Cuatro décadas del Nacional B: el brillante primer campeón y los equipos de aquel torneo que siguen en la categoría
Deportivo Armenio dejó un sello indeleble con una campaña extraordinaria en la temporada 1986-87. De los 22 participantes de entonces a un campeonato actual inentendible, con 36 miembros.

La formación del Deportivo Armenio campeón B Nacional en 1987.
Con 18 partidos que en muchos casos se superpondrán con los de la máxima categoría, vuelve a disputarse después de cuatro meses la Primera Nacional. Esta fecha de apertura, que ofrece entre sus programas más destacados los cruces Colón – Deportivo Madryn, Los Andes – Almirante Brown y Atlanta – Quilmes, se desarrollará a casi cuatro décadas de la edición inaugural del certamen, el entonces denominado Nacional B.
Propuesto en sus orígenes con el objetivo de federalizar la actividad y expandir la oferta de fútbol profesional a casi todo el territorio argentino, el Nacional sufrió numerosas variantes en materia de cantidad de participantes, calendario y formato de competencia. De los 22 equipos de la primera versión pasamos a los 36 de la actual, divididos en dos zonas y con una distribución bastante pareja entre AMBA (19) e Interior (17).
De aquel Deportivo Armenio arrasador a esta paridad
Al margen de controversias generadas por algunos arbitrajes y sospechas de beneficios de la AFA para las instituciones amigas, el equilibrio entre protagonistas, con un lote grande de candidatos a los dos ascensos, ha distinguido al Nacional en estas últimas temporadas. No siempre subieron los que la cátedra señalaba a priori como máximos favoritos. Y las diferencias de puntos fueron mínimas.

Distinto fue el caso de aquel campeonato de 1986/87, cuando un sólido Deportivo Armenio, con José Úbeda y Maximiliano Cincunegui como principales figuras, les sacó ocho unidades de ventaja (en época de dos por triunfo) a sus perseguidores. La segunda plaza en Primera fue para Banfield, que superó a Belgrano (2-1 el global) en la definición del octogonal.
Huracán, Defensa y Justicia, Lanús, Tigre y Central Córdoba de Santiago del Estero, hoy integrantes del elenco estable de Primera, intervinieron también en aquel Nacional, que incluyó a algunos clubes olvidados por la memoria futbolera como Ferro Carril Oeste de General Pico, Atlético Concepción de Tucumán y Unión de Villa Krause de San Juan, lejos el de peor rendimiento.
Primera Nacional: los que escalaron hasta la gloria
Lanús, que en el primero de los Nacionales sufrió una dolorosa eliminación a manos del Taladro, se estableció en el nivel superior en 1992 y desde entonces sumó logros que lo posicionan como la institución deportiva más importante de la zona sur del conurbano bonaerense. Basta recordar que el próximo jueves 19 recibirá en La Fortaleza a Flamengo, en el juego de ida por la Recopa Sudamericana.
Defensa y Justicia-instalado en Primera desde hace más de una década- también conquistó trofeos de Conmebol, además de desarrollar un estilo de juego que lo identifica y potenciar a futbolistas que luego fueron vitales en la Copa del Mundo de Qatar.

Huracán en 2014 y Central Córdoba en 2024 se dieron el gusto de levantar la Copa Argentina. Los santiagueños ya habían sido finalistas en 2019, con Gustavo Coleoni (ahora en el banco de San Miguel) como director técnico. Tigre, a su vez, concretó la hazaña de ganarle una final a Boca para conseguir su primer título en el renglón más alto del fútbol argentino.
Los que repiten 40 años después
Colón de Santa Fe -que cayó en semifinales del octogonal ante Banfield, por diferencia de gol- y Chacarita Juniors -de pobre campaña- son los dos campeones de Primera que empiezan este Nacional con ambiciones grandes, como en la 86/87.
Otros que estuvieron aquella vez y vuelven a estar ahora son Deportivo Maipú de Mendoza, Chaco For Ever, Los Andes y dos grandes del norte argentino: Gimnasia y Esgrima de Jujuy (enfrentará en el debut como local a Midland, un recién llegado a la categoría) y Central Norte de Salta.
El propósito que dio nacimiento al Nacional se desvirtuó un poco y la concentración en la zona metropolitana, lejos de atenuarse, todavía persiste. Aun así, nuestro torneo, que supo alcanzar un pico de interés al comienzo de la década pasada, sigue convocando el interés del público futbolero, como cuando el ascenso se jugaba todo completo los sábados a la tarde.







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