Quién fue Tulio Crespi, el hombre que revolucionó el automovilismo argentino y creó autos que llegaron a Netflix
El constructor murió a los 88 años y dejó más de seis décadas dedicadas a los fierros. Desde Balcarce, convirtió sus ideas en autos de competición y cerró su trayectoria con un proyecto que recorrió el mundo.

Tulio Crespi, hombre fundamental del automovilismo argentino. murió a los 88 años.
Tulio Crespi eligió informar su propia partida con una carta que había dejado escrita y fue publicada en su Instagram. Basta con ver los mensajes que grandes protagonistas del automovilismo argentino le dedicaron para dimensionar el tamaño que tuvo este piloto, diseñador, constructor y uno de los grandes artesanos del deporte motor. Durante más de seis décadas, su apellido quedó ligado a monopostos, prototipos y autos que marcaron distintas épocas de las pistas nacionales.
Crespi murió a los 88 años y dejó detrás una historia que comenzó mucho antes de que su fábrica de Balcarce se convirtiera en un lugar de referencia para los fanáticos de los fierros. Su recorrido incluyó desde vehículos creados prácticamente a mano hasta 22 réplicas construidas para la serie Senna, de Netflix.
«Si están leyendo esto, es porque me tocó largar mi última carrera», dice el comienzo de su mensaje. Y continúa: «Quiero que sepan que me voy en paz, tranquilo, después de pelearla como pude con esta enfermedad que me tocó al final del camino. Pero no quiero que hablen de eso. No quiero que me recuerden por cómo me fui, sino por cómo viví. Viví 88 años haciendo exactamente lo que amé. ¿Cuánta gente puede decir eso?».
Norberto Fontana, Oscar Castellano, Juan Manuel Silva, Juan Bautista de Benedictis, Cocho y Cochito López, el Gurí Martínez, Josito Di Palma, José Ciantini y hasta ex pilotos de Fórmula 1 como el chileno Eliseo Salazar fueron algunos de los que se expresaron en redes para recordarlo.
Tulio Crespi, una leyenda
Su vínculo con los autos nació cuando era muy joven. Su hermano Humberto “Nenín” lo acercó al mundo de las carreras y, todavía adolescente, comenzó a trabajar y aprender el oficio. En 1961 instaló su primer taller en Palermo Viejo y poco después dio el salto que cambiaría su vida.
El punto de partida llegó en 1963. Inspirado en un pequeño NSU, decidió fabricar un monoposto al que bautizó Tulia 1. Crespi no se conformó con construirlo: también se puso al volante.
El 22 de marzo de aquel año debutó como piloto en el entonces Autódromo General San Martín y consiguió la victoria con el vehículo que había salido de su propio taller. Fue el comienzo de una trayectoria en la que competir y fabricar autos quedaron estrechamente vinculados.
Del Petiso-Torino a una fábrica que construyó más de 2.000 autos
Una de sus creaciones más famosas surgió de un accidente. En 1967, el Torino de Turismo Carretera de Nasif Estéfano quedó seriamente dañado y llegó al taller de Crespi. En vez de limitarse a repararlo, el constructor modificó la carrocería, redujo sus dimensiones y cambió su silueta.

Así nació el Petiso, una particular reinterpretación del Torino que terminó convirtiéndose en una de sus obras más recordadas. Aquella experiencia también derivó en modelos de calle como el Tulia GT y el Tulieta GT. Sus diseños llegaron incluso al Salón del Automóvil de París de 1976.
Durante los años 80, y por recomendación de Juan Manuel Fangio, Crespi trasladó su actividad a Balcarce. Allí instaló sobre la Ruta 226 la fábrica desde la cual continuaría desarrollando chasis, monopostos y vehículos de competición.
Su apellido se hizo habitual en categorías como Fórmula Renault, Turismo Carretera y TC2000, entre otras. Con el paso de los años, sus hijos se incorporaron al proyecto familiar y continuaron trabajando en diseño, fabricación y gestión. Para 2024, la familia contabilizaba más de 2.000 autos construidos.
Los autos de Tulio Crespi que llegaron a Netflix
Uno de sus últimos grandes trabajos llevó nuevamente a Crespi a un terreno inesperado. La producción de Senna, la serie dedicada a la vida del tricampeón brasileño de Fórmula 1 Ayrton Senna, recurrió a la experiencia de la familia argentina para recrear los autos que aparecen en pantalla.

En la fábrica de Balcarce, Tulio y sus hijos participaron de la construcción de 22 réplicas de vehículos utilizados por Senna y sus principales rivales, desde sus primeros años en la Fórmula Ford hasta su llegada a la Fórmula 1.
El trabajo exigió desarrollar chasis a escala real y adaptar suspensiones, frenos y motores para conseguir autos capaces de rodar a las velocidades requeridas durante las filmaciones. El proyecto volvió a mostrar una característica que acompañó a Crespi durante toda su carrera: transformar una idea en un vehículo funcional.
Antes de morir, el constructor dejó un mensaje para su familia y para el mundo del automovilismo. Pidió que no lo recordaran por su enfermedad, sino por su manera de vivir, y se definió como “un laburante del fierro”.
“Viví 88 años haciendo exactamente lo que amé”, escribió. Su fábrica quedó en manos de sus hijos, con la intención de mantener en marcha un legado que comenzó en un pequeño taller porteño y terminó llevando autos construidos en Balcarce a las pantallas de todo el mundo.







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