Campeona de la vida: la vecina de Wilde que es pionera en el ring y da clases de box para ayudar a través del deporte

Avellaneda. Historias de mi barrio
·
8 de enero de 2023

Alejandra Romero es Directora Técnica para personas amateurs. Marcada por experiencias personales, logró revertir su dolor y se dispuso a enseñar boxeo en el servicio penitenciario para apoyar la reinserción. «El deporte salva vidas», sostiene.

De adolescente, Alejandra Romero (44) sentía la necesidad de encontrarle una respuesta concreta a las situaciones intrafamiliares que había atravesado durante la niñez. Tal vez para sanar o simplemente para callar su imaginación. Sin embargo, con el paso del tiempo la mente se cansó de buscar y fue su cuerpo el encargado de ofrecerle una revancha amigable: poco a poco, el boxeo se convirtió en la herramienta para desprender ese malestar o, como prefiere llamarlo ella, su «refugio».

Para Romero, vecina de Wilde, partido de Avellaneda, la disciplina de los guantes es su cable a tierra hace más de veinte años. Dejó de lado los prejuicios ajenos y se animó a entrenar en un mundo que, hasta ese momento, era dominado por los hombres.

Dio peleas arriba y afuera del ring, fue una de las primeras mujeres en obtener una licencia federal para abanderar a la minoría femenina y en el camino, además, descubrió su pasión por llevar el deporte al sistema penitenciario para que las personas privadas de su libertad puedan sentirse contenidas a través de una actividad. Su objetivo apunta a evitar la reincidencia a través de la cultura recreativa.

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«Siempre tuve la necesidad de ayudar a otros. Cuando me ofrecieron la propuesta no lo dudé ni un segundo -recuerda- porque se trataba de un desafío enorme para mi vida haciendo lo que más me gusta, que es el boxeo», sostiene Alejandra, quien también dio clases gratuitas en plazas con el fin de sacar a los jóvenes de las calles.

Alejandra Romero, la boxeadora que le cambió la vida a los presos
Durante la pandemia, la convocaron de distintas unidades penitenciarias para dar clases de boxeo. «El deporte es un salvavidas enorme», sostiene

La profesora de Wilde y sus días dentro del sistema penitenciario

Durante su juventud, Alejandra debió afrontar el fallecimiento de un primo hermano. Se trató de una pérdida enorme para la familia, por eso su primera decisión fue abandonar el ring y convertirse en testigo de Jehová, una etapa que duró más de una década en su vida.

Sin embargo, durante esos años, jamás renegó del título de boxeadora y eso le permitió seguir vinculada con el deporte de contacto. Cuando se apartó de la religión, su primer paso fue capacitarse para ejercer el box desde la docencia: hoy en día es Directora Técnica para jóvenes y adultos amateurs e infantiles desde los 6 años.

Alejandra Romero, boxeo, Avellaneda
Romero fue una de las primeras mujeres en lograr la licencia para boxear.

Sobre la iniciativa de enseñar en las cárceles, Romero hace hincapié en el respeto tanto de los internos como del personal de seguridad que acompañaba la actividad. «A los pocos días de haber iniciado las clases, nos agarró la pandemia.

Al principio fue caótico porque tuvimos que manejarnos por zoom y no habíamos ganado tanta confianza, pero lo que más me marcó fue el compromiso que todos tenían por aprender. Lo noté cuando volví presencial, habían avanzado un montón». Desde su rol como preparadora física, Romero organizaba las clases sobre los tres pilares en los que descansa el box: técnica, táctica y defensa.

Alejandra Romero, la boxeadora que le cambió la vida a los presos
Alejandra junto a sus alumnos de la Asociación Civil de Boxeo de Wilde, donde da clases todos los días.

Y añade: «Creo que lo más importante fue que nos desquitamos de los prejuicios: ni ellos me miraban con inferioridad por ser mujer o por estar al frente de una clase de boxeo, ni yo al grupo por la posición en la que estaban. Entendimos rápido la relación profesor-alumno y jamás menospreciaron mi trabajo».

Asimismo, la vecina de Wilde habla sobre la importancia de inculcarles que existe una vida más allá de la que conocen tras las rejas. «En redes sociales me han criticado por acercarles esa posibilidad a los presos, pero nunca me importó. Siento que es mi manera de ayudar y remediar situaciones del pasado», dice.

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Romero recorrió varias unidades penitenciarias entre el 2020 y 2022. Algunas por La Matanza y otras por los barrios de Avellaneda y el distrito de San Martín, pero a lo largo del relato siempre remarca la buena predisposición de los reclusos. «Todo el tiempo querían ir para adelante. Incluso hay gente que ya salió de la cárcel y sigue practicando el deporte. Esa es mi meta, es mi orgullo», comenta.

Alejandra Romero, la boxeadora que le cambió la vida a los presos
Es Directora Técnica de boxeo para jóvenes y adultos amateurs e infantiles a partir de los seis años.

Los días de Romero suelen ser bastante agitados. La alarma de su celular está preparada para sonar a las siete de la mañana, pero muchas veces su energía no le permite conciliar el sueño y se despierta antes. Arranca entrenando porque «el cuerpo tiene memoria y si bien la actividad física está incorporada en mi vida, hay que ejercitar siempre que se pueda».

Luego le siguen las tareas del hogar y en el horario vespertino se dirige a las colonias de verano -que actualmente dirige con alta demanda por ser verano- o a la Asociación Civil de Boxeo F.A.E de Wilde para entrenar a los aficionados. En otras épocas recuerda que cursaba hasta las once de la noche para rendir las materias y así cumplir con la meta de ser DT.

Alejandra Romero, la boxeadora que le cambió la vida a los presos
De su paso como profesora de boxeo en el servicio penitenciario, Alejandra sostiene el respeto de todos los internos. «No había prejuicios y jamás sentí miedo»

Alejandra explica que es necesario estar preparado para cualquier proyecto y de esta manera desea con ansias que el 2023 esté repleto de nuevas oportunidades. «El boxeo es una disciplina que se reinventa todo el tiempo. Hay que estudiar, nutrirse de nuevas técnicas y no quedarse dormido con las innovaciones que propone el entrenamiento, tal como sucede con la tecnología», admite la preparadora física, mientras comparte su método: «A mí me sirve mirar videos y observar cada estrategia».

Por último, enfatiza sobre la importancia de buscar en el deporte o en otras actividades recreativas una manera de revertir el dolor o las experiencias negativas. «El deporte cambia a las personas y sobre todo les impone objetivos a largo plazo. Es un salvavidas enorme que tiene siempre los brazos abiertos para recibirnos».

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