Tras más de cinco décadas, cierra una empresa textil en Berazategui y 40 empleados quedan en la calle
Alter puso fin a su actividad después de meses de suspensiones y reducción de personal. La firma alegó una fuerte caída de las ventas, problemas financieros y dificultades para sostener la producción.

La fábrica textil After SAIC cerró en Berazategui y dejó a 40 empleados sin trabajo.
La crisis de la industria textil sumó un nuevo capítulo en el sur del Conurbano bonaerense. Alter SAIC, una empresa fundada en 1970 y con más de cinco décadas de trayectoria, cerró su planta de Berazategui y desvinculó a los últimos trabajadores que permanecían en actividad.
El cierre se concretó después de varios meses de dificultades. La compañía había comenzado a implementar suspensiones a fines de 2025 y durante este año avanzó con una reducción progresiva de su dotación. Para septiembre permanecían entre 35 y 40 empleados, quienes finalmente recibieron los telegramas de despido.
Alter estaba especializada en la fabricación de tejidos de punto de poliéster, lycra y otros materiales con elastómero. Su producción se destinaba principalmente a prendas deportivas, trajes de baño, calzas, corsetería y lencería. También realizaba trabajos de tintorería, terminación y sublimación para terceros.
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El conflicto laboral se profundizó desde diciembre pasado. De acuerdo con el relato de Juan Benítez, uno de los empleados despedidos, las suspensiones se prolongaron hasta mediados de julio. El 24 de ese mes, la empresa desvinculó a aproximadamente 30 trabajadores mientras mantuvo operativa la planta con una estructura más pequeña.
El cierre de la fábrica textil de Berazategui
La situación llegó a un punto definitivo el 16 de septiembre. Según reconstruyó Benítez, el propietario reunió al personal y les comunicó que la compañía ya no podía continuar funcionando. También señaló que había intentado conseguir inversores para sostener la actividad, pero que las gestiones no prosperaron.
La empresa describió en las cartas documento una situación de “insolvencia operativa” y atribuyó sus problemas al desplome de las ventas, la apertura de las importaciones, la caída del consumo y el incremento de los costos. También había registrado inconvenientes para conseguir materias primas, deudas con proveedores y dificultades para acceder al financiamiento.

Según los números informados por la propia firma, la facturación cayó un 68% durante los últimos doce meses. En tanto, el promedio de ventas de telas de producción propia pasó de 37.516 kilos en 2025 a 21.242 kilos entre enero y abril de este año, lo que representó una reducción del 43%.
El retroceso fue todavía mayor en el segmento de tintorería a fasón. Allí, la cantidad procesada pasó de 27.419 a 8.625 kilos, equivalente a una baja del 68%. La empresa había recurrido previamente a suspensiones, negociaciones con proveedores y planes para regularizar obligaciones impositivas.
Qué pasará con los trabajadores despedidos
En medio de las dificultades financieras, Alter presentó el 11 de junio un pedido de concurso preventivo ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N°6. La solicitud, sin embargo, fue rechazada el 6 de agosto porque la compañía no completó dentro del plazo establecido la documentación exigida por el tribunal.

Tras el cierre, los trabajadores aseguraron que se les informó que deberán recurrir a acciones legales para intentar cobrar las sumas pendientes. También señalaron que una eventual venta del predio podría utilizarse para afrontar parte de las obligaciones laborales.
El principal punto de conflicto pasa ahora por las indemnizaciones. Los empleados cuestionan la reducción de los montos pretendida por la compañía y reclaman recibir el ciento por ciento de lo que consideran que les corresponde. El cierre pone así fin a más de medio siglo de producción textil en Berazategui y deja abierto un nuevo frente laboral y judicial






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