El sacrificio de Florencia Greco, la vecina de Castelar que es la primera argentina campeona mundial de kickboxing
Empezó a los 20 años y 12 después logró conseguir el título de la World Kickboxing Network en Vietnam. Se entrena en doble turno casi todos los días y hace muchos sacrificios, pero ya logró vivir de la actividad.

Florencia se entrena en el Dojo Serpiente de Castelar.
La primera vez que se subió a un ring fue a sus 20 años. Y hoy, 12 después, Florencia Greco se convirtió en la primera mujer argentina campeona mundial de kickboxing. Para eso hizo mucho esfuerzo, entrenado casi todos los días y en doble turno. Pero todo valió la pena para la vecina de Castelar, que ya actualmente puede vivir de lo que genera con el deporte que ama.
Recientemente venció en la ciudad Ho Chi Minh, Vietnam, a la peleadora tailandesa Jittamat Phomta, lo que le valió el título de la World Kickboxing Network (WKN).
Y como ella contó, “todo mi trabajo gira alrededor del kickboxing, también tomando exámenes, brindando seminarios, haciendo presencia en eventos, y organizando eventos también”. También lanzó una marca de indumentaria deportiva llamada “Leona”, que vende productos desde Castelar y hace envíos a todo el país.
Los inicios de la campeona mundial de kickboxing
El nombre del emprendimiento tiene que ver con su apodo, el cual nació por una cuestión estética, pero que luego la ayudó a formar su persona deportiva. “La realidad de donde nace el apodo Leona es por mi pelo, la verdad, porque tengo rulos, tengo mucho volumen, pero me dio una identidad peleando”, dijo.

Y agregó que “me fui haciendo dueña de ese apodo y fui adquiriendo las capacidades, o las habilidades, o la mentalidad de lo que significa una leona”.
Sobre sus comienzos recordó que “veía a mis compañeros que competían y empecé a ayudar en la organización de los torneos. Quería saber qué se sentía al estar peleando, al igual que el prepararse para la competencia”.
Desde su rol como organizadora fue que vio que podía participar, siendo que se considera “una persona bastante competitiva”, lo cual asegura que la ayudó a despertar su curiosidad por los torneos.
Su rutina de entrenamiento es muy rigurosa: se entrena de lunes a sábado, dos turnos al día, en el Dojo Serpiente de Castelar, en Gobernador Inocencio Arias 1712. Allí su entrenador es Cristian Bosch, quien también es su pareja.
El sueño cumplido de la vecina de Castelar
Sin embargo, desde mediados de abril y hasta las primeras semanas de septiembre, mientras se preparaba para la competencia mundial de la WKN, se instaló en Tailandia para entrenar de cara al torneo.

«La preparación física fue dura”, aseguró la peleadora en referencia al torneo que la consagró como campeona mundial. Y aclaró: “Es una preparación que viene desde hace 10, 11 años de competencia, y este es uno de los resultados que se obtiene».
Otro aspecto al que ella le da mucha importancia es la parte mental: “Trabajo con coaches deportivos, hago meditaciones, visualizaciones y ese tipo de cosas que me ayudan mucho a estar presente y a controlar la ansiedad y los nervios antes de la pelea».
Por último, la peleadora del distrito de Morón afirmó que “ganar el título del mundo fue cumplir un sueño, una meta que me propuse hace muchos años, prácticamente desde cuando empecé y fui a los primeros torneos y vi los primeros cinturones, que fueron los de WKN”.







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