La historia detrás de un duelo de época: River, Argentinos Juniors y un cruce que tuvo siete campeones del mundo
Fue en la Copa Libertadores de 1986 que derivó en la primera conquista continental del Millonario. Jugaron tres partidos en un singular esquema de semifinales de aquellos tiempos. Y todos fueron memorables.

River y Argentinos Juniors fueron dos de los grandes equipos de los 80 en el fútbol argentino.
Se cumplen 40 años, por estos días, de los tres cruces de Copa Libertadores que sostuvieron River y Argentinos Juniors, protagonistas de una de las llaves más vibrantes y recordadas entre clubes argentinos en el máximo torneo continental. Pasaron los Millonarios, en el prólogo de la que fue su primera consagración después de las dramáticas finales perdidas en 1966 y 1976.
River, Argentinos, mucho fútbol y pocos goles
Con un formato distinto al actual, la Libertadores de 1986, disputada inmediatamente después del Mundial conquistado por la inolvidable Selección de Maradona y Bilardo en México, contó con la intervención de tres representantes de nuestro país: River, brillante campeón de la temporada 1985/86; Boca, ganador de la Liguilla en una épica definición con Newell’s Old Boys en Rosario, y Argentinos Juniors, que había alzado el preciado trofeo un año antes.
Los de Núñez, bajo la conducción de Héctor Rodolfo Veira, se adjudicaron con autoridad el primer puesto de la fase de grupos, único que clasificaba a la siguiente instancia. Empataron 1-1 con Boca en la Bombonera y luego obtuvieron cinco triunfos: dos sobre Peñarol, dos ante Montevideo Wanderers y uno frente al Xeneize, 1-0 gracias a un cabezazo del uruguayo Antonio Alzamendi, con la tabla ya resuelta y poco público en el Monumental.
Tuvo mucho mérito la campaña riverplatense porque supo acomodarse a la baja de Enzo Francescoli, su valor más desequilibrante en ataque, quien luego de la Copa del Mundo, pese a la floja actuación de los uruguayos, se incorporó al Racing de París, el primero de sus cuatro destinos europeos.
Las semifinales coperas de aquella época
River y los otros cuatro líderes de zonas avanzaron a la etapa que entonces se conocía como semifinales: eran dos triangulares y el primero de cada uno se metía en la final. Los Millonarios coincidieron con Barcelona de Ecuador y Argentinos, que ingresó directamente, como era costumbre de la época, por su condición de último campeón.

La acción arrancó el 4 de septiembre de aquel 1986 con un entretenido 0-0 entre Argentinos y River en el estadio José Amalfitani. Una semana después, en Guayaquil, Barcelona venció 1-0 al Bicho. Parecían sólidos los ecuatorianos, pero el equipo del Bambino -granítico atrás y letal de contra- le asestó un lapidario 3-0.
Volvió a golear River (4-1) a Barcelona como local y daba la sensación de tener seguro el pasaje a la serie por el título. Sin embargo, Argentinos, al mando de Roberto Marcos Saporiti, hizo un partidazo en Núñez el viernes 26 de septiembre, se impuso 2-0 (Pepe Castro y el Panza Videla convirtieron los goles en el segundo tiempo) y quedó con chance de forzar un desempate. Lo logró al superar ajustadamente a los de Ecuador por 1-0.
Con ambos igualados en cinco puntos, se hizo necesario un tercer encuentro para definir cuál de los dos de Argentina iba a jugar por el título. Volvieron a chocar el 3 de octubre en cancha de Vélez Sarsfield, con cuatro campeones del mundo de un lado (Nery Pumpido, Oscar Ruggeri, Héctor Enrique y Norberto Alonso) y tres del otro (Jorge Olguín, Sergio Batista y Claudio Borghi).

Aunque sobraron llegadas, tiros en los palos y emociones en las dos áreas, el 0-0 no se alteró al cabo de 120 minutos de altísimo nivel. Pasó River por diferencia de gol y tomó la confianza suficiente para quebrar el maleficio que hasta ese momento no le había permitido festejar en la Libertadores.
A fin de aquel mes, con el puntano Juan Gilberto Funes como héroe cumbre, River batió 3-1 en el global a América de Cali y dio la vuelta olímpica en un Monumental encendido de felicidad como pocas veces en la historia.







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