Alerta por los colectivos en el AMBA: empresas dicen que mañana podría no haber servicios de ningún tipo
Las cámaras del sector calificaron la situación como «inviable» ante el retraso en los subsidios y el aumento del combustible, que ya supera los $2.100 por litro. Las terminales de trasbordo se convierten en un caos de esperas interminables.

Desde hace una semana los colectivos del AMBA operan con servicios muy reducidos y hay largas filas en las paradas.
La crisis del transporte de colectivos ha llegado a un punto de no retorno. Este martes, las principales cámaras empresarias del sector lanzaron una advertencia lapidaria: si no hay un auxilio financiero inmediato por parte del Estado, mañana mipercoles el servicio podría ser nulo. La razón es tan simple como dramática: las compañías aseguran que se han quedado sin caja para afrontar los compromisos básicos de la operación.
«Al subir tanto el combustible y tampoco girar el monto del 60% de subsidio que se giran los primeros días hace inviable el tema. Incluso hoy las empresas no tienen para pagar los sueldos de mañana, que es el cuarto día hábil», disparó Marcelo Pasciuto, director de la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (CETUBA). La frase resume un escenario donde la estructura de costos ha quedado totalmente desfasada respecto a los ingresos que perciben las transportistas.
¿Sin colectivos en el AMBA el miércoles 8 de abril?
El sistema esta «atado con alambre» y falta gestión gubernamental, dicen desde el sector. La incertidumbre sobre lo que sucederá en las primeras horas del miércoles es total. Pasciuto fue contundente durante una entrevista radial al señalar que la continuidad de los recorridos pende de un hilo sumamente delgado. «Que mañana funcione el transporte depende de que entreguen gasoil, que los bancos den descubierto y que colabore el sindicato, sino mañana no sé qué empresa va a trabajar», advirtió el dirigente.

Asimismo, el representante empresario apuntó contra la inacción de las autoridades de la Secretaría de Transporte, denunciando una desconexión alarmante con la realidad del sector. «Ninguno organizó una mesa de trabajo para buscar una solución. No hay gestión, y cuando no hay gestión ocurren estas cosas. No se puede manejar un transporte nacional vía WhatsApp a las 9 de la noche», fustigó Pasciuto, subrayando que las advertencias sobre el impacto del precio del combustible se vienen realizando desde hace dos semanas sin obtener respuesta.
Mientras el conflicto escala en los despachos, en la calle el impacto ya es devastador. Desde el pasado 31 de marzo, la reducción de frecuencias se ha vuelto la norma. Este martes, diversas líneas circularon con hasta un 30% menos de unidades, transformando puntos de trasbordo como la estación Constitución en escenarios de desesperación.
Las filas kilométricas y las esperas que superan la hora de reloj se multiplican. Para los usuarios, la preocupación no es solo la demora, sino las consecuencias laborales. Las quejas se repiten entre quienes temen descuentos salariales por impuntualidad o se ven obligados a extender su jornada para compensar el tiempo perdido en la parada.
La crisis no discrimina jurisdicciones. En el norte del Gran Buenos Aires, la empresa Atlántida -que opera la estratégica línea 57- ya implementó un recorte del 30% en todos sus servicios. Esta decisión golpea directamente a los vecinos de Pilar, San Miguel, Moreno, General Rodríguez y Luján, quienes dependen de este servicio interurbano para sus traslados diarios.

Por otro lado, líneas locales como la 707, 407, 333, 437 y 700, que atraviesan los partidos de San Isidro y Vicente López, intentan normalizar sus recorridos tras haber sufrido un paro total durante el jueves y viernes pasados. Sin embargo, lo hacen con cronogramas de emergencia y baches horarios que complican la planificación de cualquier vecino.
El detonante final de esta parálisis ha sido el precio del gasoil. Impulsados por el conflicto bélico en Medio Oriente y el aumento del crudo a nivel internacional, los combustibles en Argentina registraron subas superiores al 20% en las últimas semanas. Según datos de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac), los ajustes en surtidor han sido múltiples y constantes.
Actualmente, el gasoil grado 2 -el combustible vital para los colectivos- ya cruzó la barrera de los $2.100 por litro, representando el incremento de costos más brusco de los últimos dos años. Las cámaras empresarias (CTPBA, Ceutupba, CEAP y Cetuba) sostienen en un documento conjunto que es imposible sostener la prestación habitual con los subsidios actuales y un litro de combustible que no para de subir. Sin una mesa de diálogo urgente, el AMBA se prepara para un miércoles de persianas bajas en las terminales.







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