De Vicente López a premiada en Hollywood: la productora que ganó un Oscar y el amor incondicional por su barrio
Violeta Kreimer, quien hace años vive en París, fue parte del equipo técnico galardonado en la categoría de Mejor Cortometraje de Ficción. Y dejó en claro que no olvida su infancia y adolescencia en el norte del Conurbano.

A pesar del paso del tiempo, dijo que "el alma del barrio sigue siendo la misma".
Lo que vivió en la última edición de los Oscar será inolvidable para ella: Violeta Kreimer, la productora que vivió en Vicente López hasta los 20 años, fue parte del equipo técnico galardonado en Hollywood en la categoría de Mejor Cortometraje de Ficción con “Deux personnes échangeant de la salive” (“Dos personas intercambiando saliva”). Y luego de la distinción dejó en claro que otra cosa que siempre tendrán en su mente, y en su corazón, es cómo fueron sus días en el norte del Conurbano.
“Mi infancia y adolescencia en Vicente López fueron muy felices. Cuando vuelvo a pasar, es un viaje en el tiempo. Aunque algunos lugares que eran simbólicos para mi ya no están, el alma del barrio sigue siendo la misma. Si volviera a vivir a Buenos Aires, lo elegiría sin dudar” señaló.
Y agregó: “Crecí durante los 90’ con mucha libertad en ese barrio, moviéndome sola desde chica, yendo a la calle Roca, el tren daba también una gran libertad para ir al Tigre o al centro. No sé si pueda asociar el barrio a mi gusto por lo artístico, salvo por las clases de pintura infantil del Museo Raggio. Pero si mi libertad, que es fundamental”.
Cómo es la película premiada en Hollywood
En diálogo con Clarín también dejó en claro que su identidad argentina aparece en todos sus proyectos, aunque ya lleve mucho tiempo viviendo en París: “Mi estilo en la vida y trabajo tienen un sello argentino muy fuerte. Me gusta federar equipos, me importa mucho que haya buena energía en los proyectos y me gusta conectar gente y talentos. Me importa que en los rodajes coman bien. Soy buena en eso y creo que está influenciado por una herencia materna, yiddish, pero también argentina”.

Respecto a la película francesa con la que obtuvo el Oscar hay que decir que, en sólo 36 minutos, el film sitúa al espectador en una sociedad distópica en la que se valora la violencia, las cosas se pagan con cachetadas, y un beso es una sentencia a muerte.
El cortometraje publicado en el canal de YouTube del medio estadounidense The New Yorker sigue a una mujer que se enamora de una empleada de la tienda en la que compra compulsivamente.
“Mi rol fue el de productora, que implica muchas cosas a la vez (financiación, acompañamiento de escritura, montar los equipos, federar equipos, gestionar presupuestos, etc). En este caso en particular, el trabajo de promoción fue inmenso para que podamos llegar al Oscar”, explicó.
Y señaló que “a diferencia de las películas tradicionales, los cortos no tienen vendedores y distribuidores internacionales que se ocupan de la campaña, es todo a pulmón”.
La ilusión de la productora enamorada de Vicente López
Consultada acerca de cuáles considera que fueran las claves para lograr el galardón, Violeta dijo que “como toda película es una mezcla de muchas cosas. En este caso creo que es muy singular y extremadamente ambicioso para un cortometraje, su estructura narrativa es más cercana a la de un largo”.

A la vez que mostró su satisfacción porque “logramos algo que me parece difícil para los cortos: a la vez crear un mundo y generar emociones fuertes”.
Por último, manifestó una ilusión: “Espero que sea un grano de arena más para seguir recordando la repercusión que puede tener el cine en el mundo y la importancia de contar con un cine nacional. Argentina es un país de cine, sin él, no se puede imaginar un país que se mire a sí mismo, que cultive su idiosincrasia y que se proyecte a futuro”.







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