Se volvió viral por su parecido y encontró una carrera como imitador: la historia del Ricky Martin de San Miguel
Walter Ferri se hizo famoso de manera inesperada, a partir de un video casero donde estaba cortando el pasto. Hoy tiene shows programados hasta dentro de un año y protagoniza campañas publicitarias.

El Ricky Martín de San Miguel, y el original.
Un video casero donde se lo veía cortando el pasto en su casa de San Miguel, y que rápidamente se volvió viral, fue el comienzo de una carrera muy exitosa como imitador. Walter Ferri tiene un gran parecido físico con Ricky Martin, y es por eso -y por la fama que le llegó de manera inesperada- que actualmente no para de trabajar: tiene shows programados hasta para dentro de un año y también protagoniza campañas publicitarias.
Desde que se conocieran sus imágenes desarrollando una simple tarea hogareña pasaron apenas cinco meses. Pero ya recibió muchas invitaciones a canales de televisión, su agenda está repleta y hasta suele cruzarse con fanáticas que lo confunden con el artista internacional.
De chico ya era imitador de Ricky Martin
Al contar su historia, dijo que a los doce años ya lo comparaban con el cantante puertorriqueño por cómo salía en las fotos y los movimientos que hacía. Y aseguró que al principio era algo instintivo y no ensayado.

También señaló que no tenía pensado desarrollar en este momento una carrera artística. “No fue buscado. En un punto, estaba la intención de hacerlo años atrás, hasta que en un momento me decidí”, expresó en diálogo con Infobae en Vivo.
Su agenda actual abarca shows para eventos con cientos de personas, y comenta que los valores para contratarlo rondan entre $400.000 y $500.000 pesos argentinos por una hora de show, siempre ajustados a las necesidades y preferencias del cliente: “Tú puedes pedir lo que tú quieras, en serio. Si tú me pides ‘A medio vivir’, yo te lo voy a cantar”.
Su repertorio incluye absolutamente todos los clásicos de Ricky Martin. Y apuesta siempre a la interacción con el público: “Es muy divertido porque hay un poco de lento, pero después todos bailamos”.
Respecto a la enorme demanda de sus presentaciones, señaló que la agenda suele cerrarse con meses de anticipación: “Hay gente que con un año de anticipación me reserva. Le digo: ‘Pero un año es un montón’. ‘No, si yo te quiero reservar’”.
Otra anécdota que contó en la entrevista fue lo que le sucedió durante una presentación en Rosario, donde varios transeúntes se acercaron a pedirle fotos pensando que se trataba realmente del cantante.
Los sueños del vecino de San Miguel
Hay que señalar que, en paralelo, también protagoniza campañas publicitarias. Por ejemplo, realizó publicidades para unas cabañas en Córdoba y actualmente colabora con locales de ropa. Y también tiene un emprendimiento inmobiliario dedicado a la remodelación y alquiler de departamentos.

Consultado sobre el vínculo personal con Ricky Martin, relató que tuvo contacto con el fotógrafo argentino del cantante en un show y que llegó a intercambiar saludos. Sin embargo, aún no ha logrado encontrarse cara a cara con el artista principal al que imita.
Imaginando cómo sería ese cruce, confesó que le haría un pedido: “Le diría que me lleve de gira a los shows con él, a ver si puedo al menos salir algunos minutitos en algún recital”.
Su aspiración, además de seguir creciendo como imitador, es tener la chance de formar parte del staff oficial y, eventualmente, participar en trabajos teatrales y biográficos relacionados con el cantante. Y está decidido a seguir trabajando para ello.
Quien quiera verlo cantar y cómo imita los movimientos del puertorriqueño puede ingresar a su cuenta de Tik-Tok o de Instagram.







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