Bahía Blanca busca posicionarse como el gran polo de inteligencia artificial del sur argentino
La ciudad fue sede de un encuentro inédito entre universidades, empresas y el Estado para pensar el futuro de la IA aplicada a la producción. El Summit BahIA dejó una declaración firmada con compromisos concretos hasta 2030.

El evento contó con la presencia de expertos la Universidad Nacional del Sur y el CONICET.
Hay ciudades que hablan de inteligencia artificial y hay ciudades que ya empezaron a producirla. Bahía Blanca se metió de lleno en el segundo grupo con el Summit BahIA, un encuentro que durante dos jornadas convirtió al Aula Magna de la Universidad Nacional del Sur en el epicentro de una discusión que va mucho más allá de la tecnología: qué pasa cuando la ciencia, la industria y el Estado se sientan en la misma mesa para pensar en la IA como herramienta de desarrollo.
El evento, organizado con eje en la Universidad Nacional del Sur (UNS) y el CONICET, reunió a más de 300 personas -entre investigadores, empresarios, funcionarios y especialistas- que agotaron los cupos de inscripción en apenas unos días. Durante las casi 20 mesas y paneles que se desarrollaron quedó claro que la ciudad cuenta con condiciones poco frecuentes para este tipo de proyectos: infraestructura energética y portuaria, un entramado industrial de gran escala y un sistema científico universitario con capacidad real de investigación.
El programa mostró casos concretos de aplicación de inteligencia artificial en distintos rubros: reconocimiento facial y recursos humanos, analítica de video urbano, seguridad y gestión de espacios públicos, además de desarrollos tecnológicos locales. También se presentaron experiencias del agro y la industria agroalimentaria del sur, junto con casos industriales de Globant y de la firma local Forja AI. UNIPAR mostró cómo incorporó IA en su planta, mientras que Profertil expuso sus aplicaciones de machine learning para el monitoreo de activos productivos.
Uno de los ejes que más repercutió fue el de las pymes bahienses, que tuvieron un bloque específico dentro del Summit. Ahí se presentó una encuesta nacional sobre adopción de inteligencia artificial y experiencias de visión artificial aplicadas al control de calidad. La conclusión que compartieron los especialistas fue contundente: para buena parte de las pequeñas y medianas empresas, el problema no pasa por la falta de interés en la tecnología, sino por la dificultad para identificar un problema concreto, contar con datos ordenados y encontrar profesionales capacitados. Como resumió el representante de una empresa global de software durante su exposición, «a Bahía Blanca ningún proyecto le queda grande».
Bahía Blanca firmó una declaración para consolidarse como polo de IA
El cierre del Summit tuvo un condimento extra: la firma de la Declaración de Bahía Blanca sobre Inteligencia Artificial, Innovación y Desarrollo Productivo, un documento que busca fijar una agenda común para que la ciudad se consolide como nodo estratégico del sur argentino en esta materia.

Del acuerdo participaron ocho firmantes: el intendente Federico Susbielles, Santiago Mandolesi Burgos (presidente del Consorcio de Gestión del Puerto), Silvia London (directora del CONICET Bahía Blanca), Andrea Castellano (vicerrectora de la UNS), Gustavo Elías (presidente de la Unión Industrial), Marta Vidal (secretaria de Ciencia y Tecnología de la UTN), Maximiliano Abraham (presidente de la Bolsa de Cereales) y Gabriel Hernández (presidente del Polo Tecnológico).
La declaración plantea que «ningún sector puede afrontar por sí solo esta transformación» y propone coordinar los esfuerzos entre la academia, el sector productivo y el gobierno local. Entre los compromisos hasta 2030, se incluyen: articular un ecosistema regional permanente, transformar los desafíos detectados en proyectos concretos de innovación, desarrollar talento local, impulsar la adopción de IA y la creación de nuevas empresas de base tecnológica, y establecer indicadores para medir el avance del ecosistema.
Desde la organización remarcaron que el verdadero desafío empieza ahora: convertir ese acuerdo en un proceso sostenido en el tiempo. «El próximo paso será que este encuentro deje de ser solamente una conversación y se transforme en proyectos, transferencia, nuevas empresas, aplicaciones industriales y conocimiento producido desde el sur del país», señalaron los organizadores al cierre del encuentro.
La apuesta de fondo es clara: una ciudad que ya concentra industria, energía, puerto, universidades e investigadores tiene con qué convertirse en un hub tecnológico real. El Summit también dejó planteados los desafíos pendientes —los sesgos de la IA, su impacto en el empleo, la gobernanza de datos— porque, como quedó claro en Bahía Blanca, liderar en inteligencia artificial no es solo adoptarla rápido, sino entenderla, formar a quienes la van a usar y construir las reglas para aprovecharla sin ignorar sus riesgos.







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