El amor por el jazz pasará de un balcón de Temperley a la Usina del Arte en Capital: la historia de un clásico del Sur del GBA
Tras 21 ediciones en la esquina de Juncal y Lucio Vicente López, el ciclo «Música en el Balcón» (MEEB) cruza el Riachuelo. Este lunes presentarán su primer disco de estudio en el complejo cultural de La Boca.

En Temperley, desde enero de 2024 la esquina de Juncal y Lucio Vicente López, es sede de Música en el Balcón, que ahora dará el salto a Capital Federal.
Lo que comenzó como una propuesta disruptiva para transformar la cotidianeidad de un barrio bonaerense ha alcanzado un hito consagratorio. El ciclo conocido como Música en el Balcón (MEEB), que durante años convirtió una vivienda particular de Temperley en un auditorio a cielo abierto, desembarca este lunes a las 20 en la Usina del Arte, ubicada en Agustín R. Caffarena 1, CABA.
Bajo el sugestivo título «De Temperley a la Usina», los músicos buscan trasladar esa mística donde los vecinos, reposera y mate en mano, se adueñaban de la calle para disfrutar de estándares de jazz de alta calidad. Esta presentación representa un quiebre en su historia, ya que será la primera vez que el ensamble se mude de su balcón original para ofrecer su arte en un escenario institucional de tal magnitud.
El espectáculo, que tendrá una duración aproximada de una hora y 20 minutos, se desarrollará en el Patio Central del emblemático edificio de La Boca. El repertorio no será azaroso: la banda aprovechará la ocasión para presentar formalmente su primer disco de estudio, una pieza grabada íntegramente en Lomas de Zamora que recorre clásicos ineludibles del género.

Los 13 artistas que integran esta formación colectiva invitan a la comunidad a ser testigos de esta expansión de fronteras. «Los invitamos a formar parte del ciclo MEEB», señalaron los músicos, quienes insisten en mantener la gratuidad como bandera, permitiendo que el acceso a la cultura siga siendo un derecho compartido tanto en el Conurbano como en la Capital.
Los que salen al balcón en cada edición, y que abora tocarán en la Usina, son: Fran Orozco (saxo tenor), Tomás Witenas (saxo alto), Leandro Merli (trompeta), Lucía Dozo (trombón), Paula Acho (voz), Sabrina Laras (voz), Rodrigo Pérez Lazarte (bajo), Mateo Pérez Valente (contrabajo), Pablo Stahl (batería), Gabriel Gall (batería), Augusto Singh (guitarra), Federico Jachini (guitarra), y Carla Castro (producción general y realización audiovisual).
Para quienes deseen seguir de cerca el trayecto de esta agrupación o conocer el calendario de sus futuros regresos a las calles de la zona sur, pueden encontrar toda la información en su perfil de Instagram. El salto a la Usina no solo valida la calidad técnica de los intérpretes locales, sino que premia la constancia de un proyecto que supo leer la necesidad de encuentro de los vecinos de Lomas de Zamora. Este lunes, el jazz que nació entre las copas de los árboles de Temperley promete sonar más fuerte que nunca en las paredes de ladrillo visto del antiguo Palacio de la Luz.
Temperley: el fenómeno «Música en el Balcón»
Francisco Orozco, saxofonista de la banda, y Carla Castro, fotógrafa y organizadora del evento, son pareja y además los dueños de la «casa del balcón de los conciertos», como ya se la conoce en el barrio a la movida que nació el 4 de enero de 2024.

Entre los dos empezaron con esta idea para mostrar el arte que hay en el barrio y no esperaban que se viralizara tan rápido los encuentros, pero están contentos del apoyo vecinal y de la gran comunidad de vecinos que se creó.
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«Esto nace del deseo de abrir la casa al encuentro con los vecinos del barrio. Lo pensamos con mi pareja Francisco y comenzó a contactarse con un grupo de amigos músicos para gestar el proyecto», contó Carla, que siempre registra con su lente cada encuentro musical para luego mostrarlo en la redes sociales.

Tiempo atrás FRancisco comentó: «Tendemos como sociedad a aislarnos y dijimos ‘vamos a abrir la puerta de nuestra casa, que vengan la gente a conocernos y nosotros conocer a los vecinos‘. Es la idea de como debe ser la sociedad, estar juntos». Y agregó: «Creemos que en un momento en el que la cultura está siendo demonizada, reivindicar el arte, reivindicar la unión, el encuentro en estos espacios alternativos y públicos es fundamental», señaló Carla.
«Sucede algo muy hermoso desde que lo empezamos a hacer, la gente que no se cruzaba hacía muchos años se encuentra acá, gente que nos cuenta que éste fue su barrio de toda la vida y no puede creer verlo así, personas grandes que vienen con su reposera y nos dicen que ya es una cita de los jueves, otros llegan con sus bebés, con nenes chicos que se quedan jugando por la calle».

El público que los viene siguiendo desde entonces es multifacético. Se acercan vecinos, grupos de amigos y familias con chicos pequeños que se llevan el mate y cosas ricas para compartir el momento. Van con sus mantitas, termos, mates, vinitos o repoderas para esperar la música.
Tanto creció la movida, que rápidamente empezó a llegar gente de otros lados gracias al boca a boca. «Las primeras ediciones venían los vecinos más cercanos, algunos que pasaban y se quedaban y algunos amigos o familia, pero en los últimos dos encuentros, gracias a la difusión dentro de los grupos del barrio y de nuestra cuenta de Instagram comenzamos a recibir gente de otras localidades», dijo Carla.
Y esa sumatoria de voluntades no achicó a Carla ni a los vecinos de la cuadra, que respondiendo a la consigna de «paz y amor» siguen recibiendo a todos con los brazos abiertos. «Nuestros vecinos de enfrente, por ejemplo, se re copan en dejarnos usar el frente de su casa para el evento, por eso intentamos hacer siempre encuentros muy cuidados».

Los encuentros siempre estuvieron pensados para hacer en el mismo lugar, ya un clásico del Sur. Sin embargo, la oferta de la prestigiosa Usina del Arte capitalina cambió los planes y así es que los chicos están invitando a la tropa sureña para que se movilice hasta el hermoso edificio ubicado en el barrio de La Boca.
«Todo esto sirve para masificar la música en donde debería estar, en las casas de todos y en las calles, para que sirva como unión entre las personas que vivimos en un barrio y muchas veces no nos conocemos», dijo Paula, la cantante del grupo de Lomas de Zamora.







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