Una sospecha que tiene 36 años: el día que River aflojó la marcha y ayudó a la salvación de Platense

Buenos Aires. Deportes
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21 de mayo de 2023

En 1987, el Calamar debía ganar para ir a un desempate con Temperley, pero perdía 2-0 en el Monumental ya avanzado el segundo tiempo. Miguel Ángel Gambier hizo tres goles en 25 minutos. El segundo fue tras un penal burdo del Tolo Gallego.

A lo largo de su historia, el fútbol argentino ha tenido varios partidos bajo la sospecha de haber sido arreglados. En esta extensa lista, el triunfo por 3-2 de Platense sobre River Plate en el estadio Monumental, jugado el 3 de mayo de 1987, correspondiente a la 38 y última fecha de esa temporada, ocupa un lugar destacado.

Platense y el Fantasma del Descenso

De aquellos clubes fundadores del fútbol profesional en Argentina, solo San Lorenzo, Racing, Huracán, River e Independiente descendieron después de Platense. El Calamar se fue por primera vez en 1955 (permaneció nueve años en la B) y nuevamente en 1971, para volver como campeón en 1976. Desde su regreso, siempre estuvo coqueteando con bajar pero de una manera u otra se terminaba salvando.

Una sospecha que tiene 36 años: el día que River aflojó la marcha y ayudó a la salvación de Platense
El Pampa Gambier convierte uno de sus tres goles ante el Gato Miguel.

Tomando en cuenta esta situación, se ganó un apodo que su gente adoptó para llevarlo a los tablones: “Todos nos llaman el fantasma del descenso / pero Platense de Primera no se va / Todos los años aparece un pichi nuevo / y al descenso lo tenemos que mandar”. En 1986 el ‘pichi nuevo’ había sido Huracán, que descendía por primera vez.

El River campeón de América y del mundo

Si bien no venía con un gran rendimiento en el campeonato, donde culminó 10º con 39 unidades en épocas de dos puntos por triunfo, River mantenía gran parte del plantel que se había coronado por primera vez en la Copa Libertadores y en la Intercontinental, apenas unos meses antes. Entre sus filas contaba con algunos campeones del mundo con Argentina, aunque aquella tarde solo jugó Américo Rubén Gallego.

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La diferencia entre los equipos era grande, a pesar de que River ya no competía por nada y para Platense el resultado era vital. Néstor Gorosito y Claudio Morresi, titulares aquel día, son apenas nombres de muestra de la distancia futbolística que había entre uno y otro.

El milagro del Calamar

El trámite del partido arrancó muy favorable para el Millonario: en el primer tiempo, entre el arquero Carlos Fortunato, los palos y algunos cruces providenciales de la defensa lograron mantener el 0-0. Al margen de que Platense tuvo sus chances, también fue clave la intervención del árbitro Abel Gnecco: anuló un gol de Pablo Erbín, defensor local, aún no se sabe bien por qué.

En la segunda parte, River pegó rápido: una gran jugada colectiva fue coronada por Morresi para el 1-0 y luego llegó el gol en contra de Aponte, que parecía liquidar las ilusiones del Marrón. Para colmo, Temperley vencía a Rosario Central y condenaba aún más a Platense. Ante la desesperación, el técnico Carlos Rodríguez (el Chamaco, con paso por ambos clubes) arriesgó con Miguel Ángel Gambier y alineó a cinco delanteros.

Una sospecha que tiene 36 años: el día que River aflojó la marcha y ayudó a la salvación de Platense
Platense terminó penúltimo en el Campeonato de Primera División 1986-87.

El Pampa, apodado así por haber nacido en un pueblo (Pellegrini) cercano a dicha provincia, acertó un cabezazo y logró vencer al Gato Miguel, hasta ese momento una de las figuras del partido. Enseguida llegó el increíble error de Gallego, sospechoso de tan burdo. El Tolo metió la mano y provocó el penal que el mismo Gambier cambió por gol.

Fue el envión que necesitaba Platense. Para River, sin obligaciones y ya avisados sus integrantes de que era el último partido del DT Héctor Veira, un empate o una derrota no cambiaban la ecuación. Cerca del final, Norberto Callipo la pisó y salió entre dos; Marcelo Espina abrió para Gerardo González, quien tiró un centro hacia el medio del área: allí estaba otra vez Gambier, para lanzar una volea baja y sentenciar el 3-2 de Platense. Renacía la esperanza una vez más.

Las otras sospechas

Cuando terminó el juego y los muchachos del Calamar vieron cómo sus compañeros y el DT entraban exultantes a festejar, comprendieron lo que había ocurrido en Temperley: Central le había empatado al Gasolero y, además de coronarse campeón del fútbol argentino, le había dado la posibilidad a Platense de llegar a un desempate. Tres días más tarde, el Marrón derrotó 2-0 a Temperley y volvió a permanecer en la élite.

Aquel partido también quedó sospechado pero, como a la postre no le terminó sirviendo a Temperley, causó menos revuelo. A Central le alcanzaba un punto para ser campeón y dejar a Newell’s, su eterno rival, como segundo; el Gasolero se aseguraba la posibilidad de un desempate, aun en la poco probable hipótesis de que Platense, como al cabo sucedió, venciera a River.

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Nunca se comprobó nada de ninguno de los encuentros. Más allá de lo que se dijo durante muchos años, la realidad es que si hubo arreglo, mirada cómplice o simplemente desaceleración por parte de River quedará entre los protagonistas. Lo cierto es que aquella tarde Platense consumó un milagro y, tras esa remontada épica, permaneció 12 años más en Primera.

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