», «Sobre héroes y tumbas» y «Abaddón el exterminador» y «Hombres y engranajes», «un texto que a mitad del siglo XX supo dar cuenta de la realidad que vivimos hoy».

En marzo de este año, el museo reabrió tras la pandemia. Ahora, para poder visitarlo se requiere acordar la visita para no exceder el cupo permitido por protocolo.

La vista al parque que tenía Ernesto Sabato en su casa de Santos Lugares.
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