Scaloni vuelve a llevar un arquero de Tigre al Mundial: quién es Máximo Leguizamón, el pibe del gol de arco a arco
El DT de la Selección convocó al arquerito de la Reserva del Matador como sparring de la Selección. Con 18 años, el juvenil de Matheu viajará a Estados Unidos para trabajar junto a Dibu Martínez.

Máximo Leguizamón, arquero de la reserva de Tigre, será el sparring de la Selección Argentina en el Mundial 2026.
A anotar este nombre: Máximo Leguizamón. En el fútbol argentino hay leyes implícitas que son más sagradas que la mismísima Biblia. Una de las principales, que cualquier futbolero de ley respeta a rajatabla, dice que la dinámica del éxito no se toca y que, si una fórmula te dio la gloria eterna, se repite hasta el cansancio. Lionel Scaloni lo sabe y su memoria no falla: en 2022 llevó a Qatar a un arquerito sparring que era de Tigre y ahora repetirá. El nombre de ¿la nueva cábala? es, precisamente, Máximo Leguizamón.
Para el Mundial de Qatar 2022, el oriundo de Pujato sorprendió a todos al subir al avión a Federico Gomes Gerth, quien en ese momento era el guardameta de la Reserva de Tigre, para que sumara experiencia como el único sparring de la delegación. ¿El resultado? Volvimos con la tercera estrella en el pecho.
Ahora, a escasos días de que ruede la pelota en la máxima cita del fútbol mundial en Estados Unidos, México y Canadá 2026, el cuerpo técnico de la Albiceleste activó nuevamente el «operativo amuleto«. El elegido para calzarse los guantes y subir al chárter rumbo a la concentración argentina en Kansas es Máximo Leguizamón (¡oh casualidad!), el actual dueño del arco de la Reserva del Matador de Victoria.

Si bien la prelista de Scaloni cuenta con fieras de la talla de Emiliano «Dibu» Martínez, Gerónimo Rulli, Juan Musso, Walter Benítez, Facundo Cambeses y Santiago Beltrán -de los cuales saldrán los tres arqueros definitivos que integrarán la nómina oficial-, habrá un integrante sorpresa en el búnker argentino. Por nivel técnico, por proyección y, por qué no, para encender las velas de la superstición futbolera, Leguizamón entrenará a la par de los tres arqueros mundialistas bajo las órdenes del preparador de arqueros Martín Tocalli durante toda la estadía en tierras norteamericanas.
Máximo Leguizamón, de Matheu al mundo
Nacido en la localidad de Matheu el 26 de junio de 2007, este arquerazo de solo 18 años es un orgullo total para el partido de Escobar y para la zona norte del Gran Buenos Aires. El semillero de Victoria vuelve a meter un pleno absoluto y exporta un talento genuino directamente al ecosistema de la Scaloneta.
Su historia es la del pibe de barrio que la remó desde abajo en las canchas de tierra y césped quemado de las inferiores del fútbol argentino. Es un producto forjado 100% en las entrañas del Club Atlético Tigre. Su camino en la institución de Victoria fue el tradicional: largo, sacrificado y en absoluto silencio, quemando etapas categoría por categoría y metiendo entrenamientos a doble turno. La dirigencia y los coordinadores del club supieron ver a tiempo que en sus manos había un diamante en bruto que valía la pena cuidar y pulir con paciencia.
Con su imponente 1,85 metros de estatura, una pegada privilegiada con su pierna zurda y el aplomo de un veterano, desde principios del año pasado ya se entrena de forma fija con el primer equipo, consolidándose como uno de los cuatro arqueros del plantel profesional que compite en la Primera División de nuestro fútbol.
Pero ojo, porque este pibe tiene su propia cuota de magia y ya sabe lo que es volverse viral por una genialidad. En el año 2022, defendiendo los colores del Matador en un partido de Cuarta División frente a Estudiantes de La Plata, Leguizamón dejó a todos con la boca abierta: metió un zapatazo descomunal desde su propio arco que recorrió los más de 100 metros de la cancha, voló por el aire y descolocó por completo al arquero del Pincha, sellando un golazo agónico para la victoria de Tigre por 4 a 3.
Ese tremendo gol de arco a arco no es un dato menor en los papeles de los cazatalentos: demuestra que es un jugador con una personalidad de fierro, una confianza ciega en sus condiciones y un criterio fantástico para jugar con la pelota en los pies.

Esas virtudes modernas, tan valoradas en el fútbol actual y fundamentales para el estilo que pregona la Selección, se trabajan con tiempo y con un buen cuerpo técnico respaldando la espalda. Estar bajo el ala de Scaloni y volar de palo a palo en las prácticas junto al «Dibu» Martínez no es una casualidad del destino; es la consecuencia directa de un club del Conurbano que invierte fuerte en sus divisiones juveniles y sabe cómo fabricar arqueros de Selección.
Como en el fútbol actual los contratos vuelan y los gigantes de Europa están al acecho de cualquier joya que asome la cabeza, la dirigencia de Tigre se movió rápido de reflejos. En paralelo al anuncio de su viaje mundialista, las oficinas de Victoria arden: el club mantiene negociaciones muy avanzadas con los representantes del arquero para que Leguizamón firme su primer contrato profesional hasta diciembre de 2029.
La idea de la CD del Matador es clara y contundente: abrochar y blindar a la promesa antes de que pise suelo estadounidense para evitar cualquier dolor de cabeza. El mensaje puertas adentro es nítido: este chico se formó en el club y el patrimonio se defiende.
Que un pibe nacido en Matheu y criado futbolísticamente en Tigre llegue a codearse con los campeones del mundo en una cita mundialista es un hito absoluto para la región. El pibe viene pidiendo pista desde hace rato en los pasillos del Predio Lionel Andrés Messi en Ezeiza. En 2022 ya había dejado su marca al ser convocado a la Selección Argentina Sub-17, dando señales tempranas de su tremendo potencial. Más cerca en el tiempo, se convirtió en una fija en las listas de la Sub-20.
Paso a paso, manteniendo siempre los pies sobre la tierra y el sentido de pertenencia con el club que le dio la oportunidad de debutar a mitad de 2025 en el torneo de Reserva, Máximo se ganó el puesto de arquero titular en la Sub-20 dirigida por Diego Placente. De hecho, en el último partido amistoso de preparación frente a los Estados Unidos, el pibe saltó a la cancha desde el arranque y tuvo una actuación consagratoria, todo mientras los ojos del cuerpo técnico de la Mayor seguían atentamente cada uno de sus movimientos desde las gradas.
El orgullo de los hinchas de Tigre y de los vecinos del municipio es total. Máximo se ganó su lugar en el avión a pura constancia, transpirando la camiseta y demostrando que tiene las condiciones técnicas para plantarse ante los mejores del planeta. Mientras tanto, en las esquinas de Victoria y en las redes sociales de los hinchas de la Selección, los fanáticos ya se prenden a la mística y repiten el mantra sagrado para cuidar a la Scaloneta de cara al debut: anulo mufa y elijo creer.







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