Avellaneda: la historia de La Perla, la icónica heladería de casi un siglo que es furor con sus helados en sándwich

Avellaneda. Historias de mi barrio
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24 de enero de 2026

El comercio más antiguo del municipio fue fundado en 1930 por un italiano hijo de un conde. Hoy en día la producción sigue siendo totalmente artesanal y los clásicos carritos continúan recorriendo las calles.

Que un negocio perdure durante tanto tiempo no es fácil. Pero sí es sencillo encontrar la razón para eso. La Perla, la icónica heladería artesanal de Avellaneda, ya lleva 96 años de existencia. Y el secreto de su éxito es la calidad de sus productos, el modo de producción que tiene, y sus famosos helados en sándwich, de los que vende un mínimo de 400 por día.

El comercio más antiguo del municipio fue fundado en 1930 por un italiano llamado Salvador Ciampa, hijo de un conde, quien llegó a la Argentina en 1912 como parte de la comitiva de una empresa inglesa dedicada a la colocación de baldosas en Buenos Aires. 

Avellaneda, La Perla, heladería
«Toda la producción es a la vista», destacó. Foto: Diego Arranz.

A los pocos años, Ciampa se hizo lechero y se mudó a una modesta vivienda ubicada en Almirante Solier al 2900, Sarandí. En aquella casa fue donde fundó la heladería “La Perla”. Y allí funcionó hasta 2001. Luego, los nietos del fundador decidieron mudarse a otro local, ubicado en General Acha al 600, y ocho años después sumaron una sucursal en Villa Domínico.

La Perla, un imperdible de Avellaneda

“En 1930 nació mi madre, Doña Perla Sciampa. Es por ella que la heladería lleva este nombre”, contó Claudio García, nieto del creador de la empresa familiar y dueño de lo que hoy es el único local, y que está ubicado en Belgrano 4444. “Está la sucursal de la calle Acha, donde está una sobrina mía, pero abre de vez en cuando. Por eso digo que tenemos un solo local”, explicó en diálogo con Zonales.

Avellaneda, La Perla, heladería
Doña Perla Ciampa trabajando en la heladería, y uno de los primeros carritos.

Junto a Claudio trabajan su esposa y sus hijos. Y todos replican “lo que hacían mis abuelos, mis viejos y mis tíos”. La tradición se mantiene de manera estricta.

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La producción, por ejemplo, sigue siendo a la vista, y se utiliza una histórica máquina fabricadora marca Siam, que es uno de los secretos de la calidad del helado, ya que las máquinas modernas son más prácticas, pero el resultado no es el mismo.

“Nosotros no usamos aceites, grasas ni saborizantes. Si nos industrializáramos perderíamos nuestro principal activo, que es el producto artesanal”, explicó.

Avellaneda, La Perla, heladería
Los sándwichs cuestan 2.000 pesos y hay una gran variedad de gustos. Foto: Diego Arranz.

Sumada a la calidad del producto, La Perla se hizo famosa en Avellaneda por los particulares carritos, que todos los días recorren Domínico, Don Bosco, Wilde, Bernal y algunas partes de Lanús.

El producto más vendido por la heladería

En sus primeros años, para que el helado no se echara a perder, se lo mantenía con hielo y sal, que hacía bajar más la temperatura del agua congelada. Eran momentos en el que todavía no existía el hielo seco, como hoy en día. Sumar ese elemento, por una obvia practicidad, fue el único cambio importante que se hizo en La Perla.

Avellaneda, La Perla, heladería
Los clásicos carritos, que se mantienen desde sus comienzos. Foto: Diego Arranz.

Otra singularidad que no se puede dejar de mencionar es la especialidad del negocio: el “sanguchito de helado”. Claudio señaló que “es una receta familiar y se vende desde que se abrió la heladería”. Y sigue siendo lo que más piden los clientes. 

En cuanto a su producción, se usa “una máquina que toma el helado del balde y lo moldea como una barra. Luego le adhiere en cada lado una oblea”. Las combinaciones son muy variadas, y cada día, desde muy temprano, los vecinos se acercan al local para degustarlos.

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“En la semana se venden mínimo 400 sándwich, a veces 500. Y los fines de semana bastante más. La gente viene temprano a buscarlos ya, porque a diferencia de la mayoría de las heladerías nosotros abrimos desde la mañana”, agregó Claudio.

Para quienes todavía no conocen La Perla, pueden acercarse de lunes a domingos de 10 a 19 horas. Y así comprobarán que el espíritu de Salvador Ciampa se mantiene vivo.

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