23 de Septiembre de 2021

Un sensor que mide la calidad del aire, último aporte de la UNTREF en la lucha contra el Covid-19

Tres de Febrero. Sociedad
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23 de julio de 2021

El dispositivo de la Universidad de Tres de Febrero permite saber, en tiempo real, el nivel de dióxido de carbono en el ambiente. Cuáles fueron todas las soluciones creadas por la institución desde el inicio de la pandemia.

La Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) desarrolló un sensor para medir, en tiempo real, el nivel de dióxido de carbono en el ambiente, una herramienta fundamental para combatir los contagios de Covid-19. Pero este no es el único aporte que realizó la casa de estudios en el marco de la pandemia: desde marzo de 2020, creó dispositivos de uso médico, máscaras de protección facial, una ecocama para hospitales modulares, una cabina para la atención del paciente febril y una App para personas hipoacúsicas.

Durante este año y cuatro meses, la UNTREF trabajó permanentemente para buscar soluciones a los problemas generados por el coronavirus, tanto que puso a disposición el conocimiento y la infraestructura para la realización de diferentes proyectos.

Así fue que, con el apoyo de la Secretaría de Investigación y Desarrollo (SID), los equipos de investigación de disciplinas diversas como Ingeniería Ambiental, Artes Electrónicas, Ingeniería en Computación, Licenciatura en Higiene y Seguridad del Trabajo e Ingeniería de Sonido encararon los diferentes proyectos.

El sensor creado por la UNTREF

El dispositivo para medir en tiempo real el nivel de dióxido de carbono (CO2) presente en el ambiente fue creado por el equipo de investigación de Aerogeneradores y Materiales “AeroMat”, que lidera el profesor de la carrera de Ingeniería Ambiental, Lucio Ponzoni.

Parte del equipo de la UNTREF junto al último logro de la institución: el sensor para medir el aire.

Fue fabricado mediante impresión 3D, con el uso de material bioplástico, y posee un sistema de alarmas visuales y sonoras que permiten corroborar que la renovación del aire que se produce al abrir puertas o ventanas es la recomendada. Lo que se busca es reducir la posibilidad de contagio de Covid-19 en espacios cerrados como aulas, oficinas y salas de espera de centros de salud.

Teniendo en cuenta las recomendaciones del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de la Organización Mundial de la Salud, el sensor muestra los valores de concentración de CO2 y su influencia en el riesgo de contagio emitiendo una luz led y un sonido para cada caso.

De acuerdo con los investigadores, las pruebas llevadas a cabo en el laboratorio de Perfil Alar de la Universidad y la Comisión Nacional de Energía Atómica, este equipo resulta cinco veces más rápido que los existentes en el mercado y con una mayor sensibilidad.

Tres dispositivos de uso médico

La UNTREF ya había desarrollado, al inicio de la pandemia, y a partir de los trabajos de los investigadores y alumnos de las carreras de Ingeniería Ambiental y Licenciatura en Higiene y Seguridad del Trabajo, tres dispositivos médicos difíciles de conseguir en nuestro país por su valor en el mercado y su escasez, y que son claves para tratar pacientes con coronavirus.

Uno de ellos es una válvula universal de flujo variable, que se anexa a la máscara de oxígeno, que permite regular el caudal de aire. Es decir, se adapta a las distintas necesidades del paciente.

De forma paralela se desarrolló un videolaringoscopio, que es un dispositivo que se utiliza para despejar la vía área del paciente cuando debe ser intubado y permite una menor exposición al contagio al profesional de salud que realiza la práctica. Además, se fabricó un modelo de videolaringoscopio de uso pediátrico, al que denominaron aeroneolaringoscopio.

Medidor de dióxido de carbono: un desarrollo de Hurlingham que ayudará a toda la Provincia

Y el tercer desarrollo de este equipo interdisciplinario fue el aerosol box 2.0, una versión adaptada de la original creada por el taiwanés LaiHsien-yung para brindar protección adicional a los médicos en unidades de cuidados críticos. Se trata de un cubo transparente que cubre la cabeza del paciente con dos agujeros en un lado, a través del cual los profesionales pueden insertar sus manos para realizar los procedimientos médicos.

Una cabina para la atención de los pacientes, otra creación de la universidad.

Una cabina para la atención del paciente febril

Desde la carrera de Ingeniería de Sonido se impulsaron otros dos proyectos. Uno de ellos fue una cabina para la atención del paciente febril, ideada por el docente y médico otorrinolaringólogo Santos Tieso. Esta creación brinda máxima protección a médicos, pacientes y personal de limpieza, y fue donada al Centro de Salud N° 10 de Tres de Febrero, donde diariamente concurren cientos de pacientes.

La cámara está dividida por una placa de policarbonato con dos orificios al que van adosados unos guantes con los que los médicos revisan a los pacientes ubicados del otro lado. Al estar confeccionada en Corian, un material que evita la proliferación de hongos, virus y bacterias, pierde el riesgo de contagio. Además, una vez que sus ocupantes dejan la cabina, una descarga de luz ultravioleta garantiza la esterilización del lugar.

La App para hipoacúsicos

El otro desarrollo de la carrera de Ingeniería de Sonido fue una App para hipoacúsicos, llamada TESCUCHO, y que es fundamental tomando en cuenta que el uso obligatorio de barbijos impide la lectura de labios y amortiguan el volumen de la voz, dificultando la comunicación. Especialmente, claro, para personas con pérdida o disminución auditiva.

La App, que está disponible para teléfonos inteligentes y tablets con sistema operativo Android o iOS, funciona convirtiendo en texto de gran tamaño las palabras del hablante, lo que garantiza el distanciamiento, incluso en aquellos casos en los que la persona tenga alguna deficiencia visual.

Máscaras faciales protectoras de Covid-19

Estudiantes y docentes de la maestría en Tecnología y Estética de las Artes Electrónicas se ocuparon, por su parte, de crear máscaras faciales protectoras. Con impresoras 3D y con el financiamiento de la Universidad para la compra de materiales lograron producir este producto reutilizable, duradero y resistente. Además, es ecológico, está confeccionado con un material 100 % no tóxico, y presenta un diseño que permite una respiración adecuada.

La UNTREF también desarrolló las ecocamas de cartón, para los hospitales temporarios.

Una ecocama para hospitales modulares

Los integrantes de la misma maestría, bajo la dirección de Mariela Yeregui, desarrollaron el proyecto Kawitu, que es una ecocama hecha de cartón duro que propone un abordaje terapéutico para hacer frente a situaciones particulares de internación en hospitales modulares temporarios.

Este tipo de camas, que se fabricaron con buenos resultados en países de Asia, ofrecen fácil montaje y se construyen a partir de materiales reciclables. Cuentan con un sistema de iluminación, que es un plafón hecho a base de bioplásticos que funciona manualmente haciendo girar un dínamo.

Además, poseen un lugar de guardado para objetos personales, un marcador que ofrece la posibilidad de intervenir el material y un código QR que le permite al paciente acceder a piezas sonoras, visuales y de lectura.

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