Así está hoy Patricio Hernández, el crack que le dio a Diego Maradona la camiseta 10 en su primer Mundial
Un futbolista exquisito que integró la lista de la Copa del Mundo de España 1982. Fue dirigido por César Menotti y Carlos Bilardo, y se declara admirador de ambos. En la actualidad trabaja en Racing.

Un joven Patricio Hernández en sus tiempos de la Selección Argentina, a principios de los 80.
Patricio Hernández, el mismo que en 1982 le cumplió a Diego Armando Maradona el deseo de debutar en una Copa del Mundo con la emblemática camiseta número 10 de la Selección Argentina, celebra 70 años este domingo. Y se puede afirmar, sin duda, que el hombre mantiene en alto -con orgullo- una bandera y un legado familiar: como hicieron sus padres y sus seis hermanos ejerce la docencia, en este caso al mando del fútbol formativo en Racing Club.
Quienes lo vieron en Estudiantes de La Plata, Instituto de Córdoba, River Plate, Argentinos Juniors o Huracán, con la 10 u otro dorsal, pueden dar fe de la calidad de su juego, de la fineza de su toque y de la precisión de su pegada con pierna izquierda.
Como a tantos virtuosos de aquella época, la aparición de Diego lo relegó a un segundo plano. Sin embargo, tuvo el nivel suficiente para llegar al seleccionado y ser del gusto de directores técnicos de visiones opuestas como César Luis Menotti y Carlos Salvador Bilardo.
Patricio Hernández, el 10 que aceptó la 12
Era una costumbre mundialista de las selecciones argentinas la numeración por orden alfabético de los integrantes de su plantel. Para la cita en España, donde nuestro equipo llegaba como campeón, se respetó esa norma: el 1 para Osvaldo Ardiles, el 2 para Héctor Baley, el 3 para Juan Barbas, el 4 para Daniel Bertoni y así sucesivamente.

Con ese criterio el 10 le correspondía a Hernández, por entonces de 25 años, formado en las divisiones inferiores del Pincharrata. Jorge Cyterszpiler, histórico representante de Maradona, se acercó a Menotti para pedirle el cambio. El DT le dijo que le llevara esa solicitud a Patricio, que justo compartía pieza con Diego. El muchacho de San Nicolás, desprovisto de cualquier ego, cedió la casaca sin problemas: “Olvidate. Que la use él. Yo me quedo con la 12”.
Argentina se despidió de aquel Mundial después de las derrotas ante Italia (1-2) y Brasil (1-3). Maradona fue anulado por una marca asfixiante de los europeos y terminó expulsado, fastidioso, contra los sudamericanos. Su desquite llegaría cuatro años más tarde.
Hernández, el admirador de Menotti y Bilardo
Patricio Hernández continuó su carrera en Italia y volvió al país para sumarse a Instituto de Córdoba, con la ilusión de que Bilardo lo convocara a México 86. Si bien fue parte del proceso en sus comienzos, quedó al margen del plantel que se consagró en el Estadio Azteca. Igualmente, no guarda rencor hacia el Doctor y hasta recuerda entre risas aquella vez en la que se agarraron a piñas luego de una práctica en Estudiantes.
“Bilardo fue mi maestro en el club y con Menotti también aprendí muchísimo en la Selección. Son dos personajes importantísimos, cada uno con su estilo, en la historia del fútbol argentino”, declaró en busca de sintetizar corrientes antagónicas. Bajo esa premisa lanzó su carrera de director técnico.

Su firme rechazo a los llamados “códigos”, una tajante negativa a los aprietes de la barra brava y a cualquier sugerencia de índole deportiva por parte de los dirigentes le otorgaron cierta fama de rebelde. Dejó de dirigir profesionales a una edad en la que muchos recién empiezan a incursionar en el rubro. Y eligió prolongar su vínculo con la actividad a través de la enseñanza, como ahora en Racing.
“Mi padre fue escribano y abogado, pero su verdadera vocación pasó por la educación. Llegó a ser director de un colegio primario que hoy lleva su nombre. Mi madre también dictó clases en una escuela nocturna. Y los siete hermanos, en distintas áreas, nos relacionamos con la docencia”, recuerda Hernández, católico practicante, tío de Juan Martín, uno de los más destacados rugbiers de Los Pumas en este siglo.







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