Juan Mandayo, el héroe del hockey sobre hielo que desde San Isidro abre puertas a los jugadores argentinos
Apasionado del deporte, en 1997 fundó la Asociación Argentina de Hockey sobre Hielo y en Línea (AAHHL). Desde entonces lucha por llevar la celeste y blanca a lo más alto del mundo, tanto dentro como fuera de las pistas de patinaje.

En 1997 Juan Mandayo fundó la Asociación Argentina de Hockey sobre Hielo y en Línea (AAHHL). Desde entonces, su vida está puesta en el desarrollo de ese deporte.
Desde muy chico, Juan Mandayo sintió en su San Isidro querido una fuerte atracción por el hockey sobre hielo, una pasión que nació cuando tenía apenas nueve años y que, con el tiempo, se transformó en el eje de una vida dedicada al desarrollo de este deporte, tanto en el país como en el exterior.
Lo que comenzó como una inquietud infantil terminó convirtiéndose en una trayectoria deportiva y dirigencial destacada, que combina la vocación con el trabajo silencioso de construcción colectiva.
Economista de profesión y sanisidrense de ley, sus primeros sueños fueron ser jugador profesional de fútbol o de hóckey sobre césped. En este último ámbito Mandayo se formó como jugador en Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (GEBA), uno de los clubes más tradicionales del país. Más adelante, continuó su recorrido en Perú Beach, en las Barrancas de Acassuso, donde profundizó su relación con el hockey sobre rollers para rápidamente saltar al hockey sobre hielo, dos disciplinas poco masivas pero con un circuito creciente a nivel internacional.

A lo largo de los años no solo logró representar a la Argentina como jugador en diferentes torneos internacionales, sino también como entrenador del seleccionado nacional B, dejando una huella que trasciende lo competitivo.
Juan Mandayo, prócer del hockey sobre hielo
En 1997, impulsado por la falta de estructura para desarrollar el hockey sobre hielo en el país y motivado por el entonces secretario de Deportes, Hugo Porta, fundó la Asociación Argentina de Hockey sobre Hielo y en Línea (AAHHL), y gracias a su impulso se logró la afiliación a la Federación Internacional, lo que permitió que numerosos jugadores argentinos puedan competir en el exterior, a pesar de que en el país el deporte se practica de manera amateur.
En 2018, Mandayo integró el equipo técnico de hockey sobre hielo de la Universidad de Miami, en los Estados Unidos, donde se desempeñó como asistente en defensa. Esta experiencia no solo sumó a su formación, sino que también reforzó su compromiso con el crecimiento del hockey argentino, aún en contextos climáticos y estructurales adversos.
«Es un deporte que te enseña a caerte y levantarte todo el tiempo, literal y simbólicamente», reflexionó alguna vez, dejando en claro que el hockey, para él, es también una escuela de vida. «Hay que ser mentor, psicólogo, motivador. Hay que unir realidades distintas, crear sentido de pertenencia y proyectar un futuro colectivo», explica.
Pero su contribución va mucho más allá de lo personal. Fue uno de los principales impulsores de la Liga Metropolitana y de la Liga Nacional de Hockey, estructuras fundamentales que articulan la práctica del deporte en Argentina y que además sirven como plataforma de intercambio y colaboración con países vecinos, como Uruguay, Chile y Brasil, donde el hockey frío también busca afianzarse.
En la actualidad, Mandayo cumple un rol esencial en la detección y formación de jóvenes talentos argentinos, tanto en el país como en el exterior. Su tarea incluye el seguimiento de chicos en Estados Unidos y Canadá, regiones clave para el desarrollo de este deporte, donde muchos hijos de argentinos encuentran en el hockey una conexión con sus raíces y una oportunidad para crecer competitivamente.

«Es, en muchos sentidos, remar contra la corriente», admite. Y agrega: «Argentina no es un país con tradición en deportes de invierno. Las pistas son pocas, los recursos limitados, y el conocimiento sobre hockey sobre hielo, escaso. Pero quizás por eso, cada logro tiene un valor inmenso».
Gracias a su trabajo, hoy el hockey sobre hielo argentino cuenta con una base más sólida sobre la que construir futuro. Mandayo no solo acompaña el presente, sino que ha sabido dejar el terreno allanado para la próxima generación de deportistas y dirigentes, proyectando el hockey nacional al plano internacional con un enfoque integral y comprometido.
«Muchos no saben que existe una selección nacional. Pero cuando un chico en Toronto o Estocolmo se pone por primera vez la camiseta argentina, todo cobra sentido. No estás solo formando jugadores: estás recuperando identidad, estás construyendo comunidad», afirma Juan.
Su historia representa a esos apasionados que construyen desde el esfuerzo, muchas veces en silencio, pero con la convicción de que los sueños se alcanzan con constancia, trabajo y visión a largo plazo. En un país donde el fútbol acapara la atención deportiva, el camino que recorren figuras como Juan Mandayo es doblemente valioso: porque abre puertas para nuevos talentos y porque demuestra que hay espacio, incluso en escenarios difíciles, para hacer crecer disciplinas alternativas con identidad y futuro.
Por eso tiene en claro su máximo anhelo: ver a Argentina competir en unos Juegos Olímpicos de Invierno. «México ya está más avanzado, por su cercanía con Estados Unidos. Pero nosotros tenemos algo que no se compra: pasión. Este es el mejor deporte del mundo. Ahí van a conocer a sus mejores amigos y a vivir las experiencias más lindas de su vida».
Hacé tu comentario