Temperley: de crear juguetes didácticos para alejar a sus hijos de las pantallas, a un emprendimiento que no para de crecer
Para conseguir elementos que estimularan su autonomía y creatividad, dos padres del barrio San José comenzaron a diseñar juguetes en madera. Así fue que terminaron fundando la Tienda Arlequín.

Magalí Berle y Pablo Rosales, los creadores de Tienda Arlequín.
En el barrio San José, en Temperley, lo que comenzó como un intento por modificar los hábitos de juego de los hijos en el hogar, intentando alejarlos de las pantallas, se transformó en un exitoso proyecto de juguetes didácticos, realizados en madera.
La iniciativa surgió de la necesidad de sus fundadores de brindar a sus hijos elementos que estimularan su autonomía y creatividad, evitando la exposición constante a los dispositivos digitales.
Pero lo que en ese momento seguramente no imaginaron Magalí Berle y Pablo Rosales es que, con el tiempo, no sólo vivirían de eso sino que estarían acompañando a otras familias que también buscan herramientas educativas y profesionales.
Así se instalaron sus juguetes didácticos
Hay que destacar que, además de ofrecer materiales pedagógicos, los padres difunden contactos de acompañantes terapéuticos, maestras de apoyo a la inclusión y asociaciones, con el objetivo de reducir la incertidumbre que enfrentan muchas familias ante un diagnóstico.

Antes de convertirse en emprendedores, Magalí y Pablo eran, ante todo, padres de Ciro, de diez años, y Bruno, de cuatro. Y como fue señalado, la decisión de fomentar el juego alejado del celular y la televisión fue el puntapié inicial.
“Siempre fuimos de generar el juego y la interacción con juguetes de madera en casa porque leímos y nos informamos mucho sobre cómo afecta a los menores el uso desmedido de las pantallas”, dijo Magalí.
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Ese camino los llevó a notar que no era fácil conseguir este tipo de materiales. Así nació, hace cuatro años, Tienda Arlequín. “Comenzamos con juegos de madera, muy poquitos y básicos. Vendíamos por WhatsApp, íbamos a la feria del barrio, pero poco a poco fue creciendo”, contaron en diálogo con Clarín.
Con el tiempo, el proyecto se consolidó. Hoy en día, tienen un local a la calle en Temperley y mantienen la participación en ferias y encuentros, especialmente aquellos vinculados a la inclusión.
Un espacio de acompañamiento en Temperley
El crecimiento fue gradual y sostenido. Mientras Pablo continúa con su trabajo en relación de dependencia, Magalí se dedica de lleno al emprendimiento. La apuesta no fue sólo comercial, sino también educativa.

Así es que, lejos de limitarse a la comercialización, Tienda Arlequín se posiciona como un espacio de acompañamiento. “Sabemos que en muchos padres y en las familias genera estrés e incertidumbre la búsqueda de ayuda profesional, por eso tratamos de colaborar por ese lado”, señaló Magalí.
El compromiso también se refleja en el enfoque inclusivo del proyecto. “Siempre se trabaja sobre la mirada inclusiva y empática para reinventar un mundo que nos incluye a todos”, destacó. Sus productos están dirigidos a un público amplio: docentes, terapeutas, instituciones y familias que buscan mejorar la calidad de vida de sus hijos o potenciar el aprendizaje a través del juego.
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La propuesta incluye desde materiales didácticos hasta productos sensoriales adaptados a distintas necesidades. “Hoy sentimos que, más allá de que es un trabajo, lo hacemos con compromiso porque somos un granito de arena más en cada institución que nos elige, cada docente, cada familia”, resaltaron.
Para conocer más sobre el proyecto se puede ingresar a su cuenta de Instagram. Y sus productos se pueden adquirir en su web oficial.







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