Las mil y una vidas de Alfredo Di Stéfano, el crack que Real Madrid le robó al Barcelona y fue secuestrado por guerrilleros
Fue uno de los primeros futbolistas de toda la cancha. Leyenda en el Merengue, su destino inicial en España era el club catalán. Ya retirado, fue secuestrado en Venezuela. Se cumple un siglo de su nacimiento.

Alfredo Di Stéfano nació el 4 de julio de 1926. Falleció en 2014.
Este sábado se cumple un siglo del nacimiento de Alfredo Di Stéfano, el primer futbolista argentino de fama global, un delantero de toda la cancha, el hombre que surgió de River, estuvo a punto de jugar para Barcelona (incluso vistió la camiseta blaugrana) y acabó por ser protagonista de la época más gloriosa de Real Madrid, ídolo máximo y presidente honorario de la institución.
Aunque nunca jugó una Copa del Mundo, La Saeta Rubia, como le empezaron a decir cuando tenía una velocidad superior a la media y cabello suficiente para justificar el apodo, permanece todavía en la cima de los rankings históricos y comparte el podio de los mejores argentinos de todos los tiempos junto a Diego Maradona y Lionel Messi.
Di Stéfano: Barracas, Núñez y Patricios
Alfredo Di Stéfano nació el 4 de julio de 1926 en Barracas, cuna de grandes futbolistas. Se incorporó a las divisiones inferiores de River ya de grande, en 1944. Al año siguiente debutó en Primera. A los de Núñez les sobraban atacantes y por eso fue cedido en carácter de préstamo a Huracán.
En Parque de los Patricios dejó un recuerdo gratísimo, con una decena de goles en 25 apariciones. Sus dos primeros tantos, encima, fueron en una victoria 3-2 frente a San Lorenzo, un clásico que se disputó en el Viejo Gasómetro porque el Palacio Tomás Ducó se encontraba en construcción.

Volvió a River en 1947, para ocupar el lugar que había dejado vacante Adolfo Pedernera. Dijo presente en las 30 fechas del torneo, dio la vuelta olímpica (seis puntos de ventaja sobre Boca, el subcampeón) y se consagró como máximo artillero, con 27 conquistas.
La etapa de Alfredo Di Stéfano en Colombia
A fines de la década del 40 se produjo un éxodo en el fútbol argentino. Colombia, que ofrecía contratos mucho mayores a los de acá, se transformó en una plaza convocante para varios de nuestros mejores jugadores. Hacia allí fue Di Stéfano, fichado por Millonarios de Bogotá.
Junto al ya mencionado Pedernera y otros compatriotas de altísima calidad, como el arquero Julio Cozzi, el volante Néstor Rossi y el atacante Antonio Báez, Alfredo integró un equipo recordado por su fútbol elegante y efectivo. Se lo llamó El Ballet Azul y quedó en los libros como una de las expresiones más refinadas que se vieron en los campos colombianos.
El desembarco de Di Stéfano en España
Las repercusiones por el nivel de La Saeta Rubia cruzaron el Océano Atlántico y los dos colosos de España mostraron interés por llevárselo. Barcelona se movió más rápido y puso un anticipo de 87.000 dólares para asegurarse al crack, pero Real Madrid, con la astucia del dirigente Raimundo Saporta -mano derecha de Santiago Bernabéu- y alguna ayuda del gobierno liderado por Francisco Franco, se hizo del pase tras una complicadísima operación.
Ocurría que Di Stéfano competía para Millonarios pero su pase continuaba en poder de River, debido a que la FIFA desconocía a la entidad que manejaba la liga colombiana. Para volver aún más difícil la trama, el futbolista se hallaba en conflicto con las dos dirigencias. Los madrileños necesitaron acordar primero con el club de Bogotá, luego con el de Buenos Aires y por último con los de Cataluña, a quienes debieron resarcir. El negocio les salió redondo.

Alfredo fue clave en 1954 para cortar una sequía de dos décadas sin festejos y, entre 1957 y 1961, fue la figura excluyente del Real Madrid que logró cinco Copas de Europa (la actual Champions League) en forma consecutiva. Lo ayudaron, por supuesto, otras estrellas como el español Paco Gento, el uruguayo José Santamaría, el francés Raymond Kopa y el húngaro Ferenc Puskas.
El día que secuestraron a Alfredo Di Stéfano
En agosto de 1963, Real Madrid estaba en Caracas para jugar un Mundialito con Porto, San Pablo y Millonarios de Colombia. Fue entonces cuando las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), un grupo guerrillero local, sorprendió al argentino en la buena fe con algunos de sus miembros disfrazados de policías, lo hizo bajar de la habitación del hotel donde se alojaba y lo secuestró a punta de pistola.
“A las 15 horas pensé: ‘Alfredo, estás jodido’. A partir de entonces, dejé de sufrir. Mi destino no estaba en mis manos”, contó años más tarde el propio Di Stéfano en el libro “Gracias, vieja”, de Alfredo Relaño y Enrique Ortego. Estuvo tres días en cautiverio, lapso en el cual incluso el Real Madrid jugó un partido (contra Porto), con si gran figura secuestrada.
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No le hicieron daño, tal como se lo habían prometido, en los tres días que lo tuvieron privado de su libertad. Paul Del Río, el líder del grupo que lo secuestró, era pintor. Años más tarde le regaló una pintura. Hasta se encontró con el propio Di Stéfano en 2005, en un evento público por el estreno de “Real, la película”. El argentino le negó el saludo.
Aun así, Di Stéfano admitió con el paso del tiempo: “Llegué a perdonar a mis secuestradores: eran altruistas, gente con un ideal. No puedo olvidarme; tengo en casa un cuadro firmado por uno de ellos. Me lo regaló para resarcirme del sufrimiento. ¿Síndrome de Estocolmo? No, hasta ahí no llego. Fue todo muy extraño”.
Ya retirado como futbolista, Di Stéfano regresó a nuestro país como director técnico. Para agregarle otra estrella a su formidable palmarés futbolístico, es el único que logró salir campeón como entrenador de Boca (dos títulos en 1969) y de River (uno en 1981).







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