13 de Agosto de 2022

Falleció por Covid-19 en 20 días: tenía 42 años, dos hijas chiquitas y ninguna enfermedad previa

San Isidro. Sociedad
·
9 de junio de 2021

Germán Castillo vivía en Boulogne, estaba casado y era padre de dos mellizas de 7 años. Se contagió trabajando en una oficina de correo de Villa Ballester y la familia acusa que no se cumplieron los protocolos.

Germán Castillo tenía 42 años, estaba casado y era padre de Camila y Lucía, dos mellizas de 7 años. Durante toda la pandemia del Covid-19, por ser considerado esencial, trabajó diariamente en la oficina de correo ubicada en Villa Ballester, en el partido de San Martín. Hasta que todos los empleados se contagiaron de coronavirus. Y para el vecino que vivía en Boulogne, en San Isidro, la enfermedad resultaría mortal: a pesar de no tener ninguna patología previa, falleció en solo 20 días.

El 30 de abril pasado, Castillo comenzó a sentirse mal. Estaba muy cansado, tenía dolor de garganta y temperatura alta. Fue por eso que decidió hisoparse y el resultado le dio positivo. Ya entre el quinto y el séptimo día de cursar la enfermedad, comenzó a agitarse. Como tenía baja saturación, pasó una noche en observación en el Hospital de Boulogne.

Al otro día, quedó aislado en un hotel de Recoleta. Pero su cuadro empeoró y el 8 de mayo fue trasladado a la clínica Bazterrica, en Palermo. Cuatro días después, tuvo que ser intubado. Y finalmente falleció el 21 de mayo. Por su parte, Viviana (41 años), su mujer, es docente y también se contagió de Covid-19. Como estaba vacunada, apenas presentó síntomas leves.  

La hermana de Germán, Adriana Castillo, apuntó hacia la falta de cuidados en el lugar de trabajo como la principal causa del doloroso hecho: “Hace 22 años que mi hermano era empleado en esa oficina. Y fue uno de los muchos trabajadores que se contagiaron, porque el protocolo brillaba por su ausencia”

Además, comparó: “El año pasado habían hecho burbujas, así que no iban todos juntos y se turnaban por grupos dos o tres veces por semana”. Pero este año, aseguró las cosas fueron diferentes. “Había malestar porque, a medida que crecían los casos, los empleados intentaban hacer algo. Pero los jefes no accedieron. Germán se contagió en el trabajo y tuvieron que cerrar la sucursal. El resto de los empleados tuvo síntomas leves. Solo mi hermano fue internado, pero se contagiaron todos sus compañeros, un mínimo de 10 personas. Tuvieron que cerrar la sucursal para desinfectarla”, detalló Adriana en una entrevista con el medio Infobae.

Así fue que falleció por Covid-19

Y continuó dando más precisiones: “Uno de sus compañeros fue a trabajar con síntomas y hubo un efecto dominó. Se fueron contagiando todos, y a mi hermano le tocó con mayor severidad. Los médicos me dijeron que, por la voracidad del virus, seguramente se trataba de la cepa británica o la de Manaos. A los cinco días del primer síntoma, le hicieron una placa y vieron que tenía un principio de neumonía bilateral. En la clínica Bazterrica estuvo cinco días, pero al sexto lo intubaron durante nueve días”.

El vecino de Boulogne junto a Camila y Lucía, sus hijas mellizas de 7 años.
El vecino de Boulogne junto a Camila y Lucía, sus hijas mellizas de 7 años.

Además, indicó que “luego su cuadro se agravó, hizo un neumotórax y falleció por esa secuela del Covid-19. El virus se va, pero causa estragos. Así que el desenlace fue fatal. Desde que tuvo el primer síntoma hasta que falleció, pasaron apenas 20 días”.

Adriana dijo que la última vez que pudo hablar con su hermano -que desde chico se desempeñaba como cartero y hace varios años que atendía al público- fue por videollamada, el día anterior a que lo intubaran. “Soy psicóloga, y me preguntó si podía ser que la angustia le hiciera doler la panza. Le dije que sí, pero que les preguntara a los médicos. El estaba angustiado, porque el padecimiento psíquico de esta enfermedad es muy importante. Es un virus muy impredecible y azaroso”, valoró.

Como al momento de su fallecimiento los médicos dijeron que ya no contagiaba el coronavirus, en la clínica dejaron que la familia lo velara. “Es una enfermedad muy grave y uno siempre tiene la esperanza, porque a veces algunos salen adelante. Pero el desenlace en mi hermano fue muy rápido. Viviana (su mujer) se lo tuvo que contar a las nenas. A esa edad, es imposible ocultar el tema”, contó.

La conmovedora despedida a un joven trabajador de una clínica que murió por Covid-19

Adriana, en tanto, tuvo que afrontar otra difícil situación: transmitirle la noticia a su madre, de 74 años, quien además el año pasado perdió a su marido. Germán era su hijo menor. “Es tremendo tener que decirle a una madre que su hijo murió. Es devastador. Me disocié como psicóloga e hija. Durante los días de internación y, sobre todo cuando lo intubaron, hablé con muchos colegas para poder bajar mi grado de angustia, procesarlo y, luego, poder transmitirlo”.

Contó que “le dije que mi hermano estaba grave, y luego le di la noticia personalmente. Primero, uno tiene que armarse para poder transmitirle una noticia así a otra persona. Mi mamá pensaba que mi hermano iba a salir. Por eso, nunca dejé de hablarle de la gravedad, para que no esté viviendo un mundo de fantasía y luego tener que darle la noticia”. Y comparo al Covid-19 con “un accidente de auto, porque no te da la posibilidad de la elaboración de la pérdida”.

Falta de protocolos del Covid-19

Uno de los puntos importantes en los que Adriana hizo hincapié es en la esencialidad del trabajo que realizaba su hermano, quien nunca dejó de ir a cumplir con su labor a pesar de la pandemia. Y mostró su indignación porque los protocolos no se cumplían como era debido.

“Las personas que trabajan en telecomunicaciones fueron consideradas esenciales desde el primer día, y mi hermano nunca dejó de trabajar. Pero a pesar de eso no había recibido el turno para vacunarse. Pero sino fuera por la falta de protocolos que hubo, hoy mi hermano podría estar vivo”, dijo, contundente.

Como psicóloga, Adriana reflexionó sobre la negación que muchas personas tienen frente al Covid-19: “Yo siempre estuve preocupada y por eso me cuidé. Una cosa es tener un miedo terrorífico, y otra cosa muy distinta es tener un poco de angustia, que te protege y hace que te cuides. Esta generación es muy débil. La posmodernidad es de una fragilidad insoportable. Tienen que usar un barbijo y les molesta, cuando la gente en la guerra comía tierra”.

También opinó que “el argentino vive en la urgencia y ese es un gran problema. Lo veo como psicóloga: vienen cuando ya están hechos bolsa. Siempre actuamos en la urgencia, pero no en la cotidianidad. ¿Cuánto hace que no hay una campaña de la correcta utilización del barbijo? Creo que desde diciembre y nadie dice nada sobre la importancia del uso de doble barbijo”.

Y finalizó expresando su dolor: “Nunca en mi vida pensé que no iba a ver envejecer a mi hermano. Sus hijas van a crecer sin su papá. Germán sacó una hipoteca para poder vivir en un lugar mejor con ellas. Todo eso se derrumba con la muerte de una persona a esta altura de la vida. Es muy cruel irse de esta manera. Si la muerte es injusta, irte de esta manera lo es aún más”.

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