09 de Diciembre de 2021

La noche que Diego Maradona jugó para Talleres de Remedios de Escalada y saldó una deuda

Lanús. Deportes
·
25 de noviembre de 2021

El Diez participó de un partido organizado para ayudar al club en un momento de crisis económica que lo tenía al borde de la quiebra. Así, se sumó a una causa solidaria pero también se pudo dar un gusto que tenía pendiente.

El costado solidario de Diego Maradona engrandece su recuerdo. Sobran ejemplos. Los hinchas de Talleres de Remedios de Escalada, entre tantos otros, pueden dar fe. Cuando la situación económica del equipo del sur del Conurbano bonaerense era crítica, cercana a la quiebra, para juntar fondos y evitarla, se organizó un amistoso ante Lanús. Y allí estuvo el Diego, quien jugó un rato para cada equipo.

Talleres es uno de los tantos equipos fundados a principios del siglo pasado que nació con un nombre en inglés: a mediados de 1906 fue inscripto como Talleres United Football Club, denominación que mantuvo por 14 años hasta que en 1926 adoptó el actual Club Atlético Talleres.

Los primeros años de Talleres

Tras unas temporadas complejas, Talleres ascendió a Intermedia en 1915 y una década después logró su primer título: campeón invicto para ascender a Primera. Se mantuvo allí hasta 1938, por lo que fue uno de los fundadores del profesionalismo. Hasta el momento es el único de los pioneros que no regresó más a la máxima categoría.

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Permaneció durante 22 temporadas en Primera B, pero entre 1960 y 1995 experimentó 12 cambios de categoría, en los que acumuló tres títulos de tercera división (1970, 1978 y 1986/87). Justamente en esta última temporada, después de que Argentina saliera campeón mundial de la mano de Diego, logró un campeonato récord: obtuvo 68 de 76 puntos posibles (todavía se otorgaban dos por victoria) y anotó 118 goles en 38 encuentros.

La gran crisis

Asentado en la Primera B Metropolitana durante cuatro temporadas, el año 1999 lo encontró en convocatoria de acreedores. No pudo salir de esa delicada situación y se le decretó la quiebra. De todos modos, se lo autorizó unos días después a continuar con sus actividades deportivas.

La prestancia de Diego, siempre vigente, aun con 47 años.

Los años siguientes no fueron los mejores, pero siempre se trabajó para tratar de sacar adelante a la institución. Entre 2000 y 2003 mantuvo un convenio con Vélez. En función de ese acuerdo, el club de Liniers se comprometía a aportar una suma de dinero mensual y a ceder refuerzos, en su mayoría provenientes de sus divisiones inferiores, a cambio de los derechos federativos de algunos jugadores.

Diego Maradona, una visita ilustre en el Sur

Mientras Talleres intentaba zafar de la quiebra, los días de Diego Armando Maradona no eran de los más felices. Fueron los años de la dramática internación en Punta del Este, el viaje a Cuba y su posterior recaída en 2004, con un notorio exceso de peso, por lo que tuvieron que ingresarlo en la Clínica Suizo Argentina. Sin embargo, se recuperó y vivió una de las mejores etapas después del retiro.

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El año 2008 encontraba a un Maradona metido de lleno en el Showbol, jugando muy seguido y en plena forma física. Talleres continuaba recaudando fondos para salir de la situación, por lo que organizó un amistoso junto a Lanús, club con el que había unido fuerzas en la década del 30 para afrontar un campeonato de Primera División.

Con Maradona, un amistoso de 10

Maradona es un producto de los potreros del sur del Conurbano. Se crió en Villa Fiorito, partido de Lomas de Zamora lindante con el municipio de Lanús. De hecho allí se encuentra el Hospital Evita, donde nació Diego. Hace varios años tuvo una polémica con Pipo Gorosito, ya que el ex DT del Granate había dicho que el Sur era 70% de Banfield. Maradona, con su estilo contundente, respondió: “En el Sur somos todos de Lanús”.

El Diez con la camiseta de Lanús. Había saldado una deuda.

El mencionado encuentro se llevó a cabo el 11 de junio de 2008 en La Fortaleza, el estadio de Lanús. Maradona jugó parte del primer tiempo para el Granate -que se quedó con la victoria por 3-1, con un gol de penal de Diego- y, desde los 25 minutos de la segunda mitad, vistió la camiseta blanca y roja a bastones para tirar paredes junto a Germán Denis -uno de los jugadores más importantes que surgió del club- y provocar el delirio de la gente de Escalada.

“La camiseta de Lanús no me la había puesto nunca en mi vida, y era algo que siempre quise hacer porque nací en esta zona”, contó el propio Diez aquella noche. Más allá de su enorme popularidad, a Maradona siempre le preocupó la relación con la gente. Quería sentirse querido. Lo manifestó a viva voz en sus últimas apariciones públicas antes de su fallecimiento, pero también lo repitió cada vez que se puso en duda su pátina de ídolo de masas. “Esta felicidad que vivo es algo muy especial, me pone muy contento ver cómo me quiere la gente. No importa de qué club son, siento que todos los hinchas me aprecian por igual”, comentó Diego.

Diego con Germán Denis, uno de los grandes ídolos de Talleres.

Otro de los personajes importantes para el rescate del Rojo fue Javier Zanetti: nacido en las inferiores de la institución, el Pupi nunca se olvidó de sus orígenes y dio una mano siempre que pudo. Su Fundación fue sponsor en la casaca por esa época y hoy la platea oficial lleva su nombre. Finalmente el 29 de diciembre de ese 2008, después de transcurridos nueve años, dos meses y tres días, Talleres pudo levantar la quiebra.

Maradona, por los más necesitados

No fue la primera vez que el 10 ayudó a alguien que lo requería. La más conocida seguramente haya sido aquella de 1985 en Italia. Un niño de Acerra -una localidad cercana a Nápoles- necesitaba una operación de corazón para salvar su vida. Diego se enteró y se puso en campaña: promovió la idea de un amistoso entre el Napoli y el Acerrano, equipo del lugar.

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El problema surgió porque la dirigencia napolitana, con el irascible Corrado Ferlaino a la cabeza, se negó a la realización de esa cita benéfica. Incluso la FIFA se puso de su lado y amenazó con sancionar a los jugadores. A Maradona no le importó mucho: se jugó un 12 vs 12, en una cancha realmente imposible por el barro, Diego metió un golazo y, como el dinero de lo recaudado no alcanzó para cubrir la operación, aportó el resto. Por desgracia, algunas de sus últimas compañías tuvieron la misma sensibilidad que él.

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