Terror en un boliche en Longchamps: detienen a un joven por intentar matar con su auto a una chica que lo rechazó
El acusado habría acosado a una mujer dentro «La Reserva». A la salida la persiguió y la embistió a ella y un amigo en Yrigoyen y Malvinas, arrastrándolos una cuadra. Las víctimas permanecen internadas graves.

Nair Santoro y su amigo Maxi se encontraban en el boliche La Nueva Reserva de Longchamps cuando un joven intentó propasarse con ella. A la salida los atropelló con su auto.
La madrugada del pasado sábado 21 de marzo quedó marcada por un episodio de violencia desmedida en la localidad de Longchamps. Lo que se inició como una salida habitual de amigos al boliche «La Reserva», en la avenida Hipólito Yrigoyen al 16600, derivó en una tragedia que hoy tiene a dos jóvenes luchando por su vida.
Según consta en la denuncia judicial, Nair Santoro y su amigo Maxi se encontraban en el establecimiento cuando un vecino de la zona, identificado como Rodrigo Jerez, de 29 años, comenzó a acosar de manera insistente a la joven. Ante el firme rechazo de Nair, la situación escaló hacia una espiral de agresividad que nadie pudo prever en ese momento.
De acuerdo con el relato de los familiares, el despecho del agresor se transformó rápidamente en amenazas de muerte contra ambos amigos. Sin embargo, lo peor ocurrió cuando la pareja de amigos decidió retirarse del lugar a bordo de su motocicleta. Jerez, lejos de deponer su actitud, inició una persecución cinematográfica por las calles del barrio.
Horror a la salida del boliche La Reserva de Longchamps
El tremendo desenlace tuvo lugar en la intersección de las calles Hipólito Yrigoyen y Malvinas, donde el acusado utilizó su automóvil como un arma: embistió a la moto de forma deliberada y, según los peritajes preliminares, arrastró a las víctimas a lo largo de cien metros antes de darse a la fuga, dejando a los jóvenes tendidos sobre el asfalto con heridas de extrema gravedad.

Tras días de incertidumbre, la Policía logró la detención de Rodrigo Jerez. El operativo fue posible gracias al minucioso seguimiento de las cámaras de seguridad municipales y privadas, que permitieron rastrear el recorrido del vehículo sospechoso.
En un intento por eludir a la Justicia, el acusado habría intentado ocultar el automóvil en un taller mecánico para reparar los daños del impacto y borrar las evidencias. No obstante, la presión social y el trabajo de la familia fueron determinantes.
Luciana Santoro, hermana de la víctima, confirmó la captura en diálogo con el programa radial Política del Sur, donde expresó su angustia y firmeza: «Esperemos que se haga justicia y ojalá que no salga rápido», reclamó la joven, quien además denunció públicamente que la familia tuvo que moverse por sus propios medios para recolectar videos y testimonios ante la inicial pasividad policial.
Actualmente, el panorama de salud de los jóvenes es dispar pero preocupante. Mientras que Nair permanece bajo observación con lesiones de consideración, el estado de Maxi es crítico, permaneciendo internado en una unidad de terapia intensiva donde pelea por su vida minuto a minuto.

La causa, que ahora cuenta con Jerez tras las rejas, se encamina hacia una imputación por tentativa de doble homicidio. Los allegados a las víctimas insisten en que el proceso avance sin dilaciones para garantizar que el responsable no recupere la libertad, mientras la comunidad de Almirante Brown se mantiene en vilo por la evolución de los heridos y exige mayores medidas de seguridad a la salida de los centros nocturnos del distrito.
En los últimos meses, otro hecho de insegiuridad vial preocupa a los vecinos de esta localidad del partido de Almirante Brown: denunciaron vivir un verdadero calvario por la presencia de bandas de motociclistas que utilizan el espacio público como pista de exhibición y carreras ilegales.
Se apropiaron de un tramo de la avenida Chiesa, entre Rivadavia y Francia, al que ellos mismos bautizaron como «La Recta», y lo convirtieron en un circuito para hacer picadas, cortes de escape ensordecedores, piruetas a contramano y encuentros con música a todo volumen. Las escenas ocurren casi a diario ante la impotencia de vecinos, comerciantes y autoridades.
En ese tramo de la avenida -una calle asfaltada con bulevar que corre paralela a las vías del ferrocarril— hay viviendas, negocios, una Unidad de Pronta Atención (UPA) con terapia intensiva y un jardín de infantes, todos afectados por el ruido extremo y el riesgo constante que implica la circulación temeraria de estos grupos. La Comuna intensificó los controles en la zona, pero el peligro está siempre latente.







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