Qué es y qué trabajo hace el Pequeño Cottolengo Don Orione, el predio de Claypole que visitará el Papa León XIV
La institución funciona desde 1935 en Almirante Brown y desarrolla una extensa tarea de asistencia, educación y acompañamiento de personas con discapacidad. Allí también se conserva el corazón de San Luis Orione.

El Papa León XIV visitará el Cottolengo Don Orione, de Claypole.
La anunciada visita del Papa León XIV a Claypole puso nuevamente en primer plano a una institución que forma parte de la historia de Almirante Brown: el Pequeño Cottolengo Don Orione. El predio funciona desde hace más de 90 años y se convirtió en un espacio dedicado especialmente a personas con discapacidad.
La llegada del Sumo Pontífice se llevaría a cabo durante su visita a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre. Por ese motivo, autoridades bonaerenses y municipales ya comenzaron a coordinar en el lugar cuestiones vinculadas con la organización y la seguridad.
Según explicaron desde el Municipio, el Cottolengo brinda actualmente atención y contención a unas 400 personas con discapacidad. Durante su paso por la institución, León XIV tendría un encuentro con residentes y con quienes trabajan diariamente en su asistencia y acompañamiento.
Pero la historia del lugar comenzó mucho antes. El predio fue fundado en 1935 sobre la avenida Lacaze, a partir de la obra impulsada por San Luis Orione, religioso italiano nacido en 1872 que desarrolló diferentes iniciativas destinadas a sectores vulnerables.
El término «Cottolengo», en tanto, proviene de San José Benito Cottolengo, sacerdote italiano que en 1828 fundó en Turín la Pequeña Casa de la Divina Providencia. Décadas después, Don Orione tomó aquel espíritu como referencia para extender su propia obra.
El religioso había llegado por tercera vez a la Argentina en 1934 y, meses más tarde, manifestó su intención de crear un Cottolengo en el país. El proyecto avanzó rápidamente y en abril de 1935 fue colocada la primera piedra de la institución de Claypole.
Cómo funciona el Cottolengo de Claypole
Con el paso de las décadas, el establecimiento creció hasta transformarse en una estructura mucho más amplia. En el predio funcionan 12 hogares destinados a personas con discapacidad, además de espacios educativos y terapéuticos.

De acuerdo con datos difundidos por la propia institución durante su 90° aniversario, además de quienes residen allí, alrededor de 100 adultos concurren a las escuelas con orientación especial. A ellos se suman otras 35 personas que asisten al Centro Educativo Terapéutico.
La actividad educativa comenzó a desarrollarse en 1972 con la colaboración de voluntarios y la escuela de educación especial obtuvo su reconocimiento formal seis años después. Así, la obra fue incorporando nuevas herramientas de acompañamiento y atención.
El trabajo cotidiano también fue adaptándose a los cambios en la concepción de la discapacidad. El hermano Jorge Silanes, referente de la Congregación de Don Orione, explicó que el objetivo actual pasa por brindar los apoyos necesarios para eliminar barreras y favorecer una vida digna.
El corazón de Don Orione que se conserva en Claypole
El lugar posee además una particularidad que refuerza su importancia religiosa: allí se conserva el corazón de San Luis Orione. La reliquia llegó a la Argentina hace más de 25 años y permanece dentro de un relicario en el templo del complejo.

Don Orione había dejado definitivamente el país en 1937 con una frase que quedaría asociada a su vínculo con la Argentina: “Vivo o muerto volveré”. Su cuerpo fue exhumado en Italia en 1965 y posteriormente se preservó su corazón como reliquia.
Años después, un grupo de unos 400 jóvenes argentinos viajó a Italia para traer el relicario a Claypole, concretando simbólicamente aquel deseo del sacerdote. Desde entonces, su corazón permanece en el mismo Cottolengo que ayudó a impulsar.
Ahora, más de nueve décadas después de su fundación, el histórico predio de Almirante Brown se prepara para uno de los acontecimientos más relevantes de su historia reciente: recibir a León XIV y mostrarle personalmente una obra que combina asistencia, educación, salud, inclusión y una profunda tradición religiosa.






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