A cinco meses de su apertura cierra Villa Lola, la casona histórica que buscó ser un faro cultural y gastronómico de Adrogué
El centro gastronómico y literario anunció su cese definitivo para el 30 de abril. La crisis apagó un proyecto que albergaba 60 mil libros y que fue escenario de clásicos del cine nacional.

La emblemática propiedad Villa Lola, ubicada en la intersección de las calles Mitre y Somellera, en pleno corazón de Adrogué, dejará de funcionar como espacio gastronómico y cultural
El corazón histórico y el alma de Adrogué se prepara para una despedida dolorosa. Villa Lola, la imponente propiedad que desde 1872 custodia la esquina de Mitre y Somellera, dejará de funcionar como espacio cultural y gastronómico. La confirmación llegó a través de un comunicado de sus administradores en redes sociales, fijando el próximo 30 de abril como el día en que las persianas se bajarán definitivamente.
La noticia genera un impacto profundo por la brevedad del ciclo: el espacio había abierto sus puertas en noviembre pasado, tras un proceso de restauración que fue seguido de cerca por los vecinos. Sin embargo, la realidad financiera fue implacable.
En el mensaje oficial, la administración fue clara sobre los motivos: «Con mucha tristeza, pero con la satisfacción de haber cumplido un sueño, les contamos que Villa Lola cierra sus puertas. Fue un proyecto hermoso, pero el contexto económico actual y la dificultad para sostener una estructura de esta magnitud hicieron que el proyecto sea inviable».
Adrogué: la crisis hizo que cierre Villa Lola
Hace apenas cinco meses, la atmósfera era de pura esperanza. Alfredo Caputo, el alma mater detrás de la recuperación del inmueble, visualizaba a la casona como una deuda saldada con la historia local. «Adrogué se debía una librería y un centro cultural como Villa Lola. Y se lo debía porque grandes intelectuales, como Ricardo Piglia o Borges, escogieron Adrogué como un lugar de su predilección. Cómo no pensar en Adrogué y estar a la altura de esos legados», expresaba Caputo con una emoción que hoy se transforma en frustración.

La inversión para poner en pie este gigante de 153 años fue monumental. No se trató solo de una apertura comercial, sino de un acto de preservación casi religioso. Según Caputo, la premisa fue respetar cada rincón del patrimonio material y la memoria colectiva del lugar.
«En su interior se han filmado clásicos de nuestro cine como ‘La casa del ángel», en 1957, o «Boquitas pintadas», en 1974. Eso marcó la premisa de no tirar una pared, no romper un piso, no tirar una ventana ni violentar una puerta. Todo fue tratado con sumo cariño. Y lo logramos», recordaba el impulsor del proyecto antes de que la coyuntura económica forzara este final.
Villa Lola es una de las construcciones fundacionales del partido. Según los planos catastrales, su origen se remonta a enero de 1872, apenas dos años después de la creación del pueblo, lo que la sitúa como contemporánea del mítico Hotel Las Delicias. La finca perteneció originalmente al matrimonio de inmigrantes genoveses integrado por Domingo Rimassa y Rosa Sant’ Ambrosio, y fue custodiada hasta el año 2001 por la anticuaria Teresa Rimassa.

El proyecto que ahora se apaga ofrecía una experiencia integral:
- Librería monumental: Albergaba 60 mil ejemplares iluminados estratégicamente en anaqueles que respetaban la estructura original.
- Gastronomía de autor: Una propuesta pensada para maridar con la lectura y el arte.
- Centro de artes: Fue sede de muestras fotográficas, presentaciones de libros y ciclos culturales que intentaron dinamizar la vida social de Almirante Brown.
Incluso los detalles exteriores, como el aljibe de época preservado como reliquia en la entrada y el estacionamiento lateral para comodidad de los visitantes, daban cuenta de un proyecto que buscaba la excelencia en cada arista.

El cierre de Villa Lola no es un hecho aislado; se suma a la lista de comercios de la zona que han sucumbido ante la caída del consumo y el aumento desproporcionado de los costos fijos durante el último trimestre. Sin embargo, por tratarse de un inmueble protegido por normativas de preservación edilicia, la preocupación de los conservacionistas locales es inmediata: ¿qué pasará con la casona a partir de mayo?
Hasta el momento, no hay precisiones sobre si la propiedad volverá a cerrarse al público o si existe algún nuevo interesado en mantener su estructura. Por ahora, el establecimiento ha invitado a los vecinos a acercarse durante esta última semana de abril para despedir el espacio y recorrer, quizás por última vez, los pasillos que alguna vez fueron escenario de la época dorada del cine argentino.
El sueño de Caputo de revivir el espíritu cultural de Adrogué se encuentra hoy ante un final abrupto, dejando un vacío difícil de llenar en una comunidad que, por un breve lapso, sintió que su pasado más glorioso volvía a estar vivo.







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