La tragedia del bombero Matías Di Paolo: el conductor admitió haber consumido marihuana antes de atropellarlo
César Alejandro Cervantes, hoy bajo prisión preventiva por la muerte de Matías Di Paolo, amplió su declaración ante la Justicia de Morón. El imputado relató su versión y dijo que el consumo fue «ocasional».

Los bomberos Matías Di Paola y su novia Micaela Quipildor. Ambos fueron atropellados en la Avenida Márquez mientras combatían un incendio de pastos. El murió, ella vive una dramática situación física y emocional.
César Alejandro Cervantes, el hombre detenido por atropellar y causar la muerte de Matías Di Paolo y lesionar a otros tres bomberos en diciembre pasado, brindó nuevos detalles sobre las horas previas al fatal accidente ocurrido en El Palomar. En una ampliación de su declaración ante el fiscal Matías Javier Rappazzo, titular de la UFI Nº 7 de Morón, el imputado admitió haber consumido marihuana en la previa al choque.
Según su relato, el sábado 13 de diciembre, mientras preparaba el cumpleaños de su hija, aceptó marihuana de unos amigos: «No soy consumidor habitual, solo ocasional, y ese día di dos o tres pitadas”, sostuvo para minimizar el impacto del consumo en su conducta al volante.
Respecto al momento del siniestro, Cervantes detalló su recorrido desde Ituzaingó por la colectora del Acceso Oeste y la Ruta 4, camino a su domicilio. La fatalidad ocurrió en una zona cercana que se conoce como la «Triple Frontera». Y desde siempre fue un lugar conflictivo. Largos pastizales, oscuridad, falta de señales viales, baches y gente que tira basura a los costados de la Avenida Márquez han marcado desde siempre a ese «triángulo» donde ocurrió la tragedia.

En ese punto limitan Tres de Febrero, Morón y Hurlingham. Pero el límite que muchos ubican en la rotonda con la Ruta 201, no existe: la porción de Márquez en Tres de Febrero comienza a la altura de la mitad del terreno del Colegio Militar, en donde el Partido sólo linda con Morón.
Todo es difuso, y en la noche las cosas empeoran a pesar de los cientos de intentos que hay por mejorar esa tramo de la Ruta 4, donde delincuentes también dejan autos robados allí, a los que prenden fuego. Precisamente uno de esos fuegos era el que estaba apagando Di Paolo junto a otros compañeros, entre ellos su novia, también bombera.
Se disculpó el hombre que provocó la tragedia de los bomberos
Al describir la mecánica del accidente, Cervantes negó haber circulado a exceso de velocidad o realizando maniobras peligrosas, aunque reconoció que el auto se tornó incontrolable: «Frené y ahí mi auto se puso de costado y empezó a derrapar. No escuché ni chillar las ruedas, parecía que iba arriba de un jabón», declaró. Además, aseguró que no fue consciente de que había embestido a una persona hasta que escuchó el impacto contra un camión y los gritos de los presentes, sobre todo el de una mujer, que luego se supo que era Micaela Quipildor, la pareja Di Paolo, que era fana de Boca.

«Bajé del auito pidiendo perdón a todo el mundo, y sigo pidiendo disculpas», sostuvo Cervantes, quien en un tramo de su testimonial cargado de tensión rompió en llanto y manifestó estar viviendo una «pesadilla», afirmando que su primera reacción tras el choque fue intentar brindar auxilio.
Sin embargo, antes de concluir, lanzó un polémico interrogante sobre el desempeño de las víctimas al expresar: «Valoro un montón el trabajo de los bomberos, pero no entiendo qué estaban haciendo, cuál era la urgencia», en referencia al operativo que se desarrollaba en la zona al momento de ser embestidos.
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Actualmente, el conductor permanece bajo prisión preventiva y enfrenta una situación procesal sumamente comprometida. La justicia lo imputó por los delitos de homicidio, lesiones gravísimas y lesiones graves, bajo la figura de dolo eventual, estos últimos por las graves lesiones que les provocó a Quipildor, Mateo Henri y Milagros Xiomara Barrionuevo, los otros bomberos invloucrados en el accidente.
Todo esto implica que, para la fiscalía, el acusado debió representarse que su conducta -posiblemente influenciada por el consumo de sustancias y la velocidad– podía desencadenar una tragedia y, pese a ello, no desistió de su accionar, terminando con la vida del servidor público Di Paolo y dejando a otros compañeros con heridas de gravedad.







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