El lado desconocido de Tomás Aranda, la nueva joya de Boca: un «no» a River y por qué la mamá no quería que fuera al Xeneize
El pibe de Ciudadela, que en sólo dos meses ya se ganó un lugar como titular en el equipo, vivió una etapa formativa llena de anécdotas. Con 18 años, está llamado a ser figura en el fútbol argentino

El chico de 18 años asombra por su madurez para jugar.
En apenas dos meses, y con sólo 18 años, Tomás Aranda cumplió el sueño de debutar en la Primera de Boca Juniors y ya se ganó un lugar como titular. Pero lo que pocos saben es que el pibe de Ciudadela podría no haber llegado nunca al Xeneize, ya que su mamá no quería.
Comenzando por estos últimos 60 días soñados que vivió el enganche hay que recordar que su bautismo en el equipo que dirige Claudio Ubeda fue el 28 de enero ante Estudiantes, luego de ser la figura de la Reserva bicampeona.
Después sumó minutos con Vélez, Platense, Racing, Gimnasia de Chivilcoy y Gimnasia de Mendoza. Y lo que demostró en esos encuentros le dio la titularidad ante Lanús, San Lorenzo, Unión e Instituto, cuando marcó su primer gol y lo festejó entre lágrimas de emoción.
Cómo fue su llegada a Boca
Quienes lo vieron desde que era muy chiquito aseguran que siempre se destacó. Y una de las canchas donde mostró toda su habilidad fue la de CSD Academia Kaly, el club de Ituzaingó donde cerró su etapa del baby.

Justamente fue con el Kaly en 2017 que Aranda participó de un mundialito en Boca Predio. Y no sólo lo ganaron de punta a punta, sino que junto a varios compañeros encandilaron a los captadores y quedaron en la cantera xeneize.
“Era impresionante verlo jugando acá los sábados, se me pone la piel de gallina al recordarlo. La 2007 fue fantástica. Campeona de campeones, ganándole a todos”, recordó el delegado general del club, Ariel Gentile, en diálogo con Olé.
A Kaly llegó luego de sus inicios en Estudiantes de Udaondo y un breve paso por Defensores de Castelar. Fue el entrenador Horario Ríos quien lo encontró de casualidad, un día que había ido a ver a otros chicos, y lo llevó al club que sería el paso previo al desembarco en Boca.
“Yo iba a mirar a otros chicos, pero él me llamó la atención. Tenía una velocidad y un dribbling… No podía ser tan chico que jugara de esa forma. Yo a los padres no los conocía. Cuando se van a la camioneta que estaba a una cuadra y media, lo seguí. ‘No te conozco’, me decía el papá Daniel. Yo en ese momento dirigía al hijo más chico del Pipa Gancedo, entonces le dije que estaba con Gancedo y que podía ir a River Plate”, recordó.
Qué pensaba la madre de Tomás Aranda
Y continuó: “Tomy, calladito pero siempre te la mandaba, dijo: ´Nooo, a River no, si el domingo jugamos contra River y le ganamos 1-0’. Él estaba en Argentinos en ese momento. Igual le saqué el teléfono al padre y lo llamaba y lo llamaba…”. Finalmente Ríos logró llevarse a Tomy, un diminutivo que rápidamente pierde sentido cuando hoy se lo ve jugar con la madurez que lo hace.

Boca llegaría tiempo después, tras ese torneo en el predio. Y luego de que su madre cambiara de opinión. “El venía de Argentinos, estaba en Liga, y quedó fascinado con Boca, aunque la mamá llamó al coordinador de Argentinos diciendo que no quería que se fuera. ¡Llorando!”, rememoró Ríos.
La madre, seguramente, tenía miedo al cambio y a la mayor exigencia que tendría que enfrentar el chico. Pero después dejó que el nene decidiera: ‘Si quiere ir, hay que dejarlo’.
Tomy jugó cada partido de la prueba como si fuera una final y quedó junto con Santiago Valleca y Ramiro Vilella, quienes hoy están en la Reserva.
“Es lindo ver a Tomy Aranda, pero nosotros tenemos un club de Tomys Aranda. El que llega sin ninguna duda es una satisfacción. Queremos que todos sean Tomy Aranda, que todos lleguen. Aunque el día de mañana uno será contador, otro ingeniero y otro comerciante. Pero queremos lograr que todos sean Tomy Aranda. Nos generó una alegría impresionante que un chico que jugó en tu club haga goles en Boca”, dijo el presidente de Kaly, Eduardo Herrero.







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