Orgullo de Temperley: estudiantes de una escuela técnica lograron producir petróleo a partir de residuos plásticos
Desarrollaron un innovador proyecto que convierte residuos plásticos en combustible mediante pirólisis. La iniciativa ya fue probada con éxito y buscará representar al distrito en competencias de ciencia e innovación.

Estudiantes de la Escuela Técnica N° 5 de Temperley fabricaron petróleo con residuos plásticos.
La innovación nació en un aula, pero rápidamente trascendió los límites de la escuela. Un grupo de estudiantes de la Escuela de Educación Técnica N° 5 «Dos de Abril» de Temperley, en el partido de Lomas de Zamora, consiguió fabricar petróleo a partir de residuos plásticos mediante un proceso de pirólisis, un desarrollo que busca dar una solución concreta a uno de los principales problemas ambientales de la actualidad.
El proyecto, denominado «PP Argento» (Petróleo Pirolítico Argento), fue desarrollado por alumnos de cuarto año junto al profesor Pablo Enjo, docente de Reconocimiento de los Materiales y Química. La iniciativa apunta a reutilizar plásticos que no pueden reciclarse de manera convencional para convertirlos en combustibles y otros derivados con potencial aplicación industrial.
La tecnología utilizada se basa en la pirólisis térmica, un proceso que consiste en someter los residuos plásticos a altas temperaturas en ausencia de oxígeno. De esa manera, las moléculas del plástico se descomponen y generan distintos productos, entre ellos petróleo sintético, gas y otros compuestos que luego pueden aprovecharse como fuente de energía o materia prima para la industria.
El proyecto surgió a partir de la inquietud de un exalumno que preguntó si era posible obtener petróleo a partir de basura plástica. Esa idea motivó una investigación que terminó convirtiéndose en un verdadero desarrollo de ingeniería construido dentro del taller de la institución por estudiantes de la especialidad Electromecánica.
Un proyecto con impacto ambiental y educativo
Además de reducir la cantidad de residuos plásticos, el desarrollo demuestra que la escuela técnica puede transformarse en un espacio de investigación aplicada. Los alumnos diseñaron y fabricaron el reactor, resolvieron problemas mecánicos durante las pruebas y lograron optimizar el funcionamiento del sistema respetando estrictos protocolos de seguridad.
En una entrevista publicada por Infobae, el docente Pablo Enjo destacó el valor pedagógico del proyecto al afirmar: «La escuela técnica no debe limitarse al ejercicio simulado en un cuaderno», al explicar que los estudiantes alcanzan un mayor compromiso cuando trabajan sobre problemas ambientales reales.

Las pruebas realizadas permitieron incluso hacer funcionar un motor con el combustible obtenido durante el proceso de pirólisis. A partir de allí, el equipo comenzó a pensar aplicaciones concretas para municipios e industrias, incluyendo el abastecimiento de maquinaria, vehículos y otros equipos mediante combustibles derivados del reciclaje químico de plásticos.
De Temperley al mundo
Los responsables del proyecto ya proyectan una segunda etapa que contempla la creación de una planta piloto municipal. Según explicaron, la propuesta fue elevada a las autoridades locales y cuenta con el respaldo de empresas que colaboraron aportando materiales para las primeras pruebas.
La iniciativa también tiene una fuerte proyección internacional. El equipo participa del Concurso de Innovación Tecnológica local y fue inscripto en el Premio Zayed a la Sostenibilidad, uno de los certámenes más importantes del mundo en materia de innovación ambiental. El objetivo es obtener financiamiento para escalar el prototipo y convertirlo en una planta modular capaz de procesar mayores volúmenes de residuos plásticos.
El trabajo se suma al prestigio que la Escuela Técnica N° 5 de Temperley ya había conseguido en 2025 con el proyecto «Tu chatarra es oro puro», mediante el cual alumnos lograron recuperar metales preciosos de residuos electrónicos para fabricar ladrillos ecológicos. Aquella iniciativa recibió reconocimientos del Senado de la Nación y consolidó a la institución como uno de los principales polos de innovación educativa del conurbano bonaerense.
Con este nuevo desarrollo, los estudiantes volvieron a demostrar que la ciencia y la tecnología también pueden surgir desde una escuela pública del sur del Gran Buenos Aires. Lo que comenzó como una pregunta en un taller del partido de Lomas de Zamora hoy se perfila como una propuesta con potencial para contribuir al reciclaje de plásticos y al desarrollo de soluciones energéticas más sustentables.







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