Un orgullo para la UNSAM: cómo será su participación en la misión de la NASA que irá a la Luna
Desarrollado en la Universidad de San Martín, el satélite Atenea formará parte del primer viaje tripulado hacia la Luna en más de medio siglo. Validará tecnología argentina en condiciones espaciales extremas.

Gabriel Sanca, investigador de la UNSAM y director de la carrera de Ingeniería Electrónica, junto al grupo que desarrolló el satélite Atenea.
La ciencia argentina alcanza un nuevo hito global y la Universidad de San Martín dirá presente. Es que con la selección del nanosatélite Atenea para integrar la misión Artemis II de la NASA, el ambicioso proyecto del que forma parte la UNSAM y que llevará astronautas a orbitar la Luna por primera vez desde 1972 el prestigio de la casa de estudios dará aun salto exponencial.
El desarrollo es fruto de un esfuerzo coordinado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), en el que la UNSAM tuvo un rol protagónico junto a la UNLP, la FIUBA, el IAR, la CNEA y la empresa VENG S.A.
El pequeño satélite, del tipo CubeSat 12U, viajará a bordo del poderoso cohete SLS desde el Centro Espacial Kennedy, marcando el regreso de la tecnología nacional al escenario de la exploración lunar.
La UNSAM y su trabajo con la NASA
El objetivo principal de Atenea en el espacio será validar tecnologías críticas que permitirán elevar el Nivel de Madurez Tecnológica (TRL) de la industria aeroespacial argentina. Entre sus funciones, el satélite medirá dosis de radiación en distintas órbitas, pondrá a prueba sensores fotomultiplicadores de silicio de última generación y recopilará datos de posicionamiento GPS en zonas de alta complejidad, además de testear enlaces de comunicación de largo alcance.
Estos ensayos son fundamentales para que los componentes desarrollados en el país puedan ser utilizados en futuras misiones internacionales de mayor envergadura.

Para el equipo de la Escuela de Ciencia y Tecnología (ECyT) de la UNSAM, la clave para integrar este proyecto fue contar con infraestructura de vanguardia propia. En sus laboratorios se utilizaron dos herramientas estratégicas: una mesa vibratoria (Shaker) de alta capacidad que simula las sacudidas del despegue y una cámara de termo vacío que replica las condiciones térmicas extremas del espacio exterior.
Estas capacidades permitieron a la universidad realizar pruebas de forma autónoma y fortalecer su soberanía tecnológica sin depender de instalaciones externas, consolidando su posición como un polo científico de referencia en el Conurbano bonaerense.
El impacto de esta noticia trasciende lo técnico y se instala como un logro de la educación pública argentina. Gabriel Sanca, investigador de la UNSAM y director de la carrera de Ingeniería Electrónica, destacó la importancia de este avance: «Esta misión es un hito para nuestro país por dos motivos: poder formar parte de una misión tripulada y trabajar de manera conjunta con otras universidades nacionales bajo la coordinación de la CONAE».
Con su participación en Artemis II, la casa de estudios sanmartinense no solo contribuye al conocimiento científico global, sino que posiciona al distrito en el mapa de la nueva carrera espacial.

La NASA tenía previsto el lanzamiento del Artemis II para el próximo domingo 8 de febrero. Sin embargo, el despegue deberá esperar al menos cuatro semanas, según anunció la agencia espacial estadounidense en las últimas semanas.
Ya se descarta el mes de febrero entre las ventanas de lanzamiento, que se concretará recién en marzo o abril. La decisión se dio a conocer tras una serie de fallas durante los ejercicios previos al lanzamiento de este vuelo, que será histórico.
Artemis II será el primer paso para el regreso de la humanidad a la Luna. En esa misión, cuatro astronautas estarán a bordo de una nave que volará en las inmediaciones del satélite durante 10 jornadas, aunque sin descender en la polvosa superficie lunar. Será un preparativo fundamental para Artemis III que, aún sin una fecha confirmada, sí realizará un alunizaje.







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