27 de Enero de 2022

Argentina campeón de la Copa América: en Monte Grande nació la historia de Messi y la Selección

Esteban Echeverría. Deportes
·
11 de julio de 2021

El primer paso para evitar que el mejor jugador del mundo se decidiera por España se dio en un locutorio de la localidad de Esteban Echeverría. Y su protagonista fue un empleado que lleva 25 años en la Asociación del Fútbol Argentino.

El 10 de julio de 2021, Lionel Messi pudo por fin gritar campeón con la Selección Argentina y sacarse con la Copa América una espina que llevaba casi una década y media clavada, con cuatro finales perdidas. Pero en el Estadio Maracaná y nada menos que contra Brasil, la Pulga consiguió liberarse y disfrutar de uno de los títulos más importantes de toda su carrera, en la que suma nada menos que 37 halagos. Pero es el primero con el seleccionado mayor, en un camino con la camiseta Albiceleste que empezó en 2004, con un partido amistoso organizado sólo para evitar que España pudiera seducirlo con nacionalizarse y representar al país en el que vive desde hace más de 20 años.

Leo Messi es argentino porque nació en Rosario. Pero si Leo Messi juega para la Selección es parte de una historia que comenzó a escribirse en el predio de la AFA en Ezeiza, en una cadena de acciones que tuvo como eslabón fundamental un locutorio de Monte Grande, en el partido de Esteban Echeverría.

Argentina campeón de la Copa América: los relatos del esfuerzo familiar detrás de los jugadores

Era el año 2004. No había redes sociales, los teléfonos celulares ya existían pero no eran tan prolíficos como hasta ahora y por ello en la AFA se le asignó la tarea especial de rastrear los pasos de un chico del que llegaban noticias desde Barcelona, porque con apenas 16 años se destacaba en La Masía como el proyecto más importante del club catalán.

Monte Grande, un paso en la carrera de Lionel Messi

Hugo Tocalli, por entonces entrenador de las selecciones juveniles, y el presidente de la AFA Julio Grondona, le encargaron a Omar Souto, histórico empleado en la calle Viamonte primero y luego en el predio de Ezeiza, que encontrara al chiquilín de marras, al que la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ya lo había preseleccionado para un Sub 17. Había que ganarle de mano.

Leo Messi en el amistoso de juveniles contra Paraguay, en 2004.

Lo contó el periodista Ariel Senosiain en el libro Messi, el genio incomprendido. Allí se reproduce una charla que tuvieron Tocalli y Grondona.

Tocalli: Hay un fenómeno en España. Tenemos que pagarle el pasaje y traerlo a jugar.

Grondona: Me contó algo (el presidente de la RFEF, Ángel) Villar. ¿Qué querés hacer?

Tocalli: Dos amistosos. Lo hacemos jugar y lo blindamos.

Grondona: Organizalos. Yo después me encargo del trámite en la FIFA.

Esa charla se dio el 30 de marzo de 2004. Seguidamente, Tocalli le pidió a Souto que se cumpliera con lo que habían definido con Grondona. Hay detalles increíbles en esta historia. El primero, es que el empleado de la AFA buscaba a “Leonardo Messi”, ya que había escuchado que le decían Leo e infirió que su nombre no era Lionel.

La delegación completa de la Selección antes de la final de la Copa América.

Después recurrió a un artilugio de tiempos analógicos. “Me fui del predio de Ezeiza a un locutorio de Monte Grande. Pedí una guía telefónica de Rosario, sólo sabíamos que era rosarino. Arranqué la página donde estaban los números de los Messi, hice una llamada cualquiera a mi casa para justificar que había entrado y volví al predio a rastrearlo”, relata Souto.

Desde Monte Grande a la Copa América

Tan increíble es la secuencia de llamados que hizo: “A la primera cercana que ubiqué fue a la abuela. La abuela de Lionel me pasó el contacto del tío. El tío, el del padre. Llamé al padre, me presenté y le dije que queríamos contar con su hijo, con el detalle de que le erré al nombre: siempre había escuchado que Leo es el apodo de los Leonardo”, contó Omar Souto sobre aquel llamado determinante en la historia de la Selección.

La respuesta de Jorge Messi fue contundente: “Por fin nos llaman, porque mi hijo quiere jugar para Argentina”, cuenta Souto que escuchó de boca de quien también es representante de La Pulga.

Omar Souto con Claudio Tapia al ser reconocido por sus 25 años en la AFA.

Apenas tres meses después, el 29 de junio de 2004, Messi jugó por primera vez con la camiseta de la Argentina en un improvisado amistoso ante la Sub 22 de Paraguay. Se dice que en el apuro para citarlo, el fax que le mandó la AFA al Barcelona figuraba como Lionel Mecci.

La particularidad: aunque deslumbraba en las divisiones formativas del Barcelona, Leo aún no había debutado como futbolista profesional -ocurrido el 16 de octubre de 2004-, por eso la urgencia de la maniobra. En aquel amistoso en el estadio Diego Armando Maradona de Argentinos Juniors, la Selección ganó 8 a 0. El zurdo, que empezó como suplente con el número 17, convirtió un gol, el séptimo.

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Así, Omar Souto conoce a los Messi antes que cualquier otro miembro de la AFA. No es casual que en una foto difundida por varios jugadores de la Selección antes de la final de la Copa América, se lo viera a Leo bien cerca de Souto. Este desahogo con la Selección en el Estadio Maracaná tuvo de su trabajo silencioso detrás, también gracias a aquella hoja de la guía telefónica que arrancó en un locutorio de Monte Grande.

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