Alumnos de Berazategui construyeron un satélite del tamaño de una lata y sueñan con lanzarlo en Córdoba
Tienen entre 17 y 18 años y cursan sexto año de Electrónica Digital en el Instituto Tecnológico Florentino Ameghino. Su dispositivo quedó entre los 20 proyectos seleccionados de todo el país.

Los estudiantes armaron el CANSAT, del tamaño de una lata de gaseosa.
Un grupo de estudiantes secundarios de Berazategui construyó un satélite a escala del tamaño de una lata de gaseosa y ahora espera quedar entre los cinco finalistas de todo el país que tendrán la posibilidad de lanzarlo mediante un cohete en Córdoba. Los jóvenes tienen entre 17 y 18 años, cursan sexto año y representan al Instituto Tecnológico Florentino Ameghino en la competencia CANSAT Secundario 2026 de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales.
El proyecto se llama Atenea 67 y fue desarrollado por alumnos de la especialidad Electrónica Digital del establecimiento ubicado en la calle 138 entre 18 y 19. El Instituto es la única escuela de Berazategui que continúa en carrera dentro del certamen.
No se trata de un satélite destinado a ponerse en órbita. Los CANSAT son dispositivos educativos que reproducen a pequeña escala distintas etapas de una misión espacial. Deben ser construidos dentro de un volumen similar al de una lata, lanzados mediante un cohete y recopilar información durante su ascenso y descenso hasta volver a tierra con un paracaídas.
La competencia comenzó con 1.251 alumnos repartidos en 253 equipos de 21 jurisdicciones. Después de una primera selección, la CONAE eligió 20 proyectos para avanzar a la etapa de construcción.
Cómo funciona el satélite construido por los alumnos
El dispositivo tiene como objetivo recopilar y transmitir datos atmosféricos en tiempo real durante el vuelo. Entre las variables que puede analizar se encuentran los niveles de radiación ultravioleta en las capas bajas de la atmósfera.
El profesor de Electrónica Digital Tomás Arce explicó que el desafío no termina con construir la electrónica. El satélite debe realizar telemetría durante el ascenso, desplegar correctamente un paracaídas cuando alcance determinada altura y continuar enviando información hasta tocar el suelo.

Para llegar hasta esta etapa, los estudiantes primero participaron de capacitaciones virtuales organizadas por la CONAE. Después tuvieron que elaborar un documento preliminar de diseño en el que explicaron qué querían construir y cómo funcionaría. Los seleccionados recibieron posteriormente un kit con componentes electrónicos para comenzar con el desarrollo y las pruebas.
Actualmente trabajan especialmente sobre el sistema de paracaídas y las últimas validaciones del prototipo. Una de las integrantes es Renata González Valko, vecina de Gutiérrez, quien destacó la posibilidad de acceder gratuitamente a una experiencia vinculada con la tecnología espacial y aplicar conocimientos que habitualmente se trabajan dentro del aula.
Cinco equipos podrán lanzar sus proyectos en Córdoba
La instancia actual es decisiva. Los 20 equipos seleccionados deben completar la construcción y presentar las pruebas que permitan a la CONAE verificar que cada dispositivo está preparado para cumplir su misión. De ese grupo surgirán cinco finalistas nacionales.
El cronograma oficial establece que la selección se realizará entre el 1 y el 8 de noviembre. Los cinco proyectos elegidos viajarán posteriormente al Centro Espacial Teófilo Tabanera, en Córdoba, para participar de una campaña prevista entre el 9 y el 11 de diciembre. Allí los pequeños satélites serán lanzados mediante un cohete sonda provisto por la Asociación de Cohetería Experimental y Modelista de Argentina.
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La directora del Instituto Florentino Ameghino, Patricia Rodríguez, destacó que el proyecto permite ampliar la formación técnica de los estudiantes y acercarlos a campos de estudio y trabajo vinculados con ciencia e ingeniería. El establecimiento tiene además otro grupo que logró avanzar a la instancia nacional de la Feria de Ciencias.
«Este es un proyecto impulsado desde el área de Electrónica, con mucha motivación por parte de los estudiantes. Aporta a su formación técnica, amplía su campo de conocimiento y les permite proyectar a futuro», expresó la docente, a la vez que destacó el orgullo que representa para el distrito ser la única escuela local en la competencia.







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