04 de Julio de 2022

La Pantera Farías hizo historia en el boxeo argentino: la piba de barrio que llegó a Las Vegas

San Fernando. Deportes
·
20 de junio de 2021

Oriunda de Virreyes, la ex campeona mundial fue la primera argentina en pelear por el título en la meca del pugilismo. Cayó por puntos ante Mikaela Mayer, monarca súper pluma. El duro trasfondo de violencia de género que debió superar.

A los 36 años, la Pantera Farías no pierde su actitud de piba de barrio, de su barrio en Virreyes. Pero es también una mujer con una fibra especial, acerada y valiente, que le ayudó a encontrar en el boxeo el refugio para una dura historia personal. Entonces, la chica que primero tuvo para defenderse de un ex novio cobarde, también boxeador, que la golpeaba puertas adentro de su intimidad, se convirtió en la Pantera, una campeona mundial que acaba de hacer historia en el pugilismo argentino: fue la primera representante de nuestro país en presentarse en un combate por el título en Las Vegas, la meca a la que todos quieren llegar pero pocos lo consiguen.

No era sencilla la empresa para la Erica Farías, porque en esta etapa de su carrera buscaba coronarse nuevamente campeona del mundo como retadora de la actual monarca en la categoría súper pluma de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), la estadounidense Mikaela Mayer, no sólo más joven (30) sino también con una aptitud física diferencial para ese peso (130 libras o 59 kilos), con 1,75 metro de altura y un alcance de brazos superior al de su rival, que mide 1,62 pero debió entrenarse para bajar dos categorías (es súper ligero).

La guardia alta y lista para pegar: la Pantera Farías se distingue por su guapeza.

Aun así, la Pantera Farías llevó el combate al límite de los diez rounds (en el boxeo femenino tienen dos minutos en vez de tres), no sólo se le plantó fiera a la campeona sino que en el segundo asalto le conectó una serie de golpes que la conmocionaron y la hicieron sangrar por la nariz, pero la bravura de la Pantera no alcanzó.

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La pelea quedó en manos de Mayer por puntos, en fallo unánime, con tarjetas que arrojaron parciales de 98-92, 97-93 y 98-92. No fue el resultado esperado en esta nueva etapa de su carrera boxística, en la que se integró al equipo del Chino Maidana, pero su paso por el Virgin Hotels de Las Vegas no es un episodio menor para el boxeo argentino.

En la madrugada de Las Vegas, la boxeadora agradeció el apoyo recibido a desde su cuenta de Instagram: «Muchísimas gracias a cada uno de ustedes por el respeto y tanto cariño. Estuvo cerca el Mundial. Pa’ delante siempre Se los quiere y se le agradece mucho. Gracias por Tanto», escribió en su Instagram.

La Pantera Farías, guapa en una pelea desigual

La representante de Virreyes llegó a este combate con un récord profesional de 26 victorias (10 por nocaut) y 4 derrotas ante Delfine Persoon, Cecilia Brækhus y Jessica McCaskill. En 2011 se consagró campeona mundial ligera del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), y en 2014 ganó el campeonato mundial superligero también del (CMB).

Farías salió decidida a buscar a su rival. Sacó una leve diferencia en los dos primeros rounds, pero desde el tercero la campeona salió de la conmoción de los golpes recibidos, tomó el centro del ring y desde ahí, con su largo alcance de brazos, empezó a neutralizar los intentos de la argentina, que debía asumir riesgos en la pelea de corto alcance y quedaba expuesta a los contrataques de la estadounidense.

La presentación de la Pantera Farías en la pelea en Las Vegas.

La paridad ya se quebró en el quinto asalto, en uno de los arrestos que mostró la argentina (lo repitió en el décimo buscando el nocaut), y Mayer controló el combate incluso con golpes que conmovieron a Farías, quien de todos modos soportó estoica de pie hasta el campanazo final.

El combate se dio en la previa del estelar en el que el japonés Naoya Inoue noqueó en el tercer round al filipino Michael Dasmarinas, en una nueva defensa exitosa de sus títulos mundiales de peso gallo de la FIB y la AMB. La velada fue organizada por Top Rank, la empresa del histórico promotor estadounidense Bob Arum.

Por el boxeo, la piba de barrio llegó a Las Vegas

La preparación de la pelea en Las Vegas no fue sencilla para la Pantera Farías, ya que su entrenador, el venezolano Rafael Liendo, no pudo entrar a Estados Unidos por problemas de visado. De todos modos, la sanfernandina no perdió ni el tono ni la sonrisa en la previa, y la bravura arriba del ring.

Oriunda de Virreyes pero actualmente radicada en Belén de Escobar, la Pantera pasa en la Argentina la mayoría de su tiempo en el norte del Gran Buenos Aires, ya que también es la directora de la Escuela Municipal de Boxeo en San Fernando. En la actualidad tiene limitado su campo de acción en este espacio por las restricciones definidas en medio de la pandemia de Covid-19.

La Pantera en la Escuela Municipal de Boxeo de San Fernando.

Por ello es cuestión de navegar en sus redes sociales para encontrarse con imágenes bien identificadas con el barrio y con Tigre, el club del que es fanática, tanto que cada vez que sube al ring tiene los colores rojo, azul y blanco presentes; en Las Vegas, se apreciaban sutiles debajo del pantalón.

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Presente en movidas solidarias barriales como también dispuesta a aconsejar a los chicos en las horas que pasa en el gimnasio, la Pantera realizó su preparación en el país, tanto que el pasado 8 de junio, antes de viajar a Estados Unidos, fue recibida por el intendente sanfernandino Juan Andreotti.

Un posteo en sus redes con el «orgullo» de ser de San Fernando.

Su relación con el ring surgió por pasión pero fue también respuesta a una necesidad. Por ello es que dijo alguna vez que está “viva gracias al boxeo, literalmente”. Porque con la práctica de este deporte se “curtió de coraje para decidir ser una mujer libre y no terminar en la camilla de una fría morgue, como –lamentablemente– sí terminan muchas chicas que padecen violencia de género”.

El trasfondo de esa reflexión es un pasado con un novio, también boxeador, que la golpeaba. Contó que “la relación duró apenas un año, pero el calvario fue tal que pareció durar cinco”. Sin mencionarlo, expuso que “era un tipo muy agresivo, física y psicológicamente”, que la tenía “tenía totalmente sometida, sin reacción” y que estuvo cerca de hacerla “abandonar la práctica porque decía que el boxeo era sólo de hombres”.

Erica Farías con su ídolo futbolístico, el Chino Luna.

En su relato, la Pantera Farías afirmó que “eran tantas las ganas de ser boxeadora que, a pesar de su negativa y su violencia”, ella optaba por seguir en silencio: “Me sometía a sus golpes y seguía adelante con mi sueño. Siempre hacía lo imposible para ocultarlo a mi familia, hasta que un día no pude mentirle más y pedí ayuda”.

En el límite de la violencia, su pareja llegó a apuñalarla. Fue cuando, admitió, la “hizo tocar fondo”. Y relató: “Ésa fue la última vez que me agredió. Dije ‘basta’, porque si bien siempre me amenazaba con armas, nunca había intentado matarme. Y estoy segura de que ese día, si yo no escapaba, me mataba”.

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La relación duró cerca de un año y el final no fue fácil para la Pantera, tanto que en 2006 abandonó por un tiempo la práctica del boxeo y trabajó limpiando casas de familia y oficinas para subsistir. Es por ello también que se presenta como una ferviente defensora de los derechos de la mujer ante los casos de violencia de género.

A los 20 años, incentivada por “Pachorra” Moreno, el ex preparador de la Hiena Barrios, Érica abandonó el full-contact y se volcó al boxeo. Fue el paso que le dio la oportunidad de una revancha. Fue campeona del mundo, fue la primera argentina en buscar un título en Las Vegas y ahora apunta a defender al país en los Juegos Olímpicos de Tokio.

La Pantera en un evento solidario para un merendero de Virreyes.

El próximo 13 de julio cumplirá 37 años. Nació en un hogar humilde del barrio Santa Rosa, de San Fernando. Tuvo “una infancia humilde, pero con valores”, como la sexta entre los siete hijos del matrimonio de Luis Farías, peón de albañil, y Silvia Beatriz Carrasco, una empleada doméstica que falleció en 2010. La imagen de su madre la acompañó en la presentación de la pelea de este sábado en Estados Unidos. Lloró al hablar de la mamá.

Devota del Gauchito Gil, admiradora de Sergio “Maravilla” Martínez, comprometida con las causas sociales del barrio porque sufrió en carne propia que uno de sus hermanos cayera en las drogas y una mujer que rompió la barrera de los prejuicios, tanto que en sus redes sociales también se anima a mostrar su cuerpo sin tapujos y con orgullo.

Erica Anabella Farías. La Pantera. La boxeadora. La mujer golpeada. La hija. La hermana. La fanática de Tigre. La entrenadora de jóvenes promesas. La piba de barrio que llegó a Las Vegas.

El reconocimiento para Farías en la prestigiosa revista The Ring.
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