Increíble viaje al pasado de La Plata: en un mismo espacio tiene un museo del automóvil y un almacén de ramos generales
Ubicado en lo que supo ser un convento, hay vehículos antiguos y muy particulares, además de objetos cotidianos que permiten revivir cómo fue la ciudad de las diagonales años atrás.

Un refugio nostálgico para disfrutar de joyas mecánicas: el Museo del Automóvil y Ramos Generales “Colección Rau”. Foto: Diego Arranz.
Entre todos los atractivos que ofrece La Plata a quienes la visitan hay uno muy especial, que permite vivir en familia un viaje al pasado muy singular. Se trata del Museo del Automóvil y Ramos Generales “Colección Rau”, un espacio que este año cumplió sus primeros 20 años y donde se pueden ver vehículos antiguos y muy particulares, además de objetos cotidianos que permiten revivir el pasado de la ciudad de las diagonales.
Emplazado en lo que supo ser un convento, en la calle 1 entre 34 y 35, el lugar nació a partir de la pasión de los hermanos Jorge Rubén y Cecilio Pablo Rau, quienes desde muy jóvenes comenzaron a reunir objetos vinculados al mundo automotor.

Al principio, todo lo que conseguían lo almacenaban en el fondo de su casa, hasta que la acumulación llegó a un punto insostenible que hizo evidente la necesidad de contar con un espacio propio. Así surgió la idea del museo.
Museo del Automóvil y Ramos Generales “Colección Rau”: así empezó
“Ellos empezaron de chicos, como un juego. Después llenaron un galpón entero y decidieron hacer un museo”, recordó Evelín Rau, actual directora e hija de Jorge, en diálogo con Zonales. Y destacó que lo que ella cuida con tanto esmero y cariño es «un espacio cultural muy importante para la ciudad».

Sobre la historia del lugar explicó que supo ser un antiguo oratorio levantado en 1875 como parte del caserío que formaba la localidad de Tolosa, previo a la fundación de La Plata, y ubicado sobre lo que era por entonces el Camino Real. Pero cuando en 1882 Dardo Rocha concibió la ciudad capital de la provincia, el edificio quedó dentro del nuevo trazado urbano. «Este edificio es el más antiguo de La Plata», destacó Evelín.

Durante mucho tiempo estuvo abandonado, hasta que fue recuperado por la familia Rau, que lo adquirió en 1984 y al comienzo lo usó como garaje para ubicar los coches de colección de los hermanos.
El 4 de marzo de 2006 fue cuando el museo abrió sus puertas. Y además de ser restaurado, el edificio fue intervenido con piezas de otros espacios históricos, tanto de La Plata como de la Ciudad de Buenos Aires. Por ejemplo, las rejas de la antigua panadería El Toro, que durante años funcionó en la esquina de 15 y 58, hoy forman parte de la fachada.

Asimismo, el portón de entrada perteneció al desaparecido teatro Odeón, en Corrientes y Esmeralda. Y las puertas vaivén que se atraviesan al ingresar fueron rescatadas del bar El Tropezón, un clásico porteño frecuentado por Carlos Gardel.
Otros elementos que llaman la atención de quienes visitan el museo es el antiguo surtidor de gasolina marca Shell que se encuentra en la entrada, junto a un tocadiscos en funcionamiento que también da la bienvenida.
Cómo visitar este lugar mágico de La Plata
A eso hay que sumarle objetos como carteles esmaltados, herramientas, radios, estufas, heladeras, máquinas de escribir, boletos de colectivo, buzones, soldaditos de plomo y teléfonos a disco.

Ya en el interior, los automóviles ocupan el centro de la escena. La colección incluye modelos de distintas épocas: Ford T y Town Car de las décadas de 1910, un Overland y un Fiat Topolino.
Y también hay algunos coches que son verdaderas joyas únicas, como un Heinkel alemán que se abre por el frente y un Messerschmitt de 1959 que parece la cabina de un avión. «Es uno de los que más llama la atención», dijo Evelín, quien remarcó que «todos los autos funcionan».
A estos se suman otros vehículos destacados, como un Citroën C6, un Peugeot de 1917, un Renault de 1910 cuya restauración demandó cerca de 25 años y un Cadillac Fleetwood, además de motos, bicicletas y motonetas.
Por último, otra verdadera joya del museo es el bar-cafetería “El Gran Premio”, ambientado como un antiguo almacén, y donde hay una radio a kerosene que todavía se puede usar. Allí, los visitantes pueden tomarse un respiro antes de seguir recorriendo y maravillándose.
Quienes quieran visitarlo deben saber que el museo abre sólo en fechas puntuales que se van publicando en su cuenta de Instagram. Por lo general son los días sábados, domingos y feriados. Pero también se puede escribir por WhatsApp al 221-5025153 para coordinar una visita personalizada.







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