Leandro Paredes no se olvida de sus orígenes: el gesto que tuvo con el DT que lo descubrió en su club de barrio
Fue el entrenador que lo pulió en el baby fútbol de Brisas del Sud de Mataderos. Antes de subirse al avión para ir a EE.UU. le dio una inmensa sorpresa en la sede del club de la calle Guardia Nacional.

Leandro Paredes es una de las figuras de la Selección en el Mundial 2026.
Ayer el gran protagonista del triunfo de la Selección Argentina ante Egipto no fue Lionel Messi. Y esa rareza fue posible gracias al inolvidable partido que Leandro Paredes hizo para que quede en la memoria colectiva del futbolero promedio. El crack de Boca la rompió toda y su nombre recorrió el mundo. Por eso en este momento, con él en la cresta de la ola, es bueno actualizar su calidad como persona.
Es que Leandro no se olvida de sus órigenes. Nunca. Por eso entre tantas personas con las que visitó antes de su partida a la Copa del Mundo, se hizo un espacio para ver a Rosario «El Tano» Nania, quien fuera su gran mentor en el club Brisas de Sud de Mataderos.
Hasta ese humilde club llegó el 5 pocas horas antes de viajar a Estados Unidos junto a su esposa Camila Galante. ¿El motivo? Saludar por sus 70 años al Tano, quién también se cuelga la cucarda de haber descubierto a otro campéon del mundo, Gonzalo Montiel, además de Javier García, Aaron Molinas, Sebastián Driussi y Walter Kannemann.

«Fue una linda sorpresa, no sabíamos nada. Él y su señora se portaron muy bien con nosotros. Camila es muy humilde», contó Nania. Y agregó: «Sigue siendo un crack afuera de la cancha también. Compartió con todos nosotros, una humildad bárbara. Otro cumpleaños más con un lindo recuerdo».
“Lo trajimos a los seis años, con su pelito largo hasta la cintura. Me lo trajo un chico categoría 88, para entrenar en el baby y la verdad es que fue una cosa de locos. Ya la técnica y la inteligencia que tenía… Ya los dos o tres días fuimos a hablar con la mamá a San Justo. Él vivía en un barrio muy humilde y después de charlar con la madre, lo sumamos al club”, indicó.

El paso de Leandro por la sede de Guardia Nacional 1956 desató la locura de todos. No solo firmó camisetas de Boca, sino también camisetas de Brisas del Sud, la primera que vistió. El capitán del Xeneize se reencontró con viejos conocidos con los que recordó sus inicios. Tanto que se detuvo a ver las fotos enmarcadas, buscándose en la formación del equipo de la categoría 1994 donde dio sus primeras muestras de calidad.
El vínculo de Leandro Paredes con el Tano Nania
Este entrenador es uno de los muchos cazatalentos que abundan en el país. Ahora integra el equipo de captadores de River. Vaya paradoja, Paredes no sólo hizo las Inferiores en Boca, sino que además es fanático del Xeneize, tal como lo expone el enorme tatuaje de La Bombonera que se hizo en 2022. Nania siempre tuvo contactos estrechos con los clubes más grandes del país, pero algo con el Xeneize lo separaba, hasta que hizo una excepción.
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En verdad, fue cuando Ramón Maddoni, un maestro en la formación de jugadores que hizo escuela en el Club Parque, le pidió el pase de Leandro para llevarlo a Parque. “Ellos -por Boca- tenían una costumbre de chorearse a los pibes y nunca le quise dar nada. Pero un día me lo pide a Leo. Yo a Leo lo crié a medias con la madre, porque siempre se quería quedar en mi casa, porque mi hijo era como su ídolo. Se quedaba a dormir, me lo llevaba de vacaciones. Se lo di con la condición de que no me lo sacara del baby, y Ramón me respetó siempre. Es el único jugador que les di”, recordó Nania.

La reconstrucción que hace el técnico sobre la infancia de Paredes es entrañable. Lo dirigió en Brisas hasta los 12 años y “él ya se había puesto de novio con Camila”. Debió ceder también cuando Miriam, la mamá del futbolista, también le pidió por el pase de su hijo para Parque. “Y yo en el último año le dije que sí, porque ahí estaba la noviecita y no quería cortarle la ilusión al pibe”, aportó.
Nania confesó seguir todavía maravillado con lo que vio en ese chico. “Le pegaban y él te metía rabonas ganando y perdiendo, no lo hacía para sobrar”, recordó. Refirió que “de chico era más indio, más agresivo”, tanto que “se la bancaba para jugar con los de un año más grande”.
El problema no era Leandro: “La madre, cuando le pegaban, empezaba a los gritos y las madres o padres de los rivales le respondían. Entonces, teníamos que parar porque se armaban unos quilombos”, afirmó el técnico. Miriam le dio una gran mano a Brisas del Sud, por pedido de su hijo.







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